En CUENTOS MODERNOS

CAPERUCITA ROJA. Gabriela Mistral

CAPERUCITA ROJA. Gabriela Mistral. Otra de las múltiples versiones de este bello cuento. De la primera latinoamericana en ganar un Premio Nobel.

Posiblemente CAPERUCITA ROJA sea uno de los cuentos más conocidos internacionalmente. De ahí la abundancia de versiones de esta historia; sus variantes y sus interpretaciones. Es muy interesante comparar las diferentes versiones porque en ellas se ve la evolución de la literatura, la mentalidad de ese momento y las necesidades del público (y del autor, en consecuencia). Aquí tenéis hoy una versión más moderna de Caperucita Roja, la que hizo Gabriela Mistral; además, otras dos anteriores cuya lectura os recomiendo:

CAPERUCITA ROJA, Charles Perrault. Esta es mi favorita; rápida, eficaz y con una inmejorable moraleja final.

-CAPERUCITA ROJA, Hermanos Grimm. Con dos finales, para que elijáis el que mejor va a vuestro carácter.

SOBRE LA AUTORA

Gabriela Mistral (Vicuña, Chile, 1889-Nueva York, Estados Unidos 1957), seudónimo de Lucila Godoy Alcayaga, poetisa, pedagoga y diplomática chilena. Con su seudónimo literario quiso demostrar su admiración por dos poetas: Gabrielle d”Annunzio y Fréderic Mistral.

Gabriela Mistral mostró una temprana vocación por el magisterio y llegó a ser directora de varios liceos. Fue una destacada educadora y visitó México, Estados Unidos y Europa, donde estudió las escuelas y métodos educativos de estos países. A partir de 1933 y durante veinte años, desempeñó el cargo de cónsul de su país en ciudades como Madrid, Lisboa y Los Ángeles entre otras.

Su poesía es cálida y emotiva y roza el misticismo. Sus poemas para niños se recitan y cantan en diversos países.

En 1945 se convirtió en el primer escritor latinoamericano en recibir el Premio Nobel de Literatura.

Posteriormente, en 1951, se le concedió el Premio Nacional de Literatura de su país.

“CAPERUCITA ROJA”

Caperucita Roja visitará a la abuela
que en el poblado próximo sufre de extraño mal.
Caperucita Roja, la de los rizos rubios,
tiene el corazoncito tierno como un panal.

A las primeras luces ya se ha puesto en camino
y va cruzando el bosque con un pasito audaz.
Sale al paso Maese Lobo, de ojos diabólicos.
«Caperucita Roja, cuéntame adónde vas».

Caperucita es cándida como los lirios blancos.
«Abuelita ha enfermado. Le llevo aquí un pastel
y un pucherito suave, que se derrama en juego.
¿Sabes del pueblo próximo? Vive en la entrada de él».

Y ahora, por el bosque discurriendo encantada,
recoge bayas rojas, corta ramas en flor,
y se enamora de unas mariposas pintadas
que la hacen olvidarse del viaje del Traidor…

El Lobo fabuloso de blanqueados dientes,
ha pasado ya el bosque, el molino, el alcor,
y golpea en la plácida puerta de la abuelita,
que le abre. (A la niña ha anunciado el Traidor.)

Ha tres días la bestia no sabe de bocado.
¡Pobre abuelita inválida, quién la va a defender!
… Se la comió riendo toda y pausadamente
y se puso en seguida sus ropas de mujer.

Tocan dedos menudos a la entornada puerta.
De la arrugada cama dice el Lobo: «¿Quién va?»
La voz es ronca. «Pero la abuelita está enferma»
la niña ingenua explica. «De parte de mamá».

Caperucita ha entrado, olorosa de bayas.
Le tiemblan en la mano gajos de salvia en flor.
«Deja los pastelitos; ven a entibiarme el lecho».
Caperucita cede al reclamo de amor.

De entre la cofia salen las orejas monstruosas.
«¿Por qué tan largas?», dice la niña con candor.
Y el velludo engañoso, abrazado a la niña:
«¿Para qué son tan largas? Para oírte mejor».

El cuerpecito tierno le dilata los ojos.
El terror en la niña los dilata también.
«Abuelita, decidme: ¿por qué esos grandes ojos?»
«Corazoncito mío, para mirarte bien…»

Y el viejo Lobo ríe, y entre la boca negra
tienen los dientes blancos un terrible fulgor.
«Abuelita, decidme: ¿por qué esos grandes dientes?»
«Corazoncito, para devorarte mejor…»

Ha arrollado la bestia, bajo sus pelos ásperos,
el cuerpecito trémulo, suave como un vellón;
y ha molido las carnes, y ha molido los huesos,
y ha exprimido como una cereza el corazón.

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Y si te apetece una más divertida

CAPERUCITA ROJA Y EL LOBO, Roald Dahl

¿Te apetece curiosear?

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