DÍA DE TODOS LOS SANTOS versus HALLOWEEN

Ahora, la mayoría de los jóvenes españoles relacionan el 1 de noviembre, Día de Todos los Santos o Día de los Muertos, con calabazas, telarañas, brujas, fantasmas y desfiles. Mi hija va a participar este año en una carrera en la que, tras ser pillado, te conviertes en un zombi. Los más viejos…

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DÍA DE TODOS LOS SANTOS versus HALLOWEEN

Los que ya no somos tan jóvenes tenemos en mente ir al cementerio, arreglar y llevar flores (crisantemos, hasta hace poco) y velas a las tumbas de los familiares; también lo relacionamos con comer boniato y calabaza al horno, buñuelos, castañas o huesos de santo. Un día para recordar a los que ya no están, pero nos empeñamos en no olvidar. No por eso un día triste; un día de charlas camino al cementerio, de reencuentros, de alguna cerveza a la vuelta y de reuniones familiares alrededor de la mesa. Y de recordar también a DON JUAN TENORIO, que fue representado en todos los teatros españoles durante décadas en esta fecha.

Es que la influencia de la fiesta estadounidense ha sido demoledora.

Halloween se ha impuesto en poco tiempo y ha desbancado totalmente la tradición católica del Día de Todos los Santos. Empezando por el nombre. Ahora el uno de noviembre es “Halloween”; eso de “El Día de Todos los Santos” está pasado de moda. Si preguntas por la calle qué fiesta se celebra el uno de noviembre, te contestarán que un día de disfraces de miedo y que van a ir de truco o trato. Se organizan desfiles donde se muestran maquillajes cual de ellos más horroroso. La sangre no debe faltar. Las tiendas están decoradas con falsas telarañas y con murciélagos recortados en cartulina y en los colegios los niños preparan sus disfraces de esqueletos. En la red hay miles de recetas de “arañas”, “gusanos”, “calaveras” y demás elementos terroríficos.

Lo de ir al cementerio con flores y unos velones se ha quedado para las viejas.

Curioso.

Yo no sé si es bueno o malo; si deberíamos habernos resistido un poco más a esta invasión silenciosa pero implacable. Sé que la batalla está perdida ya. Y la verdad es me siento un poco nostálgica. Añoro entrar en casa y oler la calabaza recién horneada; ver como la gente se afana en comprar ramos de flores para el cementerio y recordar anécdotas sobre los que nos abandonaron. Espero que seamos más valientes cuando también pretendan dejarnos sin jamón, sin el belén de Navidad, sin las doce uvas de Nochevieja, sin…

Supongo que será un síntoma más de que me estoy haciendo, cada Día de Todos los Santos un año más vieja. Pura matemática.

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