En CUENTOS CLÁSICOS/ TEXTOS

LA ZORRA Y EL CUERVO. Tres versiones

“LA ZORRA Y EL CUERVO” es un cuento (o una fábula) del que hay muchas versiones; desde la antigüedad hasta nuestros días siguen apareciendo textos que recrean, con diferentes estilos, esta historia. Y siempre con una profunda moraleja que nos incita a pensar y a plantearnos cuestiones vitales. Yo os ofrezco ahora tres versiones de “La zorra y el cuervo” para que leas y compares.

¿Por qué hay tantas versiones de estos cuentos? Habría que preguntarse. ¿Por qué hay historias que no pasan de moda, que se eternizan y siempre se mantienen actuales y frescas? ¿Qué tienen que no tienen las demás? Pues creo que la respuesta es sencilla: un tema universal que las convierte en clásicas; en cualquier cultura, época y sociedad expresan una idea intemporal. Analicemos algunas:

-“La gallina de los huevos de oro“. Trata el tema de la codicia, querer tener siempre más y no conformarse con lo que se posee.

-“El traje nuevo del emperador“. Sobre la presunción que vuelve a un rey ciego hasta tal punto que aparece desnudo en un desfile.

-“La lechera“. Esa joven que sueña y sueña con un futuro mejor, pero…

De todos estos cuentos hay varias versiones. Las tres versiones que tienes aquí “LA ZORRA Y EL CUERVO” están en orden cronológico; desde Esopo, pasando por el medieval don Juan Manuel y llegando hasta el dieciochesco Samaniego, que la versionó rimando. Y los tres con el mismo mensaje: “¡Cuidado, no te dejes engañar por falsas alabanzas!”

¿Cuál es la mejor versión, la más bonita, la de moraleja más clara? Eso toca al lector decidirlo.

♥ESOPO

Sobre el autor

No es posible dar datos ciertos sobre Esopo. Hombre de vida desconocida para nosotros. Ni fecha ni lugar de nacimiento exactos. Se supone que vivió alrededor del 600 a. C. y se le llama “el padre de la fábula”. Sus relatos son divertidos y cumplen la norma clásica del “prodesse delectare” (enseñar deleitando), por eso suelen tener una frase al final que condensa toda la enseñanza. Se le considera más un recopilador que un autor. No dejéis de leerlo.

LA ZORRA Y EL CUERVO

Un cuervo robó a unos pastores un pedazo de carne y se subió a un árbol.

Lo vio una zorra. Deseando apoderarse de aquella carne, empezó a halagar al cuervo. Elogiaba sus elegantes proporciones y su gran belleza; agregaba, además, que no había encontrado a nadie mejor dotado que él para ser el rey de las aves, pero que lo afectaba el hecho de que no tuviera voz.

El cuervo, para demostrarle a la zorra que no le faltaba voz, soltó la carne para lanzar con orgullo fuertes gritos.

La zorra, sin perder tiempo, rápidamente cogió la carne. Le dijo:

-Amigo cuervo, si además de vanidad tuvieras entendimiento, nada más te faltaría para ser el rey de las aves.

Cuanto más te adulen, con más razón debes cuidar de tus bienes.

♥DON JUAN MANUEL

Este cuento es una de las joyas de nuestra literatura. Después se han escrito muchas versiones, pero esta en español sigue siendo perfecta. Sin duda. Pertenece a “EL CONDE LUCANOR”, una colección de cuentos que escribió don Juan Manuel allá por el siglo XIV y que está considerada una de las mejores obras de la literatura en español. Leed esta pequeña y bellísima muestra y espero que os animéis a seguir leyendo a este ingenioso autor.

¿Sabéis que es lo más interesante de los cuentos de “El conde Lucanor”? Que todos siguen siendo tan actuales como cuando fueron escritos; no han perdido ni un ápice de actualidad y sus moralejas se pueden aplicar a nuestro presente.

Cuento V

LO QUE SUCEDIÓ A UNA ZORRA CON UN CUERVO QUE TENÍA UN PEDAZO DE QUESO EN EL PICO

Hablando otro día el Conde Lucanor con Patronio, su consejero, le dijo:

-Patronio, un hombre que se llama mi amigo comenzó a alabarme y me dio a entender que yo tenía mucho poder y muy buenas cualidades. Después de tantos halagos me propuso un negocio, que a primera vista me pareció muy provechoso.

Entonces el conde contó a Patronio el trato que su amigo le proponía y, aunque parecía efectivamente de mucho interés, Patronio descubrió que pretendían engañar al conde con hermosas palabras. Por eso le dijo:

-Señor Conde Lucanor, debéis saber que ese hombre os quiere engañar y así os dice que vuestro poder y vuestro estado son mayores de lo que en realidad son. Por eso, para que evitéis ese engaño que os prepara, me gustaría que supierais lo que sucedió a un cuervo con una zorra.

Y el conde le preguntó lo ocurrido.

-Señor Conde Lucanor -dijo Patronio-, el cuervo encontró una vez un gran pedazo de queso y se subió a un árbol para comérselo con tranquilidad, sin que nadie le molestara. Estando así el cuervo, acertó a pasar la zorra debajo del árbol y, cuando vio el queso, empezó a urdir la forma de quitárselo. Con ese fin le dijo:

»-Don Cuervo, desde hace mucho tiempo he oído hablar de vos, de vuestra nobleza y de vuestra gallardía, pero aunque os he buscado por todas partes, ni Dios ni mi suerte me han permitido encontraros antes. Ahora que os veo, pienso que sois muy superior a lo que me decían. Y para que veáis que no trato de lisonjearos, no sólo os diré vuestras buenas prendas, sino también los defectos que os atribuyen. Todos dicen que, como el color de vuestras plumas, ojos, patas y garras es negro, y como el negro no es tan bonito como otros colores, el ser vos tan negro os hace muy feo, sin darse cuenta de su error pues, aunque vuestras plumas son negras, tienen un tono azulado, como las del pavo real, que es la más bella de las aves. Y pues   -47-   vuestros ojos son para ver, como el negro hace ver mejor, los ojos negros son los mejores y por ello todos alaban los ojos de la gacela, que los tiene más oscuros que ningún animal. Además, vuestro pico y vuestras uñas son más fuertes que los de ninguna otra ave de vuestro tamaño. También quiero deciros que voláis con tal ligereza que podéis ir contra el viento, aunque sea muy fuerte, cosa que otras muchas aves no pueden hacer tan fácilmente como vos. Y así creo que, como Dios todo lo hace bien, no habrá consentido que vos, tan perfecto en todo, no pudieseis cantar mejor que el resto de las aves, y porque Dios me ha otorgado la dicha de veros y he podido comprobar que sois más bello de lo que dicen, me sentiría muy dichosa de oír vuestro canto.

»Señor Conde Lucanor, pensad que, aunque la intención de la zorra era engañar al cuervo, siempre le dijo verdades a medias y, así, estad seguro de que una verdad engañosa producirá los peores males y perjuicios.

»Cuando el cuervo se vio tan alabado por la zorra, como era verdad cuanto decía, creyó que no lo engañaba y, pensando que era su amiga, no sospechó que lo hacía por quitarle el queso. Convencido el cuervo por sus palabras y halagos, abrió el pico para cantar, por complacer a la zorra. Cuando abrió la boca, cayó el queso a tierra, lo cogió la zorra y escapó con él. Así fue engañado el cuervo por las alabanzas de su falsa amiga, que le hizo creerse más hermoso y más perfecto de lo que realmente era.

»Y vos, señor Conde Lucanor, pues veis que, aunque Dios os otorgó muchos bienes, aquel hombre os quiere convencer de que vuestro poder y estado aventajan en mucho la realidad, creed que lo hace por engañaros. Y, por tanto, debéis estar prevenido y actuar como hombre de buen juicio.

Al conde le agradó mucho lo que Patronio le dijo e hízolo así. Por su buen consejo evitó que lo engañaran.

Y como don Juan creyó que este cuento era bueno, lo mandó poner en este libro e hizo estos versos, que resumen la moraleja. Estos son los versos:

Quien encuentra bellezas que no tienes

siempre busca quitarte tus bienes

♥FÉLIX MARÍA DE SAMANIEGO

Sobre el autor

Félix María de Samaniego (1745 – 1801). Escritor español del siglo XVIII, conocido especialmente por sus fábulas. Temido en su época por su sátira mordaz contra políticos y religiosos, por lo que fue perseguido por la Inquisición. Sus fábulas son menos “ingenuas” que las de Esopo y están llenas de críticas “escondidas” a personajes conocidos y a costumbres de la época.

EL CUERVO Y EL ZORRO

En la rama de un árbol,
bien ufano y contento,
con un queso en el pico,
estaba el señor Cuervo.
Del olor atraído
un Zorro muy maestro,
le dijo estas palabras,
a poco más o menos:
«Tenga usted buenos días,
señor Cuervo, mi dueño;
vaya que estáis donoso,
mono, lindo en extremo;
yo no gasto lisonjas,
y digo lo que siento;
que si a tu bella traza
corresponde el gorjeo,
juro a la diosa Ceres,
siendo testigo el cielo,
que tú serás el fénix
de sus vastos imperios».
Al oír un discurso
tan dulce y halagüeño,
de vanidad llevado,
quiso cantar el Cuervo.
Abrió su negro pico,
dejó caer el queso;
el muy astuto Zorro,
después de haberle preso,
le dijo: “Señor bobo,
pues sin otro alimento,
quedáis con alabanzas
tan hinchado y repleto,
digerid las lisonjas
mientras yo como el queso”.

Quien confíe en aduladores,
nunca espere otro premio.

Es muy interesante leer y comparar las tres versiones de la misma historia. Ver su evolución a través del tiempo y decidir cuál es la mejor. Yo soy una enamorada de “EL CONDE LUCANOR” y elijo la segunda, claro. Pero me encanta la síntesis y la concisión de Esopo  y el ritmo de la versión rimada de Samaniego. ¿Y tú? ¿Cuál es tu preferida?

¿Te apetece curiosear?

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