Hacemos una SELECCIÓN DE POEMAS de JUAN RAMÓN JIMÉNEZ. La lectura de estos poemas (y un fragmento de «Platero y yo») nos va a permitir comprender la importancia de Juan Ramón Jiménez en la historia de la poesía y apreciar la delicada belleza de cada uno de sus versos.
Sobre Juan Ramón Jiménez
Juan Ramón Jiménez (España, 1881-Puerto Rico, 1958) es uno de los poetas más completos en lengua española y el mayor representante del Novecentismo o Generación del 14. Su poesía y su prosa narrativa son tesoros que ilumina la literatura española; en toda su obra se percibe una profunda tristeza, un estilo cuidado y un amor incondicional a la poesía. Juan Ramón nos confesó: “Mi vida es todo poesía… Soy un poeta que realizó el sueño de su vida. Para mí no existe más que la belleza”.
Para conocer a este ilustre poeta, nada mejor que disfrutar de algunos de sus mejores poemas. Puedes ampliar:
- JUAN RAMON JIMÉNEZ. Vida, obra y significado
- Poemas de Juan Ramón comentados: OTOÑO, YO NO VOLVERÉ, EL VIAJE DEFINITIVO
SELECCIÓN DE POEMAS de JUAN RAMÓN JIMÉNEZ
El poema “Vino, primero, pura” procede de «Eternidades» (1918), uno de los libros más significativos e interesantes del poeta. En este poema el autor analiza su propio quehacer poético a lo largo del tiempo y encuentra tres etapas: primero la de la sencillez, después la etapa de la ornamentación y al final la vuelta a la pureza.
VINO, PRIMERO, PURA
Vino, primero, pura,
vestida de inocencia.
Y la amé como un niño.
Luego se fue vistiendo
de no sé qué ropajes.
Y la fui odiando, sin saberlo.
Llegó a ser una reina,
fastuosa de tesoros…
¡Qué iracundia de yel y sin sentido!
…Mas se fue desnudando.
Y yo le sonreía.
Se quedó con la túnica
de su inocencia antigua.
Creí de nuevo en ella.
Y se quitó la túnica,
y apareció desnuda toda…
¡Oh pasión de mi vida, poesía
desnuda, mía para siempre!
De su etapa modernista
Del libro titulado «La soledad sonora» (1911). Este poema pertenece a su etapa más cercana al Modernismo.
LE HE PUESTO UNA ROSA TRISTE
Le he puesto una rosa triste
a la flauta melancólica:
cuando cante, cantará
con música y con aroma.
Tendrá una voz de mujer,
vacilante, arrulladora,
plata con llanto y sonrisa,
miel de mirada y de boca.
Y será cual si unos dedos
finos jugasen con sombra
por los leves agujeros
de la caña melodiosa…
Tonada que nunca llega,
oída una tarde en la fronda,
tonada que iba a cogerse
y que huía entre las hojas.
Para ver si no se iba,
la engañé con una rosa:
cuando llore, llorará
con música y con aroma.
PLATERO Y YO (Fragmentos)
«Platero y yo« (1914) es una selección de historias sin un orden temático; impresiones, recuerdos y sensaciones de la infancia de Juan Ramón. Cuenta la amistad entre un hombre y un burro, Platero. El libro es una bellísima muestra de la llamada “prosa lírica” o “prosa poética”, en la que la diferencia entre prosa y verso se difumina y casi desaparece.
Prologuillo
Suele creerse que yo escribí Platero y yo para los niños, que es un libro para niños.
No. En 1913, «La Lectura», que sabía que yo estaba con ese libro, me pidió que adelantase un conjunto de sus páginas más idílicas para su «Biblioteca Juventud» Entonces, alterando la idea momentáneamente, escribí este prólogo:
Advertencia a los Hombres que lean este libro para niños
Este breve libro, en donde la alegría y la pena son gemelas, cual las orejas de Platero, está escrito para… ¡Qué sé yo para quién!…, para quien escribimos los poetas líricos… Ahora que va a los niños, no le quito ni le pongo una coma. ¡Qué bien!
«Dondequiera que haya niños- dice Novalis-, existe una edad de oro». Pues por esa edad de oro que es como una isla espiritual caída del cielo, anda el corazón del poeta, y se encuentra allí tan a su gusto, que su mejor deseo sería no tener que abandonarla nunca.
¡Isla de gracia, de frescura y de dicha, edad de oro de los niños; siempre te halle yo en mi vida, mar de duelo; y que tu brisa me dé su lira, alta y, a veces, sin sentido, igual que el trino de la alondra en el sol blanco del amanecer!
I- PLATERO
Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.
Lo dejo suelto, y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas… Lo llamo dulcemente: «¿Platero?», y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal…
Come cuanto le doy. Le gustan las naranjas mandarinas, las uvas moscateles, todas de ámbar, los higos morados, con su cristalina gotita de miel…
Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña…; pero fuerte y seco por dentro, como de piedra. Cuando paso sobre él, los domingos, por las últimas callejas del pueblo, los hombres del campo, vestidos de limpio y despaciosos, se quedan mirándolo:
-Tiene acero…
-Tiene acero. Acero y plata de luna, al mismo tiempo.
Juan Ramón y la ortografía
Juan Ramón tuvo unas peculiares ideas sobre la ortografía y decidió escribir con jota las palabras en “ge”, “gi” y nos sorprendió con su “inteligencia” y “elejía”; suprimir la “p” en “setiembre”; usar “s” (y no “x”) en “escelentísimo” y prescindir de esa “h” por inútil en “ombre”. Una muestra en este poema que pertenece también a «Eternidades» (1918), obra emblemática de la etapa intelectual del autor. (Puedes leer DOS ESCRITORES CONTRA LA ORTOGRAFÍA)
INTELIJENCIA
¡Intelijencia dame
el nombre esacto de las cosas!
Que mi palabra sea
la cosa misma,
creada por mi alma nuevamente.
Que por mí vayan todos
los que no las conocen, a las cosas;
que por mí vayan todos
los que ya las olvidan, a las cosas;
que por mí vayan todos
los mismos que las aman, a las cosas…
¡Intelijencia, dame
el nombre esacto, y tuyo,
y suyo, y mío, de las cosas!
Juan Ramón y la muerte
Uno de los temas que más aparece en la obra de Juan Ramón es la muerte. Tres poemas de ejemplo.
LA MUERTE ES SOLO UN REPOSO
La muerte es sólo un reposo,
más que el sueño. De ella, un día
-¡aurora augusta y completa!-,
saldremos fuertes, exactos,
para un vivir tan eterno
como ella,
para un trabajo inmortal
EL VIAJE DEFINITIVO
…Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.
Todas la tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.
Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado.
mi espíritu errará, nostáljico…
Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido…
Y se quedarán los pájaros cantando.
Comentario/análisis de este poema
YO NO VOLVERÉ
Yo no volveré. Y la noche
tibia, serena y callada,
dormirá el mundo, a los rayos
de su luna solitaria.
Mi cuerpo no estará allí,
y por la abierta ventana
entrará una brisa fresca,
preguntando por mi alma.
No sé si habrá quien me aguarde
de mi doble ausencia larga,
o quien bese mi recuerdo,
entre caricias y lágrimas.
Pero habrá estrellas y flores
y suspiros y esperanzas,
y amor en las avenidas,
a la sombra de las ramas.
Y sonará ese piano
como en esta noche plácida,
y no tendrá quien lo escuche
pensativo, en mi ventana.
Comentario/análisis de este poema
Yo no soy yo
Es uno de sus poemas más conocidos; el autor explora la dualidad del ser humano.
YO NO SOY YO
Yo no soy yo.
Soy este
que va a mi lado sin yo verlo,
que, a veces, voy a ver,
y que, a veces olvido.
El que calla, sereno, cuando hablo,
el que perdona, dulce, cuando odio,
el que pasea por donde no estoy,
el que quedará en pie cuando yo muera.
La rosa
Es el poema más corto de Juan Ramón y uno de los más famosos de toda la poesía española. El autor expresa su empeño en conseguir una poesía perfectamente desnuda, sin necesidad de adornos. Usa el tópico de la rosa como símbolo de la belleza pura.
LA ROSA
¡No le toques ya más,
que así es la rosa!
Acabamos con dos también muy breves sobre el tiempo
EL TIEMPO
Si vas deprisa,
el tiempo volará ante ti,
mariposilla esquiva.
Si vas despacio,
el tiempo irá detrás de ti,
obediente buey manso.
EL MOMENTO
¡Que se me va, se me va!
… ¡Se me fue!
Y con el momento, se me fue la eternidad.



