En HISTORIA LIT. ESPAÑOLA

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ. Vida y obra

Juan Ramón Jiménez gana el Premio Nobel de Literatura en 1956. Su obra fue evolucionando desde el modernismo inicial hasta una poesía emotiva e intelectualista de grandísima belleza. Si vida y su obra transcurren juntas e inseparables. Fue maestro y ejemplo para generaciones posteriores.

LA GENERACIÓN DE JUAN RAMÓN JIMÉNEZ: EL NOVECENTISMO

Durante el siglo XX hay varias generaciones artísticas en España. El término «generación» se aplica a un grupo de escritores que conviven durante un mismo periodo, tienen una formación intelectual semejante y están claramente diferenciados (por su estilo y por su ideología) de la generación anterior,

Hay que tener en cuenta un hecho histórico que afectará notablemente a todos los escritores españoles (y artistas en general) e influirá en su trayectoria: la Guerra Civil (1936-1940); este hecho supone un paréntesis en la vida intelectual del país.

A comienzos de siglo XX y todavía con algunas características del siglo anterior podemos hablar las siguientes generaciones literarias en orden cronológico:

Conviene tener en cuenta que estas generaciones no son independientes totalmente unas de otras; es decir, casi todos los escritores pasan por varias de ellas en su evolución artística; por ello, podemos encontrar a algunos escritores en diferentes grupos.

Es el caso de Juan Ramón Jiménez. Comienza con el Modernismo, después se aleja de esta tendencia y se acerca a las vanguardias (al simbolismo, especialmente) para acabar influyendo de forma notable en la Generación del 27. Él siempre se negó a pertenecer a ningún grupo o escuela, aunque por su edad se le suele incluir en el Novecentismo, la generación intermedia ente el Modernismo y la Generación del 27.

Juan Ramón Jiménez abre puertas a la nueva poesía española y se convierte es maestro y modelo de muchos.

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

Juan Ramón Jiménez (Huelva, España 1881-1958) es el miembro más representativo de la lírica novecentista y figura clave en la historia de la literatura española.

Nos dice el Centro Virtual Cervantes:

Juan Ramón Jiménez es un autor esencial para la poesía en lengua española y para la poesía contemporánea occidental. Sus propuestas éticas y estéticas marcan una línea divisoria entre el Romanticismo de Espronceda y Bécquer, bajo cuya influencia escribe sus primeros versos, y el Modernismo y las vanguardias de las primeras décadas del siglo xx. Tras la muerte de Rubén Darío, le corresponde el liderazgo entre los más jóvenes poetas de su tiempo (…)

Recibió el Premio Nobel de Literatura en 1956.

VIDA

Juan Ramón Jiménez nace en 1881 en Moguer, Huelva, en el seno de una familia acomodada que se dedicaba a cultivar uva y exportar vino. Es hijo de Víctor Jiménez y Purificación Mantecón.

Mostró desde joven una vocación poética obsesiva, así como un enorme talento para versificar. Hombre solitario, huraño, impresionable e hipersensible, enfermizo, lleno de depresiones, elitista, entregado en exclusiva a buscar la belleza mediante la poesía. Nos confiesa:

“Mi vida es todo poesía… Soy un poeta que realizó el sueño de su vida- Para mí no existe más que la belleza”.

Nos dice él mismo sobre su infancia:

«Nací en Moguer, la noche de Navidad de 1881. Mi padre era castellano y tenía los ojos azules; y mi madre, andaluza, con los ojos negros. La blanca maravilla de mi pueblo guardó mi infancia en una casa vieja de grandes salones y verdes patios. De estos dulces años recuerdo que jugaba muy poco, y que era gran amigo de la soledad».

Estudia interno en el colegio de los jesuitas del Puerto de Santa María. Allí hace el bachillerato y se prepara para empezar a estudiar Derecho en Sevilla. No acaba estos estudios porque se va desviando hacia la literatura y la pintura.

En 1900 se traslada a Madrid y empieza a publicar: algunos poemas en revistas y dos libros: «Ninfeas» y «Almas de Violeta».

Muere su padre de forma inesperada. Esto afecta mucho a Juan Ramón y tiene que ser ingresado en 1901 en un sanatorio mental en Burdeos. Allí lee a los poetas franceses y escribe “Rimas”, libro que muestra un estilo modernista teñido de simbolismo. A finales de año se traslada durante unos meses a una clínica de Madrid.

En 1905 regresa a Moguer y escribe «Platero y yo«.

Vuelve a Madrid en 1911 y se instala en la Residencia de Estudiantes en 1913. Allí aparece en su vida Zenobia Camprubí, de quien se enamoró profundamente. Zenobia fue una mujer cultísima y una figura decisiva en la vida del poeta. Ella estuvo en todo momento cuidando al poeta y atenta a los asuntos domésticos y prácticos de los que él era incapaz de ocuparse. Fue su mejor y más dedicada colaboradora.

En 1916 se casan y se van a Estados Unidos. De este viaje sale “Diario de un poeta recién casado”, uno de sus mejores obras.

Vuelve a Madrid y es recibido como “maestro” por todos los que después formaran la Generación del 27. Esta primera admiración fue cambiando en algunos hasta transformarse en rencor.

De 1925 a 1935 publica “Cuadernos” que recogen poemas, cartas, retratos líricos de escritores y recuerdos literarios.

En 1931 se le diagnostica un cáncer a Zenobia. Ese año se declara la Segunda República y Juan Ramón apoya a los republicanos. Por ello abandona España en 1936, al estallar la guerra, tras ser nombrado agregado cultural de la Embajada de España en Washington.

Tras la guerra se queda en el extranjero y vive en Puerto Rico, La Habana, en Florida y en Washington, hasta que se instala definitivamente en Puerto Rico.

En 1956 le conceden el Premio Nobel. No fue un momento feliz para Juan Ramón ya que Zenobia fallece tres días después. El poeta no se recupera de la muerte de su esposa; se encierra en su casa, no come y no se asea; finalmente es ingresado en un sanatorio. Fallece en San Juan de Puerto Rico el 29 de mayo de 1958.

SU OBRA

Es imposible estudiar la obra de Juan Ramón Jiménez de forma separada de su vida; ambas van siempre e inevitablemente juntas.

Para comprender su obra conviene destacar algunos aspectos (seguimos el importante trabajo que nos ofrece  la Biblioteca Virtual Cervantes).

  • La repentina muerte de su padre

Juan Ramón tiene un carácter depresivo; la muerte de su padre la causa una crisis nerviosa (las crisis lo acompañan toda su vida). En su obra este suceso se traduce en una obsesión por la muerte y un ansía de inmortalidad.

  • La aparición de Zenobia Camprubí en su vida en 1913

Los inicios de su relación no fueron fáciles. La madre de Zenobia no veía con buenos ojos los gestos del poeta hacia su hija. Por su parte, Zenobia no simpatiza ni con lo que ella entiende como excesos eróticos de libros como Laberinto, ni con el carácter sombrío de su autor, signado por una tristeza que ella interpreta como producto de un ensimismamiento convertido en costumbre. Zenobia es, a diferencia de Juan Ramón, una muchacha sociable y comunicativa, con un sentido práctico que choca de inmediato con el intimismo del poeta.

  • Será maestro de futuras generaciones

Nos dice el poeta:

Mi norma ha sido siempre, y así lo he escrito hace años, «amparar a los jóvenes, exijir, castigar a los maduros y tolerar a los viejos». A mí me he exijido y castigado más que a nadie, y prueba de ello es el proceso de mi obra y mi vida. 

  • La dedicación exclusiva a la poesía

Juan Ramón trabaja, corrige y rectifica sin descanso.

Esta perfecta asimilación de vida y obra explica, en una parte muy importante, el proceder del poeta, calificado por algunos (que nunca se tomaron el trabajo de intentar entenderlo) de obsesivo: explica, por ejemplo, la inacabable urgencia del poeta por trabajar sin descanso en la corrección, rectificación y reescritura de una obra que, continuamente y también sin descanso, se le aparece al propio poeta en destinada y sucesiva metamorfosis: el «yo» que el poeta era hoy no podía asumir ya las formas en que los sucesivos «yo» de su pasado se habían vaciado, porque ya no se reconocía en esas formas. Y, así, «corregir» el poema de ayer no era sino una manera de volver a vivir el pasado desde un «yo» distinto, destinado sucesor de aquel otro «yo» que había producido el poema en su versión original. Sucesión, Destino y Metamórfosis son los títulos últimos en los que el poeta, con la muerte ya cercana, trabaja en la edición definitiva de su obra.

  • No solo fue poeta

También escribió prosa, como muestra «Platero y yo» y las semblanzas de varios personajes reunidas en «Españoles de tres mundos».

TRAYECTORIA POÉTICA

Siempre se separa la obra de Juan Ramón Jiménez en cuatro etapas, a partir de sus propios versos de 1918:

VINO, PRIMERO, PURA

Vino, primero, pura,
vestida de inocencia;
y la amé como un niño.

Luego se fue vistiendo
de no sé qué ropajes;
y la fui odiando, sin saberlo.

Llegó a ser una reina,
fastuosa de tesoros…
¡Qué iracundia de yel y sin sentido!

…Más se fue desnudando.
Y yo le sonreía.

Se quedó con la túnica
de su inocencia antigua.
Creí de nuevo en ella.

Y se quitó la túnica,
y apareció desnuda toda…
¡Oh pasión de mi vida, poesía
desnuda, mía para siempre

SUS 4 ETAPAS Y SUS OBRAS

Etapa romántica y modernista (1898-1915)

Perfección formal que le sirve para expresar melancolía, soledad, amor.

  • ARIAS TRISTES
  • JARDINES LEJANOS
  • ESTÍO

A esta primera etapa pertenece PLATERO Y YO (1914), uno de los libros en español más traducidos.

Platero y yo es una selección de historias sin un orden temático; son impresiones, recuerdos y sensaciones de la infancia de Juan Ramón (cuando vivía en su pueblo, en Moguer). Cuenta la amistad entre un hombre y un burro, Platero, con un lenguaje lleno de símbolos y metáforas que muestran la influencia de Rubén Darío y los simbolistas franceses. La realidad cotidiana se convierte en esencia poética.

El libro es una bellísima muestra de la llamada “prosa lírica” o “prosa poética”, en la que la diferencia entre prosa y verso se difumina y casi desaparece.

Plenitud (1916-1936)

Va a Nueva York y se casa con Zenobia Camprubí. Fruto de esta experiencia es DIARIO DE UN POETA RECIÉN CASADO, que supuso una revolución en la poesía española de ese momento. Medita sobre la eternidad, sobre el instante y se acerca a la «poesía pura» que, para él, es expresar lo que se siente de forma sencilla y breve, sin necesidad de ornamentos. Así llega a una etapa de plenitud humana y creadora.

  • ETERNIDADES
  • LA ESTACIÓN TOTAL

En América (1936-1948)

Cuando estalla la Guerra Civil, la pareja se va a Estados Unidos donde viven unos años; pero luego se traslada  a Puerto Rico donde decide establecerse. Son años de poesía hermética.

  • ANIMAL DE FONDO

Años finales (1949-1958)

Su último libro es RÍOS QUE SE VAN, un homenaje a Zenobia que ya está gravemente enferma.

SU ESTILO

En la obra de Juan Ramón Jiménez predomina lo abstracto sobre lo concreto. Necesita términos abstractos que le permitan expresar sus sensaciones.

SIGNIFICADO

Juan Ramón Jiménez es uno de los poetas más reconocidos y celebrados de la literatura española. Federico García Lorca lo considera una figura fundamental de las letras hispanas. Juan Ramón Jiménez dedicó su carrera literaria a perfeccionar, a través de la belleza de la palabra, una obra que fue su vida.

TEXTOS de Juan Ramón Jiménez

«EL VIAJE DEFINITIVO” (Poemas Agrestes, 1910)

…Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros

cantando;

y se quedará mi huerto, con su verde árbol,

y con su pozo blanco.

Todas las tardes, el cielo será azul y plácido;

y tocarán, como esta tarde están tocando,

las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron;

y el pueblo se hará nuevo cada año;

y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado,

Mi espíritu errará, nostálgico…

Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol

verde, sin pozo blanco,

sin cielo azul y plácido…

Y se quedarán los pájaros cantando.

LA MUERTE ES SOLO UN REPOSO

La muerte es sólo un reposo,

más que el sueño. De ella, un día

aurora augusta y completa!

saldremos fuertes, exactos,

para un vivir tan eterno

como ella,

para un trabajo inmortal.

ÁLAMO BLANCO

Arriba canta el pájaro y abajo canta el agua.

(Arriba y abajo, se me abre el alma.)

Entre dos melodías la columna de plata.

Hoja, pájaro, estrella; baja flor, raíz, agua.

Entre dos conmociones la columna de plata.

(Y tú, tronco ideal, entre mi alma y mi alma.)

Mece a la estrella el trino, la onda a la flor baja.

(Abajo y arriba, me tiembla el alma.)

PLATERO Y YO (Fragmentos)

Prologuillo

Suele creerse que yo escribí Platero y yo para los niños, que es un libro para niños.

No. En 1913, «La Lectura», que sabía que yo estaba con ese libro, me pidió que adelantase un conjunto de sus páginas más idílicas para su «Biblioteca Juventud» Entonces, alterando la idea momentáneamente, escribí este prólogo:

Advertencia a los Hombres que lean este libro para niños

Este breve libro, en donde la alegría y la pena son gemelas, cual las orejas de Platero, está escrito para… ¡Qué sé yo para quién!…, para quien escribimos los poetas líricos… Ahora que va a los niños, no le quito ni le pongo una coma. ¡Qué bien!

«Dondequiera que haya niños- dice Novalis-, existe una edad de oro». Pues por esa edad de oro que es como una isla espiritual caída del cielo, anda el corazón del poeta, y se encuentra allí tan a su gusto, que su mejor deseo sería no tener que abandonarla nunca.

¡Isla de gracia, de frescura y de dicha, edad de oro de los niños; siempre te halle yo en mi vida, mar de duelo; y que tu brisa me dé su lira, alta y, a veces, sin sentido, igual que el trino de la alondra en el sol blanco del amanecer!

I- PLATERO

Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.

Lo dejo suelto, y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas… Lo llamo dulcemente: «¿Platero?», y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal…

Come cuanto le doy. Le gustan las naranjas mandarinas, las uvas moscateles, todas de ámbar, los higos morados, con su cristalina gotita de miel…

Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña…; pero fuerte y seco por dentro, como de piedra. Cuando paso sobre él, los domingos, por las últimas callejas del pueblo, los hombres del campo, vestidos de limpio y despaciosos, se quedan mirándolo:

-Tiene acero…

-Tiene acero. Acero y plata de luna, al mismo tiempo.

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