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BREVÍSIMA HISTORIA DE LA LITERATURA ESPAÑOLA. SIGLO XV

En BREVÍSIMA HISTORIA DE LA LITERATURA ESPAÑOLA, SIGLO XV ( también llamado EL PRERRENACIMIENTO) toca hoy habalr de un siglo considerado de transición hacia la modernidad del siglo XVI. En la poesía, en la prosa y en el teatro del siglo XV ya se perciben los nuevos caminos del Renacimiento, si bien, por lo general, siguen apareciendo los patrones medievales (con predominio de lo didáctico y del tema religioso).

Pero hay importantes cambios:

-Por un lado, frente al predominio de la obra anónima en siglos anteriores, en el siglo XV hubo una mayor conciencia artística: el escritor es consciente de su trabajo y se preocupa de que se transmita con exactitud.

-Por otro lado, los clérigos ceden a los nobles el lugar relevante en la producción literaria. Si la palabra clave para designar la literatura medieval es la clerecía, en el siglo XV la palabra clave es la cortesía. Con esta palabra se aludía a “un conjunto de cualidades” que cualquier caballero debía reunir: conocer las reglas del amor cortés y, al mismo tiempo, dominar algunas técnicas poéticas. El cortesano será muy importante en la literatura renacentista.

-Otro tipo de escritor propio de los nuevos tiempos fue el que escribió protegido por un mecenas. Tal es el caso, por ejemplo, del dramaturgo Juan de Encina, quien compuso casi toda su producción por encargo del duque de Alba.

-Y no hay que olvidar “la revolución del libro impreso”. La obra literaria comenzó a llegar a un público más amplio y surgió la figura del lector moderno, procedente en su mayoría de la nobleza y de la burguesía asentada en las ciudades.

-Crisis y contrastes. Sin embargo, se escriben dos obras fundamentales para nuestra literatura.  Una es una obra a medio camino entre la prosa y el teatro, “LA CELESTINA”, y será la que marca el cambio de periodo literario. La otra las “COPLAS” de Jorge Manrique, una de las mejores de toda la literatura española. (Desarrolladas abajo)

Más: CARACTERÍSTICAS DE  LA LITERATURA DEL SIGLO SV

GÉNEROS Y AUTORES DEL S.XV

-Comienza la NOVELA DE CABALLERÍAS que narra las aventuras de un caballero andante. El heroísmo y el amor a una dama le hacen triunfar sobre cualquier obstáculo. El “AMADÍS DE GAULA” y el catalán “TIRANT LO BLANC” son las obras maestras del género, que alcanzó su máxima popularidad en el siglo XVI y que después criticará Miguel de Cervantes en su “Quijote”.

-El auténtico despertar del teatro se debe a un autor de finales del siglo XV, JUAN DEL ENCINA (1468-1529), quien se acerca ya a los nuevos gustos y formas renacentistas e inicia una auténtica tradición de piezas de teatro profanas alejadas de los antiguos temas medievales.

-La poesía: LOS CANCIONEROS. El siglo XV se caracteriza, ante todo, por el elevado número de poetas del que se tiene conocimiento porque sus obras han sido recogidas en las numerosas colecciones de poemas, colectivas o de autores individuales, llamadas cancioneros.

EL MARQUÉS DE SANTILLANA (1398-1458). Fue uno de los nobles más poderosos de la primera mitad del siglo. Hombre de letras, reunió en su palacio de Guadalajara la mejor biblioteca de su tiempo. Su interés por la cultura le llevó a estar al tanto de las novedades literarias, haciendo traducir obras latinas e italianas al castellano.

JUAN DE MENA (1411-1456). Considerado por sus contemporáneos y sucesores como el mejor poeta de su época. Letrado al servicio de Juan II de Castilla, cultivó la poesía amatoria y la alegoría moral. Su estilo se caracteriza por la abundante erudición y por el recargado lenguaje latinizante. “EL LABERINTO DE FORTUNA” (también llamado “LAS TRESCIENTAS”) es su obra más ambiciosa.

“COPLAS A LA MUERTE DE SU PADRE”, JORGE MANRIQUE (1440?-1479).

Es una “elegía” donde lamenta la inestabilidad de la riqueza, habla de la fugacidad de la vida y del poder igualatorio de la muerte, tres temas típicamente medievales. El autor habla de “la fama” como única posibilidad que ser recordado en el futuro.

La composición entera está presidida por una gran sobriedad artística. La sencillez predomina en el lenguaje y en la forma métrica, que sigue el modelo de la estrofa de pie quebrado. Tampoco hay adornos retóricos, ni complicadas visiones alegóricas, sino una simple exposición que va de lo general a lo particular.

Un ejemplo:

COPLA TERCERA

 “Nuestras vidas son los ríos

 que van a dar en la mar

 que es el morir;

allá van los señoríos

 derechos a se acabar

y consumir;

allí los ríos caudales,

allí los otros medianos

y más chicos,

allegados son iguales,

 los que viven por sus manos

y los ricos”

“LA CELESTINA”, FERNANDO DE ROJAS (1465-1541).

Es la historia trágica de amor de Calisto y Melibea, en la cual interviene Celestina, una “alcahueta” maestra en componer amores, recuperar virginidades perdidas, arreglar citas entre parejas prohibidas, vender afeites… Es una obra única por la creación de “caracteres” y por la visión de la época y sus costumbres. El autor crea a uno de los personajes más atractivos de toda la literatura española, hasta apropiarse del título de la obras (en las primeras ediciones se llamaba TRAGICOMEDIA DE CALISTO Y MELIBEA, pero debido a la popularidad del personaje de la alcahueta llamada “Celestina”, se quedó finalmente con La Celestina). La “alcahueta” no es un personaje nuevo en la literatura española; había aparecido en el Libro de Buen Amor del Arcipreste de Hita, personificado en la Trotaconventos; ahora, aparece perfeccionado y con mayor protagonismo.

En esta obra se encuentran dos de los mejores retratos femeninos de la literatura española, la alcahueta Celestina (personaje que ya había anticipado el Arcipreste de Hita en su “Libro de buen amor” y Melibea, joven apasionada que cae rendida ante un amor prohibido y trágico.

Celestina es inteligente, avara, vital, hedonista, sabia, conoce a fondo a los demás y sabe como manipularlos. Le gusta sentirse poderosa y disfrutar del sexo y hacer que los demás también disfruten. Se siente orgullosa de su trabajo, porque piensa estar haciendo un bien social.

Melibea es vehemente e hipócrita. Se muestra reticente a los amores con Calisto, pero después su entrega es total, hasta acabar suicidándose tras la muerte accidental de su amado. Uno de los fragmentos mejores de la obra es el monólogo final de Melibea, en el que explica a su padre, Pleberio, todo lo ocurrido:

Pleberio. Hija mía Melibea, ¿qué haces sola? ¿Qué es tu voluntad decirme? ¿Quieres que suba allá?

Melibea: Padre mío, no pugnes ni trabajes por venir adonde yo estoy, que estorbarás la presente habla que te quiero hacer. Lastimado serás brevemente con la muerte de tu única hija. Mi fin es llegado, llegado es mi descanso y tu pasión, llegado es mi alivio y tu pena, llegada es mi acompañada hora y tu tiempo de soledad. (…) Si me escuchas sin lágrimas, oirás la causa desesperada de mi forzada y alegre partida. (…) Muchos días son pasados, padre mío, que penaba por mi amor un caballero que se llamaba Calisto, el cual tú bien conociste. (…) Era tanta su pena de amor y tan poco el lugar para hablarme que descubrió su pasión a una astuta y sagaz mujer que llamaban Celestina. La cual sacó mi secreto amor de mi pecho: descubrí a ella lo que a mi querida madre encubría. (…) Vencida de su amor, dile entrada en tu casa. Quebrantó con escalas las paredes de tu huerto; quebrantó mi propósito; perdí mi virginidad. Del cual deleitoso yerro disfrutamos casi un mes. Y como esta pasad noche viniese según era costumbrado, a la vuelta de su venida (…) como las paredes eran altas, la noche oscura, la escala delgada, los sirvientes no diestros y él bajaba presuroso (…) puso el pie en el vacío y cayó, y de la más triste caída sus más escondidos sesos quedaron repartidos por las piedras y paredes. Cortaron las hadas sus hilos; cortárosle sin confesión su vida; cortaron mi esperanza; cortaron mi gloria; cortaron mi compañía. Pues, ¿qué crueldad sería, padre mío, muriendo él despeñado, que viviese yo penada? (…) Ruégote, si amor en esta pasada y penosa vida me has tenido, que sean juntas nuestras sepulturas. (..)¡Oh, mi amor y señor Calisto! Espérame, ya voy (…)

Más CARACTERÍSTICAS DE  LA LITERATURA DEL SIGLO SV

(Ilustración de Carmen Calvo, “La Celestina”)

¿Te apetece curiosear?

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