La NOVELA PASTORIL es un subgénero narrativo que triunfa en el siglo XVI, en el Renacimiento. Actualmente es un género desfasado que casi nadie lee, pero hay que comprender estas novelas dentro del contexto histórico del Siglo de Oro para apreciar su valor literario y su éxito de público. Estudiamos sus características y las obras más representativas de este género.
Contexto
LA NOVELA PASTORIL. Definición, características y obras principales
La literatura pastoril o novelas de pastores son las protagonizadas por pastores. Pero no debemos pensar en un pastor real, sino en un pastor que ocupa su tiempo contando y cantando sus penas de amor.
La llamada novela pastoril o, con términos de Lope de Vega felizmente recuperados por F. López Estrada, los libros de pastores constituyen, dentro de la prosa de ficción de los Siglos de Oro, un grupo genérico destacado desde varios puntos de vista. De entrada, llama la atención el importante número de títulos y, sobre todo, de ediciones que generó, tanto en España como fuera de sus fronteras, en castellano o mediante traducciones a otras lenguas. Si esto indica un importante aprecio por parte del público lector, la nómina de autores relevantes que contribuyeron al género nos habla de su notable prestigio literario. (PRESENTACIÓN DE NOVELA PASTORIL. Cervantes Virtual)
La primera novela de este género fue La Arcadia, del italiano Jacopo Sannazaro (1456-1530), pero sus orígenes se remontan a los griegos Teócrito y Longo y al poeta latino Virgilio.
(…) La Arcadia fue publicada en numerosas ediciones durante todo el siglo XVI, empezando por la «príncipe» de 1504. El texto definitivo consta de doce prosas y doce églogas de metro variado. El protagonista es Sincero (el propio autor), el cual llega a la solitaria región griega de la Arcadia en busca de consuelo al desdén de su joven amada, Carmosina, que era pariente de su familia. (…) El éxito de la Arcadia se explica de hecho tanto por las bellezas formales como por el anhelo de un mundo de paz que respondía a las exigencias ideales del Renacimiento. Jacopo Sannazaro tuvo el mérito de fijar para la literatura europea un modelo ideal de ensoñación bucólica: tras las huellas de Teócrito y Virgilio, trazó un paisaje exquisito y melancólico, fuente de evasión cortesana hasta entrado el siglo XVII. La Arcadia de Sannazaro fue además el punto de partida de un nuevo género narrativo, la novela pastoril. (Biografías y vidas. Jacopo Sannazaro)
Este tipo de novelas alcanzó su momento de esplendor en la segunda mitad del siglo XVI, aunque no llegaron a ser tan populares como las novelas de caballerías. A veces se pueden percibir elementos pastoriles en algunas novelas de caballerías, por ejemplo al final de Los amores de Clareo y Florisea (de Alonso Núñez de Reinoso), así como en las églogas dramáticas de Juan del Encina y en las églogas líricas de Garcilaso de la Vega.
CARACTERÍSTICAS DE LA NOVELA PASTORIL
- Los protagonistas son pastores. No se ocupan de las tareas propias de un pastor, sino que son poetas, filósofos y músicos.
- Los personajes femeninos adquieren protagonismo.
- La naturaleza es protagonista también de la obra, ya que engloba las acciones y es un personaje más testigo de los lamentos de los pastores.
El germen de la novela pastoril está en la égloga, género lírico en el que unos pastores literarios radicados en un paisaje concebido como locus amoenus, pero susceptible de concreción topográfica, viven y comparten sus experiencias amorosas, desdichadas las más de las veces, con la propia naturaleza y con otros compañeros de fatigas. (PRESENTACIÓN DE NOVELA PASTORIL. Cervantes Virtual)
Mira el comentario de la ÉGLOGA I, de Garcilaso de la Vega
- El locus amoenus. El paisaje donde se desarrolla la trama de la novela pastoril es un locus amoenus, es decir una naturaleza llena de árboles, fuentes, valles umbrosos, verdes prados, arroyuelos, ovejas… Es el mundo ideal al que se aspira como evasión de la realidad. Un breve fragmento de La Diana, de Jorge de Montemayor:
[…] y haviendo ido cuanto media legua por la espessura del bosque, salieron a un muy grande y espacioso llano, en medio de dos caudalosos ríos, ambos cercados de muy alta y verde arboleda. En medio de él parescía una gran casa de tan altos y sobervios edificios que ponían gran contentamiento a los que los miravan, porque los chapiteles, que por encima de los árboles sobrepujavan, davan de sí tan gran resplandor que parescían hechos de un finíssimo cristal.
- El tema es el amor. La novela pastoril es un relato de idilios y pasiones no correspondidas entre pastores idealizados. El sentido de su existencia es el amor. Aman, aunque no sean amados; lo importante no es conseguir a la amada, sino simplemente amarla, aunque por ello se deba sufrir.
- No hay un único argumento, sino varios casos de amor que se plantean y se entrelazan para mantener el interés del lector.
- El viaje. El hilo conductor de la novela pastoril se basa en el viaje: los personajes caminan buscando su felicidad. En ese viaje se van sumando otros personajes y otras historias.
- La música y el canto están presentes en muchas novelas pastoriles. Se utilizan para manifestar de forma más intensa y romántica los sentimientos y emociones de los personajes.
- En muchas se usa el comienzo in media res y la presencia de historias intercaladas.
- Técnicamente el diálogo es muy importante, ya que el narrador cede la palabra a los personajes, que se encargan de contar sus historias.
- NOTA. Algunas de estas características son comunes a la NOVELA BIZANTINA: el amor como tema central, el viaje como guía que permite desarrollar el argumento y el comienzo «in media res».
OBRAS PRINCIPALES
LA DIANA, de Jorge de Montemayor
En España, este tipo de novelas se inaugura en 1559 con Los siete libros de Diana, de Jorge de Montemayor, que se convierte en un modelo.
Con la Diana de Montemayor el género pastoril evoluciona y adquiere unas características propias respecto a su antecedente inmediato, la Arcadia de Jacopo Sannazaro (1504), al incorporar como elementos literarios el método analítico y la psicología del amor, hasta el punto de que durante los siglos XVI y XVII se convirtió en modelo europeo de la nueva expresión formal e ideológica del tema pastoril. (Biografías y vidas. Jorge de Montemayor)
El argumento de La Diana se desarrolla en siete libros, cuyo final queda abierto bajo la promesa de una continuación que jamás llevó a cabo Montemayor, aunque sí otros autores. Cuenta la historia del infeliz pastor Sireno que, tras regresar de un viaje involuntario, se entera de que a su amada Diana la han casado con Delio. Su desgraciada historia se mezcla con las de otros pastores, generalmente también desdichadas.
La obra de Montemayor fue continuada por Alonso Pérez en Segunda parte de la Diana (1564) y por Gaspar Gil Polo en Diana enamorada (1564).
CERVANTES Y LOPE DE VEGA
Estos escritores (dos de los más importantes del Siglo de Oro) cultivaron este género.
Miguel de Cervantes publica en 1585 de La Galatea, una interesante obra que habla del amor que los pastores Elido y Erastro sienten por la hermosa Galatea, quien se muestra indiferente a sus sentimientos, hasta que un día sus padres deciden casarla con un pastor desconocido. Cervantes sigue la estructura básica de este tipo de novelas y, sobre la historia inicial, va entremezclando otras historias también de amor.
Cervantes se sintió atraído por este género. Además de La Galatea, incluye en El Quijote varios episodios pastoriles y, en el famoso capítulo del escrutinio de la biblioteca de Don Quijote, analiza muchas de las novelas pastoriles publicadas hasta el momento.
Lope de Vega escribe dos novelas pastoriles. En 1598 La Arcadia, obra homónima de la del napolitano Jacopo Sannazaro, base de la narrativa pastoril española. La obra está dividida en cinco libros y cuenta la relación de los pastores Anfriso y Belisarda alterada por un cúmulo de obstáculos: ausencias, malentendidos, celos… En 1612, publica Los pastores de Belén, donde trata la temática pastoril desde un punto de vista religioso, pues los pastores protagonistas se preparan para celebrar el nacimiento de Jesús.



