TEMAS EN EL ROMANTICISMO

A finales del S. XVIII el público está cansado del racionalismo y la estética reglamentada y piden cambios. Surge una nueva corriente artística, el ROMANTICISMO, que ocupará gran parte del siglo XIX. El sentimiento, la imaginación y la fantasía son las fuerzas creadoras de este nuevo estilo. Los TEMAS más frecuentes en EL ROMANTICISMO son las pasiones humanas, amor y muerte, la rebeldía, la libertad, el destino…

EL ROMANTICISMO

El Romanticismo es una corriente literaria que triunfa en el siglo XIX como respuesta a la racionalidad excesiva típica del siglo anterior, el  XVIII, durante la Ilustración y el NeoclasicismoA partir de 1833 (muerte de Fernando VII), el Romanticismo triunfa en España. La obra que marca el comienzo de esta etapa literaria es «La conjuración de Venecia«, de Francisco Martínez de la Rosa (la obra cuenta la lucha de los liberales contra un tirano).

Los principales escritores del Romanticismo son: Duque de Rivas, José Zorrilla, Espronceda, Bécquer, Rosalía de Castro, Enrique Gil y Carrasco, Ramón Mesonero Romanos y Mariano José de Larra.

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TEMAS EN EL ROMANTICISMO

La literatura refleja la búsqueda de la libertad con unos héroes al margen de la sociedad y situados en ambientes salvajes envueltos en una naturaleza donde pueden expresar libremente sus sentimientos.

Conflictos y pasiones del hombre

Emociones y sentimientos. La exaltación del yo, el individualismo y la subjetividad. Los autores románticos se interesan por el mundo interior del ser humano, por su alma y su mente. Los escritores expresan estos sentimientos de forma exagerada: profunda melancolía o violenta rebeldía.

Un poema de Rosalía de Castro, de su obra «En las orillas del Sar»

Yo no sé lo que busco eternamente
en la tierra, en el aire y en el cielo;
yo no sé lo que busco; pero es algo
que perdí no sé cuándo y que no encuentro,
aun cuando sueñe que invisible habita
en todo cuanto toco y cuanto veo.
Felicidad, no he de volver a hallarte
en la tierra, en el aire, ni en el cielo,
¡aun cuando sé que existes
y no eres vano sueño!

El amor y la muerte

Dos sentimientos protagonistas de las obras románticas y temas centrales en muchas obras. El amor como fuerza poderosa que puede conducirnos a la felicidad o a la muerte. La muerte como rechazo a su presente y como salvación.

En algunas obras, el hombre desafía el poder divino. Tenemos como ejemplo «Don Juan Tenorio«, “drama fantástico-religioso en dos partes» de José Zorrilla que tiene de protagonista a don Juan Tenorio, libertino seductor de mujeres que no respeta ninguna ley, ni humana ni divina. El final es típicamente romántico: en un cementerio los muertos cobran vida y vienen a llevarse a don Juan; será su amada doña Inés quien salve al impío don Juan. El éxito de la obra fue clamoroso.

Dejamos unos versos del famoso «Canto a Teresa«, de Espronceda, como muestra del amr trágico:

¿Por qué volvéis a la memoria mía,
Tristes recuerdos del placer perdido,
A aumentar la ansiedad y la agonía
De este desierto corazón herido?
¡Ay! que de aquellas horas de alegría
Le quedó al corazón sólo un gemido,
Y el llanto que al dolor los ojos niegan
Lágrimas son de hiel que el alma anegan.

El destino

Una obra clave en España es «Don Álvaro o la fuerza del sino», del Duque de Rivas, que combina todos los temas propios del drama romántico: un héroe rodeado de misterio, la marginación, la superstición, el pesimismo, la melancolía, el satanismo y, sobre todo, el destino adverso que se impone a la voluntad del hombre.

La melancolía, el desengaño y la angustia

Entre los sentimientos son frecuentes el desengaño y el pesimismo. La realidad en la que viven no les satisface y muestran su descontento incluyendo en sus obras paisajes tristes, la noche, las tormentas, los cementerios, fantasmas y aparecidos y personajes atormentados. En algunos casos, la muerte se percibe como una válvula de escape, de ahí la frecuencia del suicidio entre los artistas románticos. Uno de ellos fue Larra (se suicidó poco antes de cumplir 28 años); de él son estas palabras:

No tardó en cubrir mi frente una nube de melancolía;
era de aquellas melancolías de que sólo un liberal español
en estas circunstancias puede formar una idea aproximada.

La libertad

La libertad romántica se manifiesta en dos vertientes: en la vertiente temática, como uno de los temas principales (libertad ideológica y emocional); en la vertiente estilística como una búsqueda de libertad creadora (se buscan nuevas formas poéticas). Nos dice Espronceda en so famosa «Canción del pirata«:

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria la mar.

La imaginación

La libertad lleva a los escritores románticos a soltar su imaginación, a dejarla libre para crear y recrear nuevos mundos llenos de sueños y de fantasía. La realidad no les interesa y buscan un mundo más personal y libre.

La evasión a mundos lejanos, fantásticos y misteriosos

La evasión es una cura contra el desencanto. La libertad creadora de la que disponen les permite crear mundos fantásticos y misteriosos. En la literatura española del siglo XIX muchos autores ambientan sus novelas en la Edad Media que consideran un periodo glorioso.

Héroes rebeldes e idealistas

En esos mundos imaginados reina la figura del héroe. Un hombre libre, rebelde, idealista, soñador e inconforme con un mundo que considera injusto. Personajes marginados y en lucha contra todo y contra todos. Vemos en la literatura romántica a piratas, verdugos, bandidos, cosacos, mendigos, reos de muerte… convertidos en protagonistas. Por ejemplo las cinco Canciones de Espronceda son: Canción del pirata, El canto del cosaco, El mendigo, El reo de muerte y El verdugo. Todas tienen como protagonistas a seres marginales. Destacan como temas el inconformismo, la rebeldía y  la búsqueda de la libertad al margen de las estructuras sociales establecidas.

Naturaleza salvaje

En el Romanticismo aparece la naturaleza en forma de bosques tenebrosos, mares enfurecidos, tormentas sin fin. Esta naturaleza refleja el estado mental en el que se encuentran los artistas románticos. Se desprecia lo pastoril (visión serena y dulce) y se prefiere una naturaleza agreste, virgen, en libertad; se exaltan las ruinas, la nocturnidad, lo tormentoso y sepulcral, lo triste y melancólico.

A veces es una naturaleza bondadosa, un refugio ante el dolor de la vida contemporánea.

Misticismo y espiritualidad

Abundan los temas místicos y espirituales. El rechazo de lo racional, les acerca a la religión y la fe vividas de forma personal. Temas como el destino o la muerte están rodeados de religiosidad, muchas veces como un desafío ante Dios. Se eligen ambientes como iglesias, cementerios, entierros…

La fe era una pasión más para los románticos; para ellos no había términos medios, por lo tanto, sienten una profunda devoción. Dios es la luz, es el remedio al vacío existencial que sienten.

Lo siniestro

Gusto por todo lo sobrenatural. Fantasmas, demonios, brujas, leyendas, misterios pueblan los poemas, relatos y novelas.

El comienzo de «El estudiante de Salamanca«, de Espronceda:

Era más de media noche,
antiguas historias cuentan,
cuando en sueño y en silencio
lóbrego envuelta la tierra,
los vivos muertos parecen,
los muertos la tumba dejan.
Era la hora en que acaso
temerosas voces suenan
informes, en que se escuchan
tácitas pisadas huecas,
y pavorosas fantasmas
entre las densas tinieblas
vagan, y aúllan los perros
amedrentados al verlas.

Un fragmento de la leyenda de Bécquer «El rayo de luna«:

Manrique llegó al claustro, tendió la vista por su recinto y miró a través de las macizas columnas de sus arcadas… Estaba desierto.

Salió de él, encaminó sus pasos hacia la oscura alameda que conduce al Duero, y aún no había penetrado en ella, cuando de sus labios se escapó un grito de júbilo.

Había visto flotar un instante y desaparecer el extremo del traje blanco, del traje blanco de la mujer de sus sueños, de la mujer que ya amaba como un loco.

Tradiciones y folclore

Se reivindican las tradiciones, el folclore, las costumbres… La historia es otro de los temas más importantes del Romanticismo. Este tema tuvo gran importancia en España, donde surge EL COSTUMBRISMO, la necesidad de reflejar tradiciones, ritos y costumbres para reforzar la identidad nacional, con Mesonero Romanos y Mariano José de Larra como principales representantes.

Un fragmento de Larra, de su artículo de costumbres titulado «El día de Difuntos de 1836»

Dirigíanse las gentes por las calles en gran número y larga procesión, serpenteando de unas en otras como largas culebras de infinitos colores: ¡al cementerio, al cementerio! ¡Y para eso salían de las puertas de Madrid!
Vamos claros, dije yo para mí, ¿dónde está el cementerio? ¿Fuera o dentro? Un vértigo espantoso se apoderó de mí, y comencé a ver claro. El cementerio está dentro de Madrid. Madrid es el cementerio. Pero vasto cementerio donde cada casa es el nicho de una familia, cada calle el sepulcro de un acontecimiento, cada corazón la urna cineraria de una esperanza o de un deseo.

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