GÉNERO EPISTOLAR. Origen, evolución, características y ejemplos

Una epístola es una carta. En el GÉNERO EPISTOLAR o LITERATURA EPISTOLAR estudiamos las obras escritas usando “la carta” como elemento principal de la narración. Actualmente añadimos formatos nuevos como el correo electrónico o los mensajes telefónicos.

Los géneros literarios

Los GÉNEROS LITERARIOS son las formas en que se presenta una obra literaria. Tradicionalmente se establecen tres géneros: la lírica (poesía), la épica (narrativa) y la dramática (teatro). Añadimos el género didáctico que incluye las obras cuyo objetivo es enseñar, pero con un lenguaje cuidado, y el género epistolar que estudiamos ahora.

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GÉNERO EPISTOLAR. Origen, evolución, características y ejemplos

El género epistolar incluye las obras literarias basadas en la escritura de cartas, correos electrónicos u otros formatos que supongan el intercambio de información entre los personajes.

Tradicionalmente ha servido para expresar intimidad, confesión y reflexión; actualmente es menos frecuente, pero se sigue usando esta técnica literaria.

ORIGEN Y EVOLUCIÓN

Su origen es antiguo. Encontramos ejemplos de literatura epistolar en la literatura clásica grecolatina: obras escritas a partir de cartas: las cartas de Platón o Cicerón, que mezclan filosofía, política y datos personales. Continúan produciéndose obras epistolares, pero el género tiene su momento de esplendor en el siglo XVII y XVIII, cuando se convierte en un modo de trasmitir sentimientos de forma intensa y directa. La carta permite al escritor expresar su relación con el mundo, opiniones e intimidad de forma que, en los otros formatos, no era posible. La novela epistolar del siglo XVIII está dotada de un aire de confidencialidad y privacidad tal que el lector se siente como un espía entrando en temas que quizá no debería conocer. Dos obras icónicas del género epistolar dan muestra de ello: Las penas del joven Werther (1774), de Goethe o Las amistades peligrosas (1782), de Choderlos de Laclos.

CARACTERÍSTICAS DEL GÉNERO EPISTOLAR

  • LA CARTA COMO MEDIO DE COMUNICACIÓN. Cartas, correos electrónicos, los mensajes de móvil o los trasmitidos por cualquier otro formato digital.

Escribir cartas es un hábito prácticamente perdido. Basta pararse a pensar cuándo hemos escrito una carta por última vez. Pero la carta es un medio que invita a la reflexión; cuando escribes una carta estás contigo mismo, exploras tus sentimientos, los ordenas y tratas de expresarlos. Que los medios de comunicación han cambiado es innegable, pero la necesidad humana de comunicarse se mantiene; queremos, necesitamos “conversar”. ¿Hacemos lo mismo con una carta que con un correo electrónico u otro nuevo tipo de formato digital? Pues creo que sí; no de forma tan extensa, quizá, pero en muchas ocasiones intentamos “contar” e intentamos forzar una respuesta por parte de nuestro destinatario. Por eso el género epistolar sigue activo hoy día.

A veces, usar la carta como medio narrativo implica una estructura textual determinada: un encabezado, datos del destinatario, el cuerpo del mensaje y despedida. Puede aparecer una posdata.

  • RELACIÓN EMISOR-RECEPTOR. En la novela o en la poesía la comunicación es unilateral; el autor trasmite una información a l lector sin que este pueda responderle. En la novela epistolar la comunicación es bidireccional, ya que hay dos interlocutores: uno escribe una carta y espera una respuesta de otro (u otros); hay una comunicación emisor-receptor, aunque sea a distancia. La principal característica del género es que su estructura está basada en cualquier forma de comunicación escrita entre dos o más personas. .
  • USO DE LA PRIMERA PERSONA. Son textos producidos en primera persona, se transmiten de un “yo” a un “tú”. En muchos casos el formato de escritura se acerca al monólogo.
  • LENGUAJE COLOQUIAL. Generalmente se usa un lenguaje coloquial.
  • RELACIÓN PÚBLICA O PRIVADA. Los dos interlocutores pueden tener una relación pública/profesional o una relación privada (temas íntimos y personales): cartas institucionales,  cartas de amor, cartas filosóficas…

UN EJEMPLO DE NOVELA EPISTOLAR MAGISTRAL. «Pepita Jiménez»

Juan Valera, escritor español  perteneciente al Realismo, publicó en 1874 PEPITA JIMÉNEZ, una novela epistolar donde se entremezclan dos temas, el amor y la religión. A través de las cartas entre el joven protagonista, Luis Vargas que acude a su primer destino religioso, y su tío, un sacerdote ya experimentado, vemos la lucha interna en que se debate Luis. Entre él y Pepita, una joven viuda ahora prometida con el padre de Luis, nacen sentimientos prohibidos. Destaca el detallado perfil sicológico que Juan Valera hace de los personajes.

El libro se divide en tres partes:

  • Cartas de mi sobrino
  • Paralipómenos
  • Epílogo. Cartas de mi hermano

Veamos como ejemplo un fragmento de  la primera carta que escribe Luis Vargas a su tío.

Cartas de mi sobrino

22 de Marzo.

Querido tío y venerado maestro: Hace cuatro días que llegué con toda felicidad a este lugar de mi nacimiento, donde he hallado bien de salud a mi padre, al señor vicario y a los amigos y parientes. El contento de verlos y de hablar con ellos, después de tantos años de ausencia, me ha embargado el ánimo y me ha robado el tiempo, de suerte que hasta ahora no he podido escribir a Vd.

Vd. me lo perdonará.

Como salí de aquí tan niño y he vuelto hecho un hombre, es singular la impresión que me causan todos estos objetos que guardaba en la memoria. Todo me parece más chico, mucho más chico; pero también más bonito que el recuerdo que tenía. La casa de mi padre, que en mi imaginación era inmensa, es sin duda una gran casa de un rico labrador; pero más pequeña que el Seminario. Lo que ahora comprendo y estimo mejor es el campo de por aquí. Las huertas, sobre todo, son deliciosas. ¡Qué sendas tan lindas hay entre ellas! A un lado, y tal vez a ambos, corre el agua cristalina con grato murmullo. Las orillas de las acequias están cubiertas de yerbas olorosas y de flores de mil clases. En un instante puede uno coger un gran ramo de violetas. Dan sombra a estas sendas pomposos y gigantescos nogales, higueras y otros árboles, y forman los vallados la zarzamora, el rosal, el granado y la madreselva.

Es portentosa la multitud de pajarillos que alegran estos campos y alamedas.

Yo estoy encantado con las huertas, y todas las tardes me paseo por ellas un par de horas.

Mi padre quiere llevarme a ver sus olivares, sus viñas, sus cortijos; pero nada de esto hemos visto aún. No he salido del lugar y de las amenas huertas que le circundan.

Es verdad que no me dejan parar con tanta visita.

RECOMENDACIÖN MUY PERSONAL

Uno de los libros más divertidos que he leído (no es fácil encontrar buenos libros de humor, puntualizo) es una novela epistolar moderna con unos correos electrónicos que son una joya. Es LA TIENDA DE LA FELICIDAD, de Rodrigo Muñoz Avia. Por si os apetece curiosear en un estilo muy, muy particular. Un breve fragmento:

“El día de Reyes, como ya te advertí que haría, me compré un roscón mediano y me lo comí entero. Me tocó la sorpresa. Me siento feliz por ello y ese es el mejor resumen de lo que me ha ocurrido en estos meses”.

SUBGÉNEROS EPISTOLARES

  • Epistolar inventado. Por ejemplo en una novela, donde la narración se desarrolla a través de cartas entre los personajes.
  • Epistolar real. Uso de cartas reales, históricas o de personajes auténticos que tienen valor como documento histórico.
  • Epistolar digital. Nuevos formatos: correos electrónicos, mensajes de texto, chats….
  • Epistolar mixto. La narración combina cartas con fragmentos narrativos.

EJEMPLOS DE NOVELA ESPISTOLAR

Además de las citadas antes, algunos ejemplos para animarte a leer alguna novela epistolar.

  • Frankestein, de Mary Shelley (1818)
  • Drácula, de Bram Stoker (1897)
  • Cartas del diablo a su sobrino, de C. S. Lewis (1942)
  • El curioso incidente del perro a medianoche, de Mark Haddon (2003)

EN ESPAÑOL

  • Cartas marruecas, de José Cadalso (1782)
  • Cartas desde mi celda, de Gustavo Adolfo Bécquer (1871)
  • La incógnita, de Benito Pérez Galdós (1889)
  • Miquiño Mío, de Emilia Pardo Bazán (Cartas escritas a Galdós entre 1883 y 1915)
  • La tesis de Nancy, de Ramón J. Sender (1962)
  • Cartas de amor de un sexagenario voluptuoso, de Miguel Delibes (1983)
  • Nubosidad variable, de Carmen Martín Gaite (1992)
  • El jardín de las dudas, de Fernando Savater (1993)
  • Acoso textual, de Raúl Vallejo (1999).
  • La amigdalitis de Tarzán, de Alfredo Bryce Echenique (1999)

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