Con este artículo analizamos EL ARGUMENTO y LOS TEMAS de «LA CELESTINA», una de las obras fundamentales de la literatura española y una obra maestra de la literatura universal. Por una parte por presentarnos a su protagonista, la inigualable Celestina; por otra por su riqueza temática y su original estructura.
La Celestina, obra clave del siglo XV
En el siglo XV aparecen dos obras innovadoras que nos anuncian el final de la Edad Media y la riqueza literaria y artística que llegará a España un poco después con el Renacimiento: las Coplas, de Jorge Manrique y La Celestina.
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ARGUMENTO Y TEMAS DE «LA CELESTINA»
EL ARGUMENTO
La Celestina es una trágica historia de amor entre Calisto y Melibea; entre ellos dos, la intermediaria Celestina.
Calisto, un joven noble se encapricha de Melibea, hija única y heredera de Pleberio, un rico aristócrata. Calisto siente un deseo sexual incontenible por Melibea. Se lo cuenta a su criado Sempronio quien le aconseja acudir a Celestina para que esta haga de intermediaria entre los dos jóvenes. La vieja Celestina (hechicera, alcahueta, excelente conocedora de las debilidades humanas y muy hábil con la retórica) consigue doblegar la inicial resistencia de Melibea quien se rinde totalmente a los amores con Calisto. Calisto y Melibea se convierten en amantes secretos. Todo acaba fatalmente. Celestina es asesinada por sus criados porque se niega a compartir con ellos el dinero que ha obtenido de Calisto. Calisto muere accidentalmente en el jardín de Melibea. Ella enloquece y se suicida. La obra acaba con un monólogo de Pleberio en el que lamenta la muerte de su hija.
LOS TEMAS
La Celestina desarrolla varios temas que se entremezclan con la inicia historia de amor entre Calisto y Melibea y que están relacionados con la figura de la verdadera protagonista, la vieja Celestina.
EL AMOR. Es una pasión incontrolable que domina a casi todos los personajes y los lleva a un trágico final. Es un amor loco y peligroso totalmente opuesto al amor cortés.
Un fragmento del primer encuentro Calito-Melibea
-¡Oh señora mía, esperanza de mi gloria, descanso y alivio de mi pena, alegría de mi corazón! ¿Qué lengua será bastante para te dar iguales gracias a la sobrada y incomparable merced que en este punto, de tanta congoja para mí, me has querido hacer en querer que un tan flaco y indigno hombre pueda gozar de tu suavísimo amor?
- Más textos. Monólogo de Melibea tras la muerte de Calisto
LA MUERTE. No se nos presenta aquí con el sentido trascendental que tiene en las «Coplas a la muerte de su padre», de Jorge Manrique, sino como algo real y cierto, el final de todo. En el tratamiento de este tema se ve claro el final de la Edad Media, cuando la muerte se veía como una liberación. La Celestina nos anuncia la entrada de las nuevas ideas que nos traerá el siglo XVI, el Renacimiento; la muerte es ahora percibida como algo trágico, por lo que debemos intentar disfrutar lo máximo posible de nuestra vida (“carpe diem”), como demuestran casi todos los personajes (que se mueven por placer y por dinero).
LA CODICIA Y EL DINERO. Mueve a varios personajes de la obra: a La Celestina y a los criados. La Celestina está totalmente cegada por la avaricia y muere a manos de sus criados por no querer compartir el dinero.
Nos dice Celestina
No hay cirujano que a la primera cura juzgue la herida. Lo que yo al presente veo te diré. Melibea es hermosa, Calisto loco y franco. Ni a él penará gastar ni a mí andar. ¡Bulla moneda y dure el pleito lo que durare! Todo lo puede el dinero: las peñas quebranta, los ríos pasa en seco. No hay lugar tan alto que un asno cargado de oro no le suba. Su desatino y ardor basta para perder a sí y ganar a nosotros. Esto he sentido, esto he calado, esto sé de él y de ella, esto es lo que nos ha de aprovechar.
Muerte de Celestina
SEMPRONIO.- ¡Oh vieja avarienta, muerta de sed por dinero!, ¿no serás contenta con la tercia parte de lo ganado?
CELESTINA.- ¿Qué tercia parte? Vete con Dios de mi casa tú. Y esotro no dé voces, no allegue la vecindad. No me hagáis salir de seso, no queráis que salgan a plaza las cosas de Calisto y vuestras.
SEMPRONIO.- Da voces o gritos, que tú cumplirás lo que prometiste o cumplirás hoy tus días.
LA CORRUPCIÓN MORAL. Quizá el personaje que mejor representa la corrupción sea Pármeno, criado fiel al principio pero que se deja seducir por Celestina quien le promete amores con la prostituta Areusa.
LA FORTUNA. El azar ciego del que dependemos todos los seres humanos.
EL PASO DEL TIEMPO. “Tempus fugit” y “Carpe diem”, dos tópicos literarios, el primero típicamente medieval y el segundo se desarrolla con fuerza en el Renacimiento y en el Barroco.
Dice Celestina
Mi honra llegó a la cumbre, según quien yo era: de necesidad es que desmengüe y abaje. Cerca ando de mi fin. En esto veo que me queda poca vida. Pero bien sé que subí para descender, florecí para secarme, gocé para entristecerme, nací para vivir, viví para crecer, crecí para envejecer, envejecí para morirme. Y pues esto antes de ahora me consta, sufriré con menos pena mi mal; aunque del todo no pueda despedir el sentimiento, como sea de carne sensible formada
Dice Pleberio a su esposa Alisa
Alisa, amiga, el tiempo, según me parece, se nos va, como dicen, entre las manos. Corren los días como agua de río. No hay cosa tan ligera para huir como la vida. La muerte nos sigue y rodea, de la cual somos vecinos y hacia su bandera nos acostamos, según natura. Esto vemos muy claro si miramos nuestros iguales, nuestros hermanos y parientes en derredor. Todos los come ya la tierra, todos están en sus perpetuas moradas.
LA MAGIA. Celestina tiene algo de maga y cuenta siempre con la magia como aliada para conseguir sus objetivos.
LA SOCIEDAD. En La Celestina se refleja perfectamente una sociedad en crisis en la que se están perdiendo los valores caballerescos medievales y se va imponiendo una sociedad burguesa sin valores en la que lo más importantes es el dinero.
LA MORALEJA en LA CELESTINA
La obra nos advierte de las trágicas consecuencias de dejarse llevar por las pasiones, especialmente por un amor sexual sin control. También debemos protegernos de las malas consejeras y de los criados traicioneros.
UN FRAGMENTO DE «LA CELESTINA» para acabar
Uno de los fragmentos mejores de la obra es el monólogo final de Melibea, en el que explica a su padre, Pleberio, todo lo ocurrido:
Pleberio. Hija mía Melibea, ¿qué haces sola? ¿Qué es tu voluntad decirme? ¿Quieres que suba allá?
Melibea: Padre mío, no pugnes ni trabajes por venir adonde yo estoy, que estorbarás la presente habla que te quiero hacer. Lastimado serás brevemente con la muerte de tu única hija. Mi fin es llegado, llegado es mi descanso y tu pasión, llegado es mi alivio y tu pena, llegada es mi acompañada hora y tu tiempo de soledad. (…) Si me escuchas sin lágrimas, oirás la causa desesperada de mi forzada y alegre partida. (…) Muchos días son pasados, padre mío, que penaba por mi amor un caballero que se llamaba Calisto, el cual tú bien conociste. (…) Era tanta su pena de amor y tan poco el lugar para hablarme que descubrió su pasión a una astuta y sagaz mujer que llamaban Celestina. La cual sacó mi secreto amor de mi pecho: descubrí a ella lo que a mi querida madre encubría. (…) Vencida de su amor, dile entrada en tu casa. Quebrantó con escalas las paredes de tu huerto; quebrantó mi propósito; perdí mi virginidad. Del cual deleitoso yerro disfrutamos casi un mes. Y como esta pasad noche viniese según era costumbrado, a la vuelta de su venida (…) como las paredes eran altas, la noche oscura, la escala delgada, los sirvientes no diestros y él bajaba presuroso (…) puso el pie en el vacío y cayó, y de la más triste caída sus más escondidos sesos quedaron repartidos por las piedras y paredes. Cortaron las hadas sus hilos; cortárosle sin confesión su vida; cortaron mi esperanza; cortaron mi gloria; cortaron mi compañía. Pues, ¿qué crueldad sería, padre mío, muriendo él despeñado, que viviese yo penada? (…) Ruégote, si amor en esta pasada y penosa vida me has tenido, que sean juntas nuestras sepulturas. (..)¡Oh, mi amor y señor Calisto! Espérame, ya voy (…)



