1 En HISTORIA LIT. ESPAÑOLA

DON JUAN Y TODOS LOS SANTOS

La figura de DON JUAN es uno de las tres grandes regalos que la literatura española le ha hecho a la literatura universal (las otras dos son Quijote y el pícaro Lázaro; bueno, también la alcahueta Celestina; vale, son cuatro).

El primer don Juan es el de Tirso de Molina en su obra de 1630 “EL BURLADOR DE SEVILLA Y CONVIDADO DE PIEDRA”. Después de varias “versiones” de este mito (baste citar al francés Molière, al inglés lord Byron o al también español Espronceda), llega José Zorrilla y escribe su “DON JUAN TENORIO” (1844) que se ha convertido en la obra más representada en España y los versos más recitados y conocidos. Seguro que todos podéis continuar este famoso monólogo de don Juan, si os doy pie:

“¿No es verdad, ángel de amor, que….?”

Es ambos dramas, don Juan (burlador y pecador hasta la médula y por ello figura apasionante) se enfrenta a Dios y lo desafía, sin miedo, con cierto desparpajo.
¿Cuál es la diferencia entre los dos autores?
-En Tirso (como buen barroco) don Juan es castigado y llevado al infierno. En la escena final los espíritus lo agarran y el destino del héroe será quemarse en el fuego eterno.
-En Zorrilla (como buen romántico) don Juan recibe la ayuda de la bella doña Inés que, también al final, intercede por él y logra su arrepentimiento y, claro, su salvación. Nada de infierno ni de fuego. El amor todo lo puede.

Durante parte del siglo XIX y casi todo el XX se representó la obra de Zorrilla cada año el Día de Todos los Santos en muchas ciudades españolas. Aún se mantiene esta tradición en algunas.

¿Por qué? Ya había la costumbre de representar dramas con alusiones a la Muerte, a cementerios, a difuntos. Don Juan Tenorio tiene todos los ingredientes para un buen cóctel “Todos los Santos”: la noche, el cementerio,  niebla, espíritus, resucitados… Eso encantó a un público romántico ansioso de misterio que, asistiendo a esa representación año tras año, elevó esta figura a lo más alto, hasta llegar a codearse con otros grandes personajes masculinos como  Alonso Quijano y el pequeño Lazarillo.

Yo leo esta obra cada año. La verdad es que leo las dos, porque nunca sé con cuál quedarme. Tirso nos presenta una locura de burlador, un “vendaval erótico” (en palabras de Américo Castro). Una mujer tras otra se rinden ante sus encantos y él las disfruta y abandona sin remilgo alguno. El don Juan de Zorrilla es más “blandito” (no me acaba de convencer que se salve, los malos deben recibir su castigo, faltaba más), pero me seduce la sonoridad y la belleza de cada uno de sus versos.

¿Quién no ha querido ser alguna vez doña Inés y dejarse conquistar por ese don Juan audaz, ladino y fascinante?

Y como una pequeña muestra (y para ver si os animáis a leer a Zorrilla) os dejo estos versos de don Juan Tenorio que son cautivadores, como quien los dice.

-Primero pregunta DON LUIS.

¡Por Dios que sois hombre extraño!

¿Cuántos días empleáis

en cada mujer que amáis?

-A lo que, sin dudar, responde DON JUAN.

Partid los días del año

entre las que ahí encontráis.

Uno para enamorarlas,

otro para conseguirlas,

otro para abandonarlas,

dos para sustituirlas

y una hora para olvidarlas.

-Más tarde dirá DOÑA INÉS, ya loca de amor.

Tu presencia me enajena,

tus palabras me alucinan,

y tus ojos me fascinan,

y tu aliento me envenena.

¡Don Juan!, ¡don Juan!, yo lo imploro   

de tu hidalga compasión:

o arráncame el corazón,

o ámame, porque te adoro.

¿Te apetece curiosear?

1 Comentario

  • Reply
    José Manuel
    29/10/2014 at 16:11

    Es importante que ninguna costumbre venida de America (lease helloween) nos haga olvidar la literatura tan maravillosa que siempre ha estado ligada al Día de todos Los Santos. A mi tambien me gusta releer de vez en cuando estas obras.

    Besos

  • Deja un comentario

    A %d blogueros les gusta esto: