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PALABRAS DE REDOVÁN… que usa mi marido

"Palabras de Redován... que usa mi marido" es un pequeño comentario sobre dos a los que quiero mucho: mi pueblo y mi marido (¿o mi marido y mi pueblo? No sé...).

PALABRAS DE REDOVÁN… que usa mi marido; es decir, que usa alguien que NO es de Redován. Porque ya sabéis que yo soy de Redován, ¿no?

Mi marido siente ¿respeto? por Redován, por mi pueblo. No le queda más remedio al hombre porque cada mes tiene que hacer una visita a la que suele ir aleccionado por mí con frases como “venga, que yo también voy a ver a tu madre”, “¿de qué te quejas si siempre te compran la tortada?”, “quiero ver buena cara, ¿está claro?”, “¡no dirás que no te tratan bien!”. Y otras por el estilo que ya os podéis imaginar.

En fin.

Pero de vez en cuando me sorprende usando alguna palabra típica de Redován. Aclaro esto. Uno no sabe que son típicas hasta que vive en otro lugar y pasa tiempo sin oírlas; entonces, cuando vas al pueblo y alguien las dice es como sentirse en casa, es sabor de hogar, es estar en Redován. A mi marido le gustan algunas y cuando las dice me mira un poco desafiante, queriendo decir “¿Qué? ¿Te crees que yo no me fijo? ¿Eh? Y las digo mejor que uno de Redován”. Yo no le quito la ilusión, ¡pobre!, pero admito que me suena raro que lo diga él; es que no le pega; no sé… suena falso. Como cuando algún extranjero quiere parecer español y te suelta “¡Viva España!” (con su correspondiente acento) y uno se pregunta: “¿Y este hombre por qué dice esto si es holandés? ¿Es que no tiene país propio? ¿Me está tomando el pelo?”.

Volviendo a mi marido, os pongo algunos ejemplos a ver qué os parecen.

-“Abonico” está en su repertorio redovanino (este último adjetivo es suyo también): “Pero cógelo abonico, que lo vas a romper”. Traducción de “abonico”: con cuidado, con taco.

-“Apatusque” le encanta. “Se ha caído la botella de vino y se ha roto; ¡vaya apatusque en un momento!”.

-“Volaica”. Yo la digo mucho “ponte aquí, aquí, que mira qué volaica más buena viene” y se le ha pegado, a pesar de que no tiene muy claro lo que significa.

-“Pichín”, claro. Esa no puede faltar. De vez en cuando me suelta un “pichín, qué guapa”. ¡Qué risa!

-“Espantajá”. Le sale del alma. “Maleja espantajá”, así, con un deje fuerte de desprecio.

-“Ruiso” que significa solo, sin ayuda, “fíjate, esta palmera ha salido ruisa” o “este chiquillo se ha criado ruiso”. Por cierto, no he podido encontrar nada sobre esta palabra. Un misterio.

-“Afarraso”, a ojo, más o menos.

-“Un tonto”, en “¡Y yo qué sé lo que le ha pasado a la mujer! Que le ha dado un tonto y se ha quedado mal”. Está claro, ¿no?

-“Amanoso”, para algo que se maneja con facilidad. Versión todavía más redovanina: “amanosico”. “Vaya coche amanosico este que me he comprado”.

Y alguna más dice de cuando en cuando y yo, pues, me siento orgullosa de mi pueblo… y de mi marido. ¡Qué le voy a hacer!

NOTA

He investigado un poco el origen de estas palabras de Redován. No están el en DRAE. Algunas son de origen valenciano y nosotros las hemos castellanizado. Otras son de Aragón, La Mancha o Murcia. De “apatusque” no he encontrado nada; la más cercana es “apechusque”. “Ruiso” también imposible.

¿Te apetece curiosear?

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