LA NOVELA BIZANTINA. Definición, características y obras principales

Bajo el nombre de NOVELA BIZANTINA se esconden las novelas de aventuras típicas del Siglo de Oro. Acción, amor, castidad, engaños, pericias… todo ello sedujo a escritores como Miguel de Cervantes y Lope de Vega que no dudaron en aportar varias obras a este subgénero narrativo que conquistó al público de la época. Estudiamos las características y principales obras, con algunos fragmentos.

Contexto

LA NOVELA BIZANTINA. Definición, características y obras principales

La novela bizantina es un subgénero literario narrativo. Nos cuenta las aventuras de dos enamorados en un viaje que hacen en busca de la felicidad. Hoy las llamaríamos “novela de aventuras” y podemos verlas representadas en forma de «telenovelas».

EL ORIGEN DE LA NOVELA BIZANTINA

Su origen está en la literatura griega, especialmente las obras escritas en el Imperio Bizantino y de ahí viene el nombre de “bizantinas”. También se les llama “novelas de aventuras peregrinas” aludiendo a que los protagonistas viven sus aventuras durante un viaje, es decir, son “peregrinos”.

Una obra clave griega es «Los amores de Teágenes y Cariclea«, de Heliodoro de Émesa, que nos cuenta las aventuras de una princesa, Cariclea, que se enamora de un joven, Teágenes, y viven muchas aventuras en un viaje lleno de obstáculo. La obra termina con el  feliz matrimonio de los protagonistas.

Este tipo de novelas resultaba muy atractivo porque se solían situar en ambientes exóticos, introducir todo tipo de aventuras y acabarlas con un final feliz donde los dos protagonistas conseguían sus propósitos.

CARACTERÍSTICAS DE LA NOVELA BIZANTINA

Estructura “in media res”

La historia no se cuenta de forma cronológica sino que suele comenzar a mitad del argumento, en el momento en el que estalla el conflicto. Después, el escritor retrocede en el tiempo y va contando lo necesario para que la historia sea comprensible. También esta estructura era usual en la novela pastoril.

Argumento básico y repetido

Se repite la historia de dos amantes que encuentran obstáculos para poder mantener su relación. El argumento se centra en relatar cómo los amantes superan todas las pruebas y terminan en un final feliz que demuestra que el amor es una fuerza invencible.

Trama abierta

Las novelas bizantinas son abiertas, es decir, se pueden intercalar aventuras o añadir nuevos personajes, ajenos al argumento básico. Introducir nuevas historias servía para variar o para aclarar.

Novelas de viaje

El viaje es lo que permite el desarrollo del argumento. Siempre hay un viaje donde los dos protagonistas viven peligrosas aventuras. En ese viaje pueden aparecer nuevos personajes o tentaciones para los dos amantes castos. También la novela pastoril usa el viaje como hilo central.

Amor, castidad y moral

Uno de los elementos que destaca en estas novelas es que los dos protagonistas enamorados, al separarse, prometen ser castos, mantenerse vírgenes y ser fieles. Hay siempre personajes malvados que ponen a prueba su promesa de fidelidad ofreciéndoles tentaciones, aunque no consiguen. Así, la novela bizantina se convierte en una lectura con una visión ética y moral que defiende el amor puro. Esta carga moral fue aumentando con los años y será la causa de la decadencia y desaparición de este género.

Artimañas, engaños y trucos

Los personajes deben enfrentarse a frecuentes obstáculos. Para vencerlos echan mano a mentiras, engaños, enredos, disfraces… Pero nunca aparecen como reflejo de una personalidad malvada, sino como la única solución posible para conseguir sus fines.

Un final feliz

Después de las aventuras, los protagonistas (que se han mantenido fieles y castos) consiguen la felicidad por la que habían luchado. En muchas novelas, los amantes están separados durante mucho tiempo y cambian de nombre y aspecto, pero se reconocen mediante la anagnórisis, es decir, encuentran o ven algún objeto de la niñez les ayuda a reconocerse.

NOTA. Fíjate en que muchas de estas características son comunes a la NOVELA PASTORIL: el uso del viaje como guía de los protagonistas, el amor como tema principal y el comienzo «in media res».

PRINCIPALES OBRAS BIZANTINAS

  • Inaugura el género en España «Historia de los amores de Clareo y Florisea» (1552), de Alonso Núñez de Reinoso, considerada la primera novela bizantina. Unas líneas de esta obra:

«Ya habéis visto, señor Felesindos de Trapisonda, todas las cosas pasadas, por las cuales quiero que entendáis de cuan gran importancia es llegar á la casa del Descanso, y cobrar á Luciandra, porque quien no la cobrare, aportará á aquellas moradas del Gran Plutón, y quien fuese tan esforzado que llegue á ella irá en aquellos Campos Elíseos, que senifican aquella soberana gloria que Dios a los buenos tiene prometida. Pero para alcanzalla no es menester tener amistad con el mundo, ni con la carne ni con el enemigo mortal, ni con sus compañeros, que son aquellos que os saltearon a la entrada destas mis moradas, por impidir vuestro camino, y porque siguiéredes su bandera y así lo harán muchas veces; pero vos, como buen caballero que sois, os defenderéis dellos y de sus cosas, porque son perecederas, y que os llevarán a aquellas tristes moradas que vistes. Y por agora no tenga nada más que deciros…»

  • El género se consolida con «Selva de aventuras» (1565), de Jerónimo de Contreras.
  • Lope de Vega escribe «El peregrino en su patria» (1604). Como dice el título, en esta obra todos los viajes se hacen dentro de España. Un comentario sobre esta novela:

En «El peregrino en su patria», estamos ante una novela bizantina sui generis: dos enamorados, Pánfilo y Nise, peregrinan a Roma para casarse allí luego de confirmada su fe católica. En el camino asisten a la representación de cuatro autos sacramentales, que muestran la manera de seguir el buen camino hacia la salvación eterna. Lo sorprendente es que sus aventuras suceden, no en escenarios exóticos, sino en espacios próximos y bien conocidos para el lector, con insistencia en los detalles realistas (lo mismo sucederá en los libros III y IV del Persiles cervantino): Valencia, Zaragoza, Barcelona, Toledo… (Ínsula Barataria)

  • Miguel de Cervantes hace una aportación importante a la novela bizantina. Por un lado, «Los trabajos de Persiles y Sigismunda» (1617), obra cumbre del género bizantino, publicada póstumamente y considerada por Cervantes como su obra maestra. La acabó unos días antes de morir y no pudo verla publicada (al final tienes un fragmento). Por otro lado «La española inglesa» y «El amante liberal» (1613), dos novelas ejemplares con tintes de novela bizantina.
  • Una de las más leídas fue «Historia de Hipólito y Aminta«, de Francisco de Quintana (1627). Es una obra compleja con varias tramas secundarias que enriquecen la historia principal.

PÚBLICO Y CRÍTICA FRENTE A LA NOVELA BIZANTINA

Como ha sucedido a otros géneros literarios, la novela bizantina logró el aplauso del público, pero frecuentemente fue criticada como “subliteratura”, cuyo único objetivo era el entretenimiento, pero sin calidad literaria ni verosimilitud.

  • Miguel de Cervantes mostró su apoyo al género y se sintió orgulloso de «Los trabajos de Persiles y Sigismunda«, aunque esta obra no consiguió conquistar no a críticos ni a lectores.
  • Lope de Vega también mostró su aprecio por la novela bizantina.
  • Tirso de Molina, sin embargo despreció las obras de este género.

UN FRAGMENTO de «LOS TRABAJOS DE PERSILES Y SIGISMUNDA», de Miguel de Cervantes

Para conocer este género, nada mejor que un fragmento de la obra cervantina, considerada la mejor novela bizantina. Aquí describe una tormenta, elemento típico que aparece como otro de los obstáculos que los enamorados deben vencer en su peregrinaje. También naufragios, raptos, cautiverios, separaciones… eran frecuentes en la novela bizantina.

La tormenta creció de manera que agotó la ciencia de los marineros, la solicitud del capitán y finalmente la esperanza de remedio en todos. Ya no se oían voces que mandaban hágase esto o aquello, sino gritos de plegarias y votos que se hacían y a los cielos se enviaban. Y llegó a tanto esta miseria y estrecheza que Transila no se acordaba de Ladislao, Auristela de Periandro: que uno de los efectos poderosos de la muerte es borrar de la memoria todas las cosas de la vida y pues llega a hacer que no se sienta la pasión celosa, téngase por dicho que puede lo imposible. No había allí reloj de arena que distinguiese las horas, ni aguja que señalase el viento, ni buen tino que atinase el lugar donde estaban. Todo era confusión, todo era grita, todo suspiros y todo plegarias. Desmayó el capitán, abandonáronse los marineros, rindiéronse las humanas fuerzas, y poco a poco el desmayo llamó al silencio, que ocupó las voces de los más míseros que se quejaban.
Atrevióse el mar insolente a pasearse por cima de la cubierta del navío, y aun visitar las más altas gavías, las cuales también ellas, casi como en venganza de su agravio, besaron las arenas de su profundidad.

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