Cuando estudiamos la literatura del siglo XIX, nos encontramos con EL COSTUMBRISMO, una tendencia literaria cuyo objetivo es mostrar las costumbres, usos, hábitos y tradiciones de un lugar y un momento. El artículo de costumbres es su mayor aportación literaria. Sus tres grandes escritores: Mariano José de Larra, Ramón de Mesonero Romanos y Serafín Estébanez Calderón. Al final, unos fragmentos para conocer mejor este estilo que triunfó en España.
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EL COSTUMBRISMO. Origen, características, géneros y escritores
ORIGEN
El costumbrismo es un movimiento artístico que surge a principios del siglo XIX y que convive con el Romanticismo y el Realismo. Quiere mostrar el modo de vida de una época y un lugar (las costumbres, usos, hábitos y tradiciones), muchas veces de forma crítica y satírica.
El movimiento se inicia en España y llega a Hispanoamérica.
La necesidad de reflejar tradiciones, ritos y costumbres responde a un deseo de reforzar la identidad nacional, frente a una Europa llena de cambios y descubrimientos; los escritores costumbristas viven una transición entre una vida rural y un mundo industrial.
CARACTERÍSTICAS DEL COSTUMBRISMO
- TEMAS. En los textos costumbristas se describen las costumbres típicas de una zona o país. De esta forma se muestra con orgullo lo popular (bailes, fiestas y ritos), lo propio (leyendas) y lo pintoresco (supersticiones), a la vez que lo cotidiano.
- El argumento es escaso; importa más la descripción que la narración.
- Aparecen personajes icónicos: el maestro, el médico, el cura…
- Se intenta ser realista, reflejando de forma fotográfica lo que el escritor quiere destacar.
- Es un género vinculado al periodismo, ya que usa este formato para presentar sus escritos a los lectores.
- Hay una mezcla entre el campo y la ciudad. Generalmente se ve la ciudad como alejada de la identidad y de las tradiciones. Lo rural se percibe como más auténtico.
- Se usa la descripción, como forma de expresión literaria.
- El escritor suele mostrar un ligero humor que puede llegar a la ironía y el sarcasmo.
- Aparece el lenguaje típico de la zona o del personaje-tipo: expresiones, frases hechas, refranes…
GÉNEROS Y OBRAS COSTUMBRISTAS
El cuadro de costumbres
El cuadro de costumbres (o artículo de costumbres) es un breve texto en prosa que presenta costumbres y personajes de la vida diaria. Es un subgénero muy usado por estos escritores.
Su intención es, a veces, divertir y presenta a los personajes y acciones con gracia y humor. Otras veces, tiene una marcada intención crítica, moral y reformista; entonces aparecen la ironía y la sátira con fuerza.
En España, podemos hablar de tres tipos de cuadros de costumbres:
- El cuadro de costumbres doloroso y crítico de Mariano José de Larra
- El cuadro de costumbres más tranquilo de Ramón Mesonero Romanos, un cronista de la vida madrileña durante más de cuarenta años
- El cuadro de costumbres lírico de Serafín Estébanez Calderón
Solían aparecer en la prensa; por ello, se publicaron grandes recopilaciones colectivas de cuadros de costumbres, como Los españoles pintados por sí mismos (1843-1844), con noventa y ocho artículos de cincuenta y un autores.
La novela costumbrista
La novela de costumbres presenta escenas populares y adolece de falta de argumento. En ocasiones se acerca a la novela naturalista.
Algunas novelas costumbristas del siglo XIX
- Peñas arriba, de José María de Pereda
- La gaviota, de Fernán Caballero
- Pepita Jiménez, de Juan Valera
- La hermana San Sulpicio, de Armando Palacio Valdés
- También pasajes en la obra de varios escritores decimonónicos como Benito Pérez Galdós, Juan Valera o Vicente Blasco Ibáñez.
La comedia costumbrista
El dramaturgo más conocido es Manuel Bretón de los Herreros con, por ejemplo, A la vejez, viruelas y A Madrid me vuelvo.
Ya en el siglo XX convienen destacar el éxito alcanzado por la obra de los hermanos Serafín y Joaquín Álvarez Quintero y los sainetes de Carlos Arniches, claros herederos del costumbrismo.
El libro de viajes
Un género de gran éxito es el libro de viajes (de moda en España y en el extranjero), hijo de la curiosidad que se siente por todo lo relacionado con las costumbres.
ESCRITORES COSTUMBRISTAS
- RAMÓN DE MESONERO ROMANOS
Ramón de Mesoneros Romanos (Madrid, 1803-1882), nos deja una autobiografía titulada Memorias de un setentón (1880) que nos permite conocer su vida y obra. Además conocemos con detalla el panorama social, cultural y tradicional de la España decimonónica, especialmente de Madrid, pues la vinculación del autor con la ciudad es intensa. Mesoneros Romanos retrata la sociedad común, la vida íntima y ordinaria de la gente normal. La España del escritor está en un proceso de transición: ideas conservadoras con otras más innovadoras y cosmopolitas. La importancia de este escritor reside en saber retratar la tensión entre lo viejo y lo nuevo.
- SERAFÍN ESTÉBANEZ CALDERÓN
Serafín Estébanez Calderón (Málaga, 1799-Madrid, 1867) se licencia en leyes y desempeña diversas ocupaciones políticas. Su obra más relevante es Escenas andaluzas (1846), una recopilación de sus artículos aparecidos en prensa que escribió con el seudónimo de «El solitario».
- MARIANO JOSÉ DE LARRA (1809-1837) Y EL PERIODISMO
Mención especial merece Larra por su acertada, dura y crítica visión de las costumbres y tradiciones españolas.
Periodista y escritor, Mariano José de Larra, “Fígaro”, es un hombre profundamente preocupado por España. Larra es el mejor periodista de su tiempo y el creador del periodismo moderno (sienta las bases para que futuros periodistas desempeñen su oficio con rigor y libertad creativa).
Larra hace de sus artículos un extraordinario vehículo para reflexionar sobre la época de cambios sociales, políticos y culturales por los que atraviesan España y Europa. Hace un análisis de la realidad política y social de su tiempo. Sus artículos son satíricos y pesimistas y critican lo que él llama “el mal español”: la pereza, la falta de educación, la impuntualidad, la vanidad, la hipocresía y la ignorancia. Critica el atraso en que está España y defiende la modernización del país.
Su estilo es sencillo y muy cuidado; suele servirse de anécdotas diarias que usa para defender sus tesis. Siempre emplea la ironía (que esconde una gran desilusión y una profunda amargura).
- ARMANDO PALACIOS VALDÉS (1853-1938)
Escritor y crítico literario español, que fue uno de los representantes del movimiento realista. Destacó por sus obras costumbristas, como Marta y María y La hermana de San Sulpicio.
- FERNÁN CABALLERO, CECILIA BÖHL DE FABER (1796-1877)
Fue una escritora originaria de Suiza que vivió en España y que firmó su obra con el pseudónimo de «Fernán Caballero». Es considerada como la impulsora de la renovación de la novela española con La gaviota.
- JOSÉ MARÍA DE PEREDA (1833-1906)
Fue un escritor y novelista español del Realismo que se destacó por sus novelas costumbristas, como: La Montálvez, Sotileza y Peñas arriba.
3 TEXTOS COSTUMBRISTAS
MESONERO ROMANOS. «La romería de San Isidro»
(…) Yo quería regalar a mis lectores con una descripción de la Romería de San Isidro, y para ello me había propuesto desde la víspera darme un madrugón y constituirme al amanecer en el punto más importante de la fiesta. Por lo menos tengo esto de bueno, que no cuento sino lo que veo, y esto sin tropos ni figuras; pero viniendo a mi asunto, digo que aquella noche me acosté más temprano que de costumbre, revolviendo en mi cabeza el exordio de mi artículo. (…)
MESONERO ROMANOS. «El cesante»
(…) Uno de estos tipos peculiares de nuestra época, y tan frecuentes en ella como desconocidos fueron de nuestros mayores, es sin duda alguna el hombre público reducido a esta especie de muerte civil, conocida en el diccionario moderno bajo el nombre de cesantía, y ocasionada, no por la notoria incapacidad del sujeto, no por la necesidad de su reposo, no, en fin, por los delitos o faltas cometidas en el desempeño de su destino, sino por un capricho de la fortuna, o más bien de los que mandan a la fortuna; por un vaivén político, por un fiat ministerial; por aquella ley, en fin, de la Física que no permite a dos cuerpos ocupar simultáneamente un mismo espacio. (…)
MARIANO JOSÉ DE LARRA. «El café»
(…) No sé en qué consiste que soy naturalmente curioso; es un deseo de saberlo todo que nació conmigo, que siento bullir en todas mis venas, y que me obliga más de cuatro veces al día a meterme en rincones excusados por escuchar caprichos ajenos, que luego me proporcionan materia de diversión para aquellos ratos que paso en mi cuarto y -a veces en mi cama sin dormir; en ellos recapacito lo que he oído, y río como un loco de los locos que he escuchado.
Este deseo, pues, de saberlo todo me metió no hace dos días en cierto café de esta corte donde suelen acogerse a matar el tiempo y el fastidio dos o tres abogados que no podrían hablar sin sus anteojos puestos, un médico que no podría curar sin su bastón en la mano, cuatro chimeneas ambulantes que no podrían vivir si hubieran nacido antes del descubrimiento del tabaco: tan enlazada está su existencia con la nicociana, y varios de estos que apodan en el día con el tontísimo y chabacano nombre de lechuguinos, alias, botarates, que no acertarían a alternar en sociedad si los desnudasen de dos o tres cajas de joyas que llevan, como si fueran tiendas de alhajas, en todo el frontispicio de su persona, y si les mandasen que pensaran como racionales, que accionaran y se movieran como hombres, y, sobre todo, si les echaran un poco más de sal en la mollera. (…)
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