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LA POESÍA EN LA EDAD MEDIA. Trovadores y juglares

La poesía en la Edad Media. Trovadores y juglares. Son los protagonistas de la literatura medieval; los encargados de crear, adaptar y difundir las obras.

La poesía en la EDAD MEDIA tenía unas peculiaridades que la hacían diferente del resto. No podemos verla (en general a toda la literatura medieval) desde la perspectiva actual. Hay que tener en cuenta factores como el analfabetismo, el concepto de “autor”, el de obra colectiva, la existencia de trovadores y juglares, etc.

Aquí tienes algunas características de la poesía medieval.

-AUDICIONES COLECTIVAS 
La mayor parte de la población era analfabeta, con independencia del nivel económico. En consecuencia, el mensaje literario no se transmitía a través de la lectura individual, sino mediante audiciones colectivas; por ello, la mayoría de la literatura medieval estaba escrita para ser recitada o cantada y, por tanto, era totalmente dependiente de la oralidad y estaba directamente emparentada con la música. De ahí la abundancia de romances, que es una composición poética que se adapta muy bien a la música.

Lectura recomendada. Romance del conde Olinos

-ORIGINALIDAD ARTÍSTICA Y ANONIMIA

El autor medieval valoraba la originalidad artística de un modo muy diferente a la actualidad. El escritor debía apoyarse siempre en autores y otras de la Antigüedad (Aristóteles, Platón, la Biblia), que constituían la “autoridad” (auctoritas). La individualidad no se valoraba y quedaba totalmente diluida. Los autores, en muchas ocasiones, no se molestaban ni siquiera en firmas sus obras; por eso en la literatura medieval es frecuente la anonimia. Otro factor que ha favorecido la anonimia es la mala conservación de muchos manuscritos, en los que se perdían las primeras y últimas páginas, donde estaba escrito el nombre del autor.

-TRANSMISIÓN ORAL Y VERSIONES

Una vez entregada a la colectividad, la obra era transmitida por vía oral. Entonces podía experimentar diversos cambios (que generalmente introducían los juglares y el público en general) hasta que acababa por convertirse en una “obra colectiva” (perteneciente al autor original, a uno o varios juglares y al público). De ahí la existencia de varias y diferentes versiones de una misma obra.

-DIDACTISMO Y MORALIDAD
Los autores medievales, tanto clérigos como seglares, se valieron de la literatura como medio para alcanzar un fin más trascendente: mostrar al hombre cómo había de orientar su vida de acuerdo con los principios del cristianismo para obtener la salvación de su alma.
Todas las obras medievales tienen una “moraleja”, una enseñanza que solía defender los valores religiosos; citemos aquí a Gonzalo de Berceo y sus “Milagros de la Virgen”. Las obras profanas también defienden ese afán de “enseñar”, por ejemplo los cuentos de “El conde Lucanor”, de don Juan Manuel. Se puede ver perfectamente es este famoso relato: Los burladores que hicieron el paño.

-TROVADORES Y JUGLARES
La transmisión de los poemas medievales estaba en manos de los trovadores y los juglares. Ellos eran los encargados de “llevarlos” de pueblo en pueblo.
Los trovadores eran compositores, músicos e intérpretes generalmente de clase alta y, por ello, cultos.
El juglar rara vez era autor y, básicamente se dedicaba a interpretar. De vida ambulante y a cambio de dinero, en su actuación solía también haber una parte circense: malabarismo, mimo, equilibrismo, magia… todo pensado para satisfacer a un público deseoso de espectáculo. Ellos adaptaban las obras y hacían las variantes necesarias para que el público se divirtiera.

¿Te apetece curiosear?

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