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SOPA DE CALABAZA

SOPA DE CALABAZA. Cuando llega el otoño vemos aparecer las calabazas en los mercados; tan atractivas y tan sabrosas. Mil recetas con calabaza; hoy, sopa.

La “SOPA DE CALABAZA” es una receta típica de otoño, porque es en esta estación del año cuando esta verdura aparece en el mercado y se nos ofrece tentadora para hacer muchas recetas. A mí me encanta simplemente al horno, donde queda como “una mermelada” suave y dulce. Mi madre solía hacerla siempre (y además, ponía unos cuantos boniatos) cuando se acercaba el día de Todos los Santos y para merendar se comía un buen trozo de calabaza. La presencia de la calabaza en las tiendas nos recuerda que debemos empezar a cambiar nuestros platos de verano por otros más “cálidos” que nos ayudarán a soportar mejor el frío del invierno.

Te recuerdo que la calabaza es una verdura que nos aporta gran cantidad de fibra, ideal para aquellos con problemas de estreñimiento o si están a dieta. Si quieres introducirla en tu cocina, puedes probar con esta otra receta también “de cuchara”: HABICHUELAS CON CALABAZA, es uno de mis platos favoritos de otoño-invierno.

La sopa de calabaza es una receta fácil de preparar que seguro que os asombra por su sabor suave y un poquito dulzón. Y si tenéis niños y queréis que coman sano y casero, es ideal para prepararles un puré (ese sabor algo dulce de la calabaza les encanta, de verdad). Probadlo.

Si os apetece más una crema que una sopa, es fácil: añade una patata a la calabaza y sigue las mismas instrucciones.

SOPA DE CALABAZA
 
Ingredientes
  • Unos trozos de calabaza
  • Un paquete de nata líquida / leche
  • Una nuez de mantequilla
  • Sal
  • Pimienta (mejor recién molida)
  • Nuez moscada (mejor recién molida)
Preparación
  1. Pela y corta la calabaza a daditos.
  2. En una cazuela, pon la calabaza a hervir (cubierta de agua) durante 30 minutos.
  3. Cuando la calabaza esté cocida, añade la nata /leche, la sal, la mantequilla y las especias. Mezcla y mueve. Debe haber un poco de agua en la calabaza (un dedo, más o menos); si tiene más, quítala antes de añadir los otros ingredientes. Yo suelo reservar este "caldito" por si después se me queda muy espesa y quiero rectificar.
  4. Pásalo todo por la batidora hasta obtener la textura que tú desees (puedes hacerlo en la misma azuela, pero cuidado con no salpicarte porque puedes quemarte). Déjala en el fuego unos minutos más hasta que hierva.
  5. Prueba y rectifica de sal o especias. ¡Y ya está! A mí me gusta dejarla reposar un poco antes de servirla; además, pienso que está mejor después de unas horas o al día siguiente.
  6. Si te gusta más clara puedes añadir un chorrito de leche o agua (como he dicho antes). Si te gusta más espesa, déjala en el fuego un poco más para que pierda líquido y “se concentre” un poco.
  7. Ten en cuenta que es “una sopa” y no “una crema”, pero la textura depende siempre de tu gusto. Si realmente prefieres una crema, añade una patata a la calabaza cuando la hiervas y te quedará más espesa.
  8. Sirve la sopa en un cuenco y decórala con una hojita de albahaca, menta, unos trocitos de pan frito o unas tiras de jamón serrano tostado.

 

RECUERDA

Si tienes algún tipo de problema con la leche, haz esta receta solo con agua y aumenta la cantidad de mantequilla. Está buenísima.

Yo hago la misma receta con espárragos.

¡Que aproveche!

¿Te apetece curiosear?

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