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DON JUAN MANUEL Y CALDERÓN DE LA BARCA. Sobre la pobreza

DON JUAN MANUEL Y CALDERÓN DE LA BARCA. Sobre la pobreza. Dos textos de dos autores de dos épocas que tratan de un mismo tema: la pobreza.

DON JUAN MANUEL Y CALDERÓN DE LA BARCA. Sobre la pobreza. Es un artículo que trata de un tema sobre el que se ha escrito mucho. Don Juan Manuel fue uno de los primeros en tratarlo; un poco más tarde, Calderón de la Barca lo recreó. Aquí tienes dos textos que nos hablan sobre la pobreza. Dos estilos diferentes y ambos preciosos.

-El primero es un texto medieval que pertenece a la colección de cuentos titulada “EL CONDE LUCANOR”, escrita por don Juan Manuel; una de las obras más importantes de la literatura universal. Son “exempla” con gran dosis de moralidad y con un pareado final que pretende aleccionar al lector. Todos ellos son pequeñas obras de arte.
-El segundo es otra versión de la misma historia, pero esta vez de Pedro Calderón de la Barca, un autor del SIGLO DE ORO ESPAÑOL, del S.XVII, considerado uno de los mejores dramaturgos españoles de todos los tiempos. Está incluido en la obra “LA VIDA ES SUEÑO”, un clásico que os recomiendo que leáis.

Es difícil elegir el mejor entre estos dos cuentos. Yo me quedo con don Juan Manuel, a pesar de ser una gran admiradora de Calderón de la Barca. ¿Y vosotros?

1.CUENTO X, “EL CONDE LUCANOR”

“DE LO QUE SUCEDIÓ A UN HOMBRE QUE POR POBREZA Y FALTA DE OTRA COSA COMÍA ALTRAMUCES”. 

Otro día hablaba el conde Lucanor con Patronio, su consejero, de este modo:

-Patronio, bien sé que Dios me ha dado mucho más de lo que me merezco y que en todas las demás cosas sólo tengo motivos para estar muy satisfecho, pero a veces me encuentro tan necesitado de dinero que no me importaría dejar esta vida. Os pido que  me deis algún consejo para remediar esta aflicción mía.

-Señor conde Lucanor -dijo Patronio-, para que vos os consoléis cuando os pase esto os convendría saber lo que pasó a dos hombres que fueron muy ricos.

El conde le rogó que lo contara.

-Señor conde -comenzó Patronio-, uno de estos hombres llegó a tal extremo de pobreza que no le quedaba en el mundo nada que comer. Habiéndose esforzado por encontrar algo, no pudo más que encontrar una escudilla de altramuces. Al recordar cuán rico había sido y pensar que ahora estaba hambriento y no tenía más que los altramuces, que son tan amargos y saben tan mal, empezó a llorar, aunque sin dejar de comer los altramuces, por la mucha hambre, y de echar las cáscaras hacia atrás. En medio de esta congoja y este pesar, notó que detrás de él había otra persona y, volviendo la cabeza, vio que un hombre comía las cáscaras de altramuces que él tiraba al suelo. Este era el otro de quien os dije también había sido rico.

Cuando aquello vio el de los altramuces, preguntó al otro por qué comía las cáscaras. Respondiole que, aunque había sido más rico que él, había ahora llegado a tal extremo  de pobreza y tenía tanta hambre que se alegraba mucho de encontrar aquellas cáscaras que él arrojaba. Cuando esto oyó el de los altramuces se consoló, viendo que había otro más pobre que él y que tenía menos motivo para serlo. Con este consuelo se esforzó por salir de pobreza, lo consiguió con ayuda de Dios y volvió otra vez a ser rico.

Vos, señor conde Lucanor, debéis saber que, por permisión de Dios, nadie en el mundo lo logra todo. Pero, pues en todas las demás cosas os hace Dios señalada merced y salís con lo que vos queréis, si alguna vez os falta dinero y pasáis estrecheces, no os entristezcáis, sino tened por cierto que otros más ricos y de más elevada condición las estarán pasando y que se tendrían por felices si pudieran dar a sus gentes aunque fuera menos de lo que vos les dais a los vuestros.

Al conde agradó mucho lo que dijo Patronio, se consoló y, esforzándose, logró salir, con ayuda de Dios, de la penuria en que se encontraba. Viendo don Juan que este cuento era bueno, lo hizo poner en este libro y escribió unos versos que dicen:

Por pobreza nunca desmayéis,
pues otros más pobres que vos veréis.

2.De “LA VIDA ES SUEÑO”, Calderón de la Barca

“CUENTAN DE UN SABIO QUE UN DÍA…”

Cuentan de un sabio que un día

tan pobre y mísero estaba,
que sólo se sustentaba
de unas hierbas que cogía.
¿Habrá otro, entre sí decía,
más pobre y triste que yo?;
y cuando el rostro volvió
halló la respuesta, viendo
que otro sabio iba cogiendo
las hierbas que él arrojó.

Quejoso de mi fortuna
yo en este mundo vivía,
y cuando entre mí decía:
¿habrá otra persona alguna
de suerte más importuna?
Piadoso me has respondido.
Pues, volviendo a mi sentido,
hallo que las penas mías,
para hacerlas tú alegrías,
las hubieras recogido

  • ¿Conoces más textos que traten de este tema? Puedes decírmelo y ampliaré este artículo. Gracias.

¿Te apetece curiosear?

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