EVA

Como es el cumpleaños de mi amiga Eva aprovecho para felicitarla desde aquí. Mi regalo, esta pequeña entrada que tú has inspirado y que te pertenece del todo. Espero que te guste.

Y para los posibles lectores que no la conocen, aclaro que Eva es una vecina de mi casa (mi casa de mi mamá, donde me crié y donde un poco sigo viviendo). Hay vecinos que llegan a formar parte de la familia, o quizá incluso más, porque con ellos no hay obligaciones de parentesco. Eva es uno de esos vecinos.

EVA

Dice mi amiga Eva que ya no se lleva lo delgado. Que esas chicas sin carnes, sin una delantera contundente, sin un buen culo están pasadas de moda. Fueron otros años cuando lo light triunfó y las artistas se quitaban. Ahora las mujeres se ponen tetas, mofletes, labios… casi todo lo que sea ponible. ¿Por qué? Pues porque de todo nos cansamos y la moda está para eso, para hacernos cambiar, renovar, volver atrás. Todo lo que signifique “diferente”.

También está pasado de moda el tema de la crisis. Ya estamos aburridos de los carteles “menú-precios-ofertas-rebajas anticrisis”, o de los llantos ¡es que estamos muy mal, no podemos con esta crisis!. Ya está bien, coño.

Y lo que tampoco se lleva es llevarse bien con el marido, o tener hijos listos, o un trabajo estable. Ser feliz es como ofensivo. Si una amiga te dice “pues hija, yo estoy de puta madre con mi marido, tenemos una relación ideal”, parece que está pidiendo disculpas, la pobre («¡y qué voy a hacer si me va bien!»). En cambio, “siempre estamos igual, siempre discutiendo” desata un coro de voces solidarias.

Se llevan los hijos que no estudian, que son maleducados, unos vagos que se pasan el día delante del ordenador. Casi nunca escuchas “mi hijo es una maravilla; estudia, es dispuesto y muy simpático”.

Y no me digas lo escandaloso que resulta tener un trabajo bien remunerado y que te guste. No, no es posible. Los trabajos deben ser un tortura china y además, mal pagados.

Todo esto lo digo porque sé que hay gente, como mi amiga Eva, que no necesita ponerse, que dejó atrás la crisis con miniviajes de fin de semana a Denia, que está felizmente casada ya hace años, que tiene dos hijos que son dos perlas y, además, un trabajo que le permite seguir adelante con buen humor.

Que sí Eva, que sí. Que ya no se lleva lo delgado. Y a vivir.

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