GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER es el escritor más representativo de la literatura posromántica. Destaca el intimismo y la sencillez expresiva de su obra, con lo que se aleja del Romanticismo del siglo XIX y nos introduce de pleno en el siglo XX, en el Modernismo. Su estilo fue crucial para escritores posteriores. Repasamos la vida de Bécquer, su obra («Rimas» y «Leyendas»), su estilo y su significado para la literatura en español. Al final algunas de sus «Rimas» más significativas.
Contextualiza
BÉCQUER. Vida, obra, estilo y significado
SU VIDA
Todo su mundo estará regido por un sinfín de oposiciones. Desde su postura política conservadora salpicada de ideas progresistas y filantrópicas, hasta la alternancia de períodos de máxima actividad y sabia pereza, pasando por un gusto musical que fluctúa entre la ópera y las seguidillas flamencas. (…) Todos sus escritos dan muestra de un universo personal dividido entre el sueño y la razón, la mujer ideal y la mujer carnal, la idea y la palabra, la aristocracia y el pueblo, el sentimiento y la inteligencia. Biblioteca Virtual Cervantes
Primeros años
Aunque lo conozcamos como Gustavo Adolfo Bécquer, su verdadero nombre es Gustavo Adolfo Domínguez Bastida. Su padre, él y su hermano Valeriano toman Bécquer de un antepasado lejano de origen holandés o alemán.
Nace en Sevilla en 1836 y muere en Madrid en 1870, de tuberculosis, cuando tiene tan solo 34 años. Son 34 años de vida enfermiza, con más fracasos que éxitos, más decepción que ilusión.
Vive sus primeros años en Sevilla, rodeado de un ambiente artístico, ya que su padre es pintor. Él también se ve seducido por el arte y estudia Humanidades y pintura.
Su padre es considerado uno de los pintores sevillanos más destacados de su tiempo. Pinta cuadros costumbristas y retratos. Muchas de sus obras se exportan a Inglaterra o se compran por viajeros ingleses. Muere a los 36 años, en 1841 y deja ocho huérfanos. Gustavo Adolfo tiene entonces cinco años.
En 1847, los hermanos Bécquer quedan huérfanos también de madre.
Gustavo siempre mantiene una relación muy estrecha con su hermano Valeriano y con su madrina Manuela, una mujer que había viajado mucho y que contaba en su casa con una nutrida biblioteca.
En Madrid
En 1854 se traslada a Madrid, buscando una oportunidad en la literatura, pero fracasa. Para poder vivir se dedica al periodismo y hace adaptaciones de obras de teatro extranjero.
Regreso a Sevilla
En 1858 regresa a Sevilla gravemente enfermo. Está varios meses en cama y su hermano Valeriano es quien lo cuida. Publica su primera leyenda “El caudillo de las manos rojas” y conoce a Julia Espín, la musa de algunas de sus “Rimas”.
Su matrimonio
En 1861 se casa con Casta Esteban y tienen tres hijos. Al parecer nunca fueron felices y Bécquer se refugia en su trabajo y busca la compañís de su hermano hermano a quien acompaña a Toledo para pintar.
Etapa creativa
Entre 1861 y 1865, escribe casi todas sus “Leyendas”, crónicas periodísticas, las “Cartas literarias a una mujer” (donde expone sus teorías sobre la poesía y el amor) y “Cartas desde mi celda”, un conjunto de hermosas descripciones paisajísticas nacidas durante una temporada que pasó en el monasterio de Veruela, en Zaragoza.
Aparente mejora
A partir de 1866 consigue el puesto de censor oficial de novelas y mejora su situación económica. Deja las crónicas periodísticas y se dedica a sus “Leyendas” y sus “Rimas”, pero esta mejora es breve ya que con la revolución de 1868 pierde su trabajo y el primer manuscrito de las «Rimas» desaparece en el saqueo de su casa. Ese mismo año, su esposa lo abandona.
En Toledo
Se traslada a vivir a Toledo con su hermano Valeriano. Reconstruye las «Rimas» de memoria, sin un orden determinado, en un volumen que titula “Libro de los gorriones”, con el epígrafe «Poesías que recuerdo del libro perdido«.
Vuelta a Madrid y final
Vuelve a Madrid y es director de la revista La Ilustración, en la que también trabajó su hermano como dibujante.
Su hermano Valeriano fallece en septiembre de 1870; es un duro golpe para Bécquer.
El poeta siente cercana su muerte y pide a su amigo Augusto Ferrán que queme sus cartas y que intente publicar su obra. Le dice a Ferrán: «Si es posible, publicad mis versos. Tengo el presentimiento de que de muerto seré más y mejor conocido que vivo».
Bécquer muere tres meses después de Valeriano.
Gustavo Adolfo es poco conocido al morir. Había publicado algunas rimas en periódicos de la época, pero la mayor parte de su obra está inédita. Son sus amigos, los escritores Narciso Campillo y Augusto Ferrán y el pintor José Casado del Alisal, quienes la recopilan, la ordenan y la publican para ayudar económicamente a la viuda y los huérfanos del poeta. Sin esa iniciativa, es probable que Bécquer fuera un poeta olvidado y la historia de nuestra literatura sería bien distinta.
En 1871 se edita la una primera recopilación de poemas que titularon «Rimas«, con 76 poemas; posteriormente se agregaron algunos. Los poemas no llevan título, se identifican con el número romano. Nos dice la Biblioteca Virtual Cervantes:
La temprana muerte del poeta a los 34 años y la primera edición de sus Obras en libro en 1871 publicadas por sus amigos mediante una suscripción pública abierta en Madrid y Sevilla como un homenaje al malogrado artista concebido en la mejor tradición romántica, crearon un halo legendario en torno a su figura que ha tardado en disiparse. Una excesiva identificación entre vida y obra lastrada por dos tópicos románticos -la muerte prematura y desdichada del artista y la falta de reconocimiento de su genio- han condicionado en exceso su recepción posterior. Bécquer ha sido y es presentado todavía como un hombre de vida desdichada y como la encarnación del poeta romántico español muerto joven y desconocido.
Bécquer dibujante y músico
Además de la literatura, Bécquer es un amante de la pintura, el dibujo y la música.
Él y su hermano Valeriano hicieron 160 dibujos en el “Libro de cuentas” de su padre entre 1848 y 1852 y se conserva bastantes dibujos suyos más.
Además es aficionado al teatro musical y colabora en algunas zarzuelas.
OBRA DE BÉCQUER
Debemos hablar del Bécquer narrador y del Bécquer poeta. Su poesía representa una proporción escasa comparada con obra en prosa; sin embargo, es su poesía la que marca las nuevas trayectorias de la lírica moderna.
En su narrativa destaca su trabajo como periodista y sus “Leyendas” y en su poesía sus “Rimas”.
LAS LEYENDAS
Bécquer es el máximo representante de lo fantástico en nuestra literatura clásica, no sólo porque domina los recursos del género, sino sobre todo porque nutre sus relatos con sus vivencias más íntimas. Biblioteca Virtual Cervantes
Las «Leyendas» son un conjunto de 28 relatos publicados entre 1858 y 1865 en periódicos madrileños de la época.
Estas narraciones tienen un carácter íntimo que refleja una lucha entre lo real y la fantasía. Las «Leyendas» recrean ambientes fantásticos envueltos en una atmósfera sobrenatural y misteriosa; un ambiente de irrealidad, de misterio, situado siempre sobre un plano real.
La temática es diversa: relatos góticos o de terror, de tema religioso, de aventuras, otros con ambientación exótica y oriental.
Algunas de ellas son:
- La corza blanca. La protagonista se transforma de noche en el citado animal
- El monte de las ánimas. Un paseo amoroso se transforma en una noche de terror.
- El rayo de luna. Lo irreal, enfrentado a la realidad, hace optar a los protagonistas por el sueño, por la locura en la que quieren vivir lo que la realidad les niega.
LAS RIMAS
La fama literaria de Bécquer se basa en sus «Rimas», a pesar de que no triunfaron en su momento.
Las «Rimas» son ochenta y seis poemas. De ellas, setenta y seis se publicaron por vez primera en 1871 (ya fallecido Bécquer) por los amigos del poeta que hicieron algunas correcciones, suprimieron algunos poemas y alteraron el orden del manuscrito original, llamado el “Libro de los gorriones”.
Las «Rimas» tienen una introducción titulada “Introducción sinfónica”, donde el autor expone algunas de sus ideas literarias.
Generalmente se organizan en cuatro grupos:
- Rimas I a XI. Sobre la poesía y la creación literaria.
- Rimas XII a XXIX. Sobre el amor y de sus efectos.
- Rimas XXX a LI. Sobre la tristeza y el desengaño.
- Rimas LII a LXXXVI. Sobre la muerte, la soledad y el olvido.
TEMAS EN LAS «RIMAS»
- El amor es el tema central de las «Rimas»; es un ideal inalcanzable.
- La soledad es un sentimiento típico de la mentalidad romántica. Junto a la soledad, la muerte.
- El sueño. Hay una mezcla entre realidad y sueño, entre lo racional y lo imaginado. En los sueños aparecen seres misteriosos, paisajes desconocidos, otros mundos fantásticos.
- La naturaleza permite al poeta expresar sus sentimientos; el poeta busca una fusión con lo natural; de ahí la importancia de las figuras literarias relacionadas con la luz y con el aire.
MÉTRICA EN LAS «RIMAS»
- Predomina la rima asonante
- Usa frecuentemente versos endecasílabos y heptasílabos, aunque también cultiva formas tradicionales.
- Abundante uso de encabalgamientos para acercar su verso a la prosa y hacerlo más natural.
- Uso de figuras literarias como la antítesis, el paralelismo, la anáfora
ESTILO DE BÉCQUER
Tres características destacan en la obra becqueriana:
- Gran musicalidad y ritmo
- Sencillez expresiva
- Cuidada elaboración
LA POESÍA PARA BÉCQUER
Recordamos un fragmento donde expone su idea de la lírica en la reseña que hizo para “La soledad”, de su amigo Augusto Ferrán:
Hay una poesía magnífica y sonora; una poesía hija de la meditación y el arte, que se engalana con todas las pompas de la lengua que se mueve con una cadenciosa majestad, habla a la imaginación, completa sus cuadros y la conduce a su antojo por un sendero desconocido, seduciéndola con su armonía y su hermosura. Hay otra, natural, breve, seca, que brota del alma como una chispa eléctrica, que hiere el sentimiento con una palabra y huye; y desnuda de artificio, desembarazada dentro de una forma libre, despierta, con una que las toca, las mil ideas que duermen en el océano sin fondo de la fantasía. La primera tiene un valor dado: es la poesía de todo el mundo. La segunda carece de medida absoluta; adquiere las proporciones de la imaginación que impresiona: puede llamarse la poesía de los poetas. La primera es una melodía que nace, se desarrolla, acaba y se desvanece. La segunda es un acorde que se arranca de un arpa, y se quedan las cuerdas vibrando con un zumbido armonioso. Cuando se concluye aquélla, se dobla la hoja con una suave sonrisa de satisfacción. Cuando se acaba ésta, se inclina la frente cargada de pensamientos sin nombre. La una es el fruto divino de la unión del arte y de la fantasía. La otra es la centella inflamada que brota al choque del sentimiento y la pasión. Las poesías de este libro pertenecen al último de los dos géneros, porque son populares, y la poesía popular es la síntesis de la poesía.
SIGNIFICADO DE BÉCQUER EN LA LITERATURA ESPAÑOLA
Hay que destacar dos aspectos al hablar de Bécquer:
- Como poeta actual. Pocos poetas se han mantenido tan actuales y siguen siendo tan leídos como Bécquer, generación tras generación. Eso lo convierte en un poeta vivo, que nos conmueve con la belleza de sus versos y los sentimientos que expresa.
- Como literato maestro. Su obra inicia la poesía española contemporánea (siglo XX) al ser maestro de los poetas del Modernismo (Rubén Darío, por ejemplo), de los de la Generación del 98 (Antonio Machado), de Juan Ramón Jiménez y de los de la Generación del 27 (Federico García Lorca y Rafael Alberti). Su ideal poético es crear una poesía intimista, sincera y sencilla. Bécquer y sus “Rimas” son el umbral de la lírica en español del siglo XX. Nos dice la Biblioteca Virtual Cervantes:
A tres poetas reconoce la crítica haber cambiado el rumbo de la poesía en lengua española en sus respectivas épocas: a Garcilaso en el Renacimiento y a Bécquer -junto a Rosalía de Castro- iniciando la poesía contemporánea.
Algunas de sus “Rimas”
RIMA VII
Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueña tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo,
veíase el arpa.
¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas,
como el pájaro duerme en las ramas,
esperando la mano de nieve
que sabe arrancarlas!
¡Ay!, pensé; ¡cuántas veces el genio
así duerme en el fondo del alma,
y una voz como Lázaro espera
que le diga «Levántate y anda»!
RIMA X
Los invisibles átomos del aire
en derredor palpitan y se inflaman,
el cielo se deshace en rayos de oro,
la tierra se estremece alborozada.
Oigo flotando en olas de armonías,
rumor de besos y batir de alas;
mis párpados se cierran… ¿Qué sucede?
¿Dime?
¡Silencio! ¡Es el amor que pasa!
RIMA XXIII
Por una mirada, un mundo,
por una sonrisa, un cielo,
por un beso… yo no sé
qué te diera por un beso.
RIMA XXXVIII
Los suspiros son aire y van al aire.
Las lágrimas son agua y van al mar.
Dime, mujer, cuando el amor se olvida,
¿sabes tú adónde va?
RIMA XXI
¿Qué es poesía?, dices, mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul,
¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía… eres tú.
RIMA LIII
Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.
Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres…
¡esas… no volverán!
Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.
Pero aquellas, cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día…
¡esas… no volverán!
Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.
Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido…; desengáñate,
¡así… no te querrán!



