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LOS TRES CERDITOS. Popular

LOS TRES CERDITOS es uno de los cuentos más famosos en España. Tiene mil versiones y cada uno puede hacer la suya propia. Yo te presento "mi versión".

LOS TRES CERDITOS” es un cuento que todos conocemos. Sin autor. Hay muchísimas versiones y tú puedes crear la tuya. Para eso está “la tradición popular”. Esta tiene un poquito de mí: ¡hasta le he puesto una moraleja!

Fijaos en la presencia de algunos elementos típicos de los cuentos:

-el número tres

-el lobo feroz

-la moraleja

-la frase con rima para ser repetida:

¡Ábreme la puerta! ¡Ábreme o soplaré y soplaré y tu casa tiraré!

-uno de los comienzos más famosos: “Había una vez”

Todos estos elementos se combinan y dan como resultado un relato rápido, ágil, eficaz y muy entretenido.

LOS TRES CERDITOS

Había una vez tres cerditos que vivían alegres y felices en una cabaña de un bonito bosque. 
Como ya eran mayores, sus padres decidieron que era hora de que se independizaran y construyeran, cada uno, su propia casa.

Los tres cerditos se despidieron de sus papás y se fueron a ver cómo era el mundo. Cada uno empezó a pensar en su nueva casa.

El primer cerdito era el perezoso de la familia y decidió hacer una casa de paja. En un minuto la choza estaba ya hecha. Y entonces se fue a dormir.

El segundo cerdito, un glotón, prefirió hacer la cabaña de madera. No tardó mucho en construirla. Y luego se fue a comer manzanas.

El tercer cerdito era muy trabajador y optó por construirse una casa de ladrillos y cemento. Tardaría más en construirla pero estaría más protegido. Después de un día de duro trabajo, el cerdito tuvo una bonita y sólida casa. ¡Qué contento estaba!

El lobo conocía a los tres cerditos y vigilaba muy atentamente cada uno de sus pasos. No tardó mucho en acercarse a las casas recién construidas. Hambriento, el lobo se dirigió a la primera casa y dijo:

¡Ábreme la puerta! ¡Ábreme o soplaré y soplaré y tu casa tiraré!

Por supuesto el cerdito no abrió y el lobo sopló y sopló con fuerza y derrumbó la casa de paja. El cerdito, temblando de miedo, salió corriendo y se refugió en la casa de madera de su hermano.
El lobo lo siguió. Delante de la segunda casa, llamo a la puerta, y dijo:

¡Ábreme la puerta! ¡Ábreme o soplaré y soplaré y tu casa tiraré!

El segundo cerdito tampoco abrió y el lobo sopló y sopló y la cabaña se fue por los aires. Asustados, los dos cerditos corrieron hasta la casa de ladrillos de su hermano. 
Pero, el lobo seguía hambriento y no quería soltar tan deliciosas y tiernas presas; ¡tenía hambre!. Llamó a la puerta y gritó:

¡Ábreme la puerta! ¡Ábreme o soplaré y soplaré y tu casa tiraré!

El cerdito trabajador le contestó:
– ¡Sopla cuanto quieras! No pienso abrir.

Entonces el lobo sopló y sopló. Sopló con todas sus fuerzas, pero la casa ni se movió. Era muy fuerte y resistente. El lobo se quedó casi sin aliento, pero no desistió. Trajo una escalera, subió al tejado de la casa y se deslizó por la chimenea. 
¡Quería comerse a los tres cerditos fuera como fuera! 
Los tres hermanos imaginaron lo que el lobo planeaba y, rápidamente, pusieron en la chimenea un gran caldero con agua hirviendo. El lobo, al entrar por la chimenea, acabó dentro del caldero. 

-¡Ufff, qué caliente está el agua! 

Saltó, salió corriendo y nunca más volvió. 

Así los cerditos pudieron vivir tranquilamente. 
 Y tanto el perezoso como el glotón aprendieron que
solo con el trabajo se consigue ser feliz.


¿Te atreves a escribir tú una moraleja? Venga.

¿Te apetece curiosear?

2 Comentarios

  • Reply
    Conxita Casamitjana
    10/11/2016 at 18:28

    Me ha parecido entrañable, es uno de esos cuentos que te han contado y has contado y has escuchado muchas versiones.
    Todos esos trucos que consiguen retener la atención del oyente, en este caso de los niños,
    Un saludo

    • Reply
      Victoria Monera
      11/11/2016 at 12:51

      Y yo doy clases a adultos y suelo usar este tipo de cuentos. ¡Les encantan!

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