Analizamos los DOCE CUENTOS PEREGRINIOS, obra del Premio Nobel, Gabriel García Márquez, que nos presenta doce relatos cortos con una temática diversa, profunda y que lleva al lector a plantearse algunas dudas trascendentales. De cada uno, un breve fragmento como ejemplo. Contexto, estilo, resumen y comentarios.
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DOCE CUENTOS PEREGRINOS. Resumen y comentarios
«Soñé que asistía a mi propio entierro, a pie, caminando entre un grupo de amigos vestidos de luto solemne…», es el comienzo de esta obra de García Márquez.
EL PRÓLOGO. “Porqué doce, porqué cuentos y porqué peregrinos”
Si bien en algunas obras es posible prescindir del prólogo, en esta el prólogo es imprescindible y tan protagonista como los doce relatos. En el prólogo nos cuenta García Márquez como nació esta recopilación de cuentos ·peregrinos», como ya anuncia en el título.
- Son doce porque son los que superaron su propio filtro; tenía 64 ideas o apuntes acumulados durante años, pero muchos fueron desechados u olvidados.
- Cuentos porque este género era el más adecuado para dar forma a esos apuntes acumulados tras sus viajes y periodos en Europa.
- Peregrinos porque estos cuentos narran el peregrinaje del autor por Europa y, además, porque también los cuentos tuvieron su propio peregrinaje en los cajones del escritor.
Los doce cuentos de este libro fueron escritos en el curso de los últimos dieciocho años. Antes de su forma actual, cinco de ellos fueron notas periodísticas y guiones de cine, y uno fue un serial de televisión. Otro lo conté hace quince años en una entrevista grabada, y el amigo a quien se lo conté lo transcribió y lo publicó, y ahora lo he vuelto a escribir a partir de esa versión. Ha sido una rara experiencia creativa que merece ser explicada, aunque sea para que los niños que quieren ser escritores cuando sean grandes sepan desde ahora qué insaciable y abrasivo es el vicio de escribir.
El esfuerzo de escribir un cuento corto es tan intenso como empezar una novela. Pues en el primer párrafo de una novela hay que definir todo: estructura, tono, estilo, ritmo, longitud, y a veces hasta el carácter de algún personaje. Lo demás es el placer de escribir, el más íntimo y solitario que pueda imaginarse, y si uno no se queda corrigiendo el libro por el resto de la vida es porque el mismo rigor de fierro que hace falta para empezarlo se impone para terminarlo. El cuento, en cambio, no tiene principio ni fin: fragua o no fragua. Y si no fragua, la experiencia propia y la ajena enseñan que en la mayoría de las veces es más saludable empezarlo de nuevo por otro camino, o tirarlo a la basura. Alguien que no recuerdo lo dijo bien con una frase de consolación: «Un buen escritor se aprecia mejor por lo que rompe que por lo que publica». Es cierto que no rompí los borradores y las notas, pero hice algo peor: los eché al olvido.
Siempre he creído que toda versión de un cuento es mejor que la anterior. ¿Corno saber entonces cuál debe ser la última? Es un secreto del oficio que no obedece a las leyes de la inteligencia sino a la magia de los instintos, como sabe la cocinera cuándo está la sopa. De todos modos, por las dudas, no volveré a leerlos, como nunca he vuelto a leer ninguno de mis libros por temor de arrepentirme.
CONTEXTO. Autor y época
En la década de los sesenta aparece una generación de escritores hispanoamericanos con una obra deslumbrante. Es lo que se conoce como «El BOOM de la literatura hispanoamericana». Ellos introducen el REALISMO MÁGICO, un nuevo estilo literario que irrumpe con fuerza en la literatura mundial y se convierte en el estilo de moda durante una década.
Gabriel García Márquez (1927-2014) es el más famoso y leído de los escritores hispanoamericanos y protagonista indiscutible del Boom. Las vivencias familiares de su infancia y juventud le procuraron temas para sus novelas. A las dieciocho años empezó a trabajan de periodista, viajó a Europa como corresponsal y ya vivió entre Europa y América. Recibió el Premio Nobel en 1982. Además de su aportación periodística, escribió novelas cortas y libros de cuentos. Sus grandes novelas son «Cien años de soledad«, considerada una obra maestra y consolidación del realismo mágico, «Crónica de una muerte anunciada» y «El amor en los tiempos del cólera«.
ESTILO EN LOS DOCE CUENTOS PEREGRINOS
Algunos elementos que debemos destacar son:
- La diversidad de temas y estilos. Además las profundas reflexiones sobre la condición humana, el amor, la soledad y la muerte.
- La maestría narrativa y la belleza del lenguaje.
- Todas las historias tienen lugar en Europa, países y ciudades en los que García Márquez estuvo por estudios, trabajo o placer: Ginebra, Madrid, Barcelona, París, Nápoles, Roma, Viena. La excepción es “El avión de la bella durmiente” que se desarrolla en un avión.
- Abundan los personajes caribeños o colombianos, latinoamericanos en Europa. García Márquez transmite la melancolía, tenacidad, pena y ambición que forma parte de la vida del emigrante.
- Presencia del realismo mágico en relatos como «El avión de la Bella Durmiente» y «Espantos de agosto«.
Nota
Personalmente opino que estos cuentos no son lo mejor de García Márquez y tampoco lo más representativo de su obra; sin embargo, sí creo que merecen ser leídos y estudiados porque nos dan una importante información sobre el devenir de este escritor y los temas que fueron importantes para él, así como de la evolución que fue sufriendo como hombre y como escritor. Si tuviera que recomendar un libro que mostrara la importancia y calidad de la cuentística de la literatura hispanoamericana del siglo XX, elegiría los CUENTOS DE EVA LUNA, de Isabel Allende.
RESUMEN, ARGUMENTO Y TEMA DE LOS DOCE CUENTOS
BUEN VIAJE, SEÑOR PRESIDENTE
«Bondad frente a ambición»
Un viudo de setenta y tres años, antiguo presidente de un país, ahora enfermo, busca consejo y tratamiento médico en Ginebra, Suiza. Conoce a Homero y Lazara, una pareja de emigrantes que lo acogen en su casa. Se enteran de que la operación del expresidente es muy cara y debe vender todas sus posesiones; ellos lo ayudan, aunque los resultados médicos no son muy buenos. Al final descubren que sus ambiciones políticas siguen intactas.
Estaba sentado en el escaño de madera bajo las hojas amarillas del parque solitario, contemplando los cisnes polvorientos con las dos manos apoyadas en el pomo de plata del bastón, y pensando en la muerte. Cuando vino a Ginebra por primera vez el lago era sereno y diáfano, y había gaviotas mansas que se acercaban a comer en las manos, y mujeres de alquiler que parecían fantasmas de las seis de la tarde, con volantes de organdí y sombrillas de seda. Ahora la única mujer posible, hasta donde alcanzaba la vista, era una vendedora de flores en el muelle desierto. Le costaba creer que el tiempo hubiera podido hacer semejantes estragos no sólo en su vida sino también en el mundo.
LA SANTA
«La fe no mueve montañas»
Una niña fallece a los siete años y es desenterrada once años más tarde para ser encontrada intacta, con la piel tibia y tersa y comprobar que su cuerpo no tiene peso. Su padre, Margarito Duarte, decide llevarla a Italia, desde los Andes colombianos, para que el Papa la santifique; así inicia una aventura kafkiana, siempre llevando consigo el baulito donde estaba el cuerpo intacto de su hija. Margarito consume su vida en Roma buscando apoyos y esperando audiencias; presencia la muerte de cinco papas, sin que ninguno de ellos ni sus vanas promesas hagan posible que el Vaticano acepte canonizar a la niña muerta.
Veintidós años después volví a ver a Margarito Duarte. Apareció de pronto en una de las callecitas secretas del Trastévere, y me costó trabajo reconocerlo a primera vista por su castellano difícil y su buen talante de romano antiguo. Tenía el cabello blanco y escaso, y no le quedaban rastros de la conducta lúgubre y las ropas funerarias de letrado andino con que había venido a Roma por primera vez, pero en el curso de la conversación fui rescatándolo poco a poco de las perfidias de sus años y volví a verlo como era: sigiloso, imprevisible, y de una tenacidad de picapedrero. Antes de la segunda taza de café en uno de nuestros bares de otros tiempos, me atreví a hacerle la pregunta que me carcomía por dentro.
– ¿Qué pasó con la santa?
– Ahí está la santa – me contestó-. Esperando.
EL AVIÓN DE LA BELLA DURMIENTE
«Una dormilona bellísima y silenciosa»
Un hombre se prepara para tomar un avión en el aeropuerto Charles de Gaulle en París con destino a Nueva York cuando ve a una mujer bellísima y se enamora de ella; casualmente se sientan juntos en el avión y la mujer se pasa todo el viaje durmiendo.
Era bella, elástica, con una piel tierna del color del pan y los ojos de almendras verdes, y tenía el cabello liso y negro y largo hasta la espalda, y una aura de antigüedad que lo mismo podía ser de Indonesia que de los Andes. Estaba vestida con un gusto sutil: chaqueta de lince, blusa de seda natural con flores muy tenues, pantalones de lino crudo, y unos zapatos lineales del color de las bugambilias. «Esta es la mujer más bella que he visto en mi vida», pensé, cuando la vi pasar con sus sigilosos trancos de leona, mientras yo hacía la cola para abordar el avión de Nueva York en el aeropuerto Charles de Gaulle de París. Fue una aparición sobrenatural que existió sólo un instante y desapareció en la muchedumbre del vestíbulo.
ME ALQUILO PARA SOÑAR
«Sueños, supervivencia y poder»
Este cuento entrelaza la realidad y lo fantástico a través de una misteriosa mujer llamada frau Frida. Los límites entre lo onírico y lo real están difuminados y permiten que los sueños tengan consecuencias materiales: salvan o condenan vidas.
Una colombiana viaja a Viena y utiliza sus facultades adivinatorias para sobrevivir. El narrador está en La Habana (Cuba) y, como consecuencia de una gigantesca ola, presencia coches, muebles, personas… que vuelan por los aires. En uno de los coches encuentran el cadáver de una mujer con un anillo en forma de serpiente con los ojos de esmeralda. Entonces recuerda a frau Frida, una enigmática mujer que conoció en Viena muchos años atrás y que se dedicaba a soñar; se enriqueció con los sueños premonitorios que contaba a las ricas familias con las que vivía. Soñar se considera una forma de conocimiento y poder. Se notan elementos del realismo mágico. Por ejemplo, que lo insólito (una mujer se alquila para soñar) se inserta con naturalidad en lo cotidiano.
Era un dato decisivo, porque temí que fuera una mujer inolvidable cuyo nombre verdadero no supe jamás, que usaba un anillo igual en el índice derecho, lo cual era más insólito aún en aquel tiempo. La había conocido treinta y cuatro años antes en Viena, comiendo salchichas con papas hervidas y bebiendo cerveza de barril en una taberna de estudiantes latinos. Yo había llegado de Roma esa mañana, y aún recuerdo mi impresión inmediata por su espléndida pechuga de soprano, sus lánguidas colas de zorros en el cuello del abrigo y aquel anillo egipcio en forma de serpiente. Me pareció que era la única austríaca en el largo mesón de madera, por el castellano primario que hablaba sin respirar con un acento de quincallería. Pero no, había nacido en Colombia y se había ido a Austria entre las dos guerras, si niña, a estudiar música y canto. En aquel momento andaba por los treinta años mal llevados, pues nunca debió ser bella y había empezado a envejecer antes de tiempo. Pero en cambio era un ser humano encantador. Y también uno de los más temibles.
SOLO VINE A HABLAR POR TELÉFONO
«La obsesión por el teléfono»
La protagonista, María de la Luz, una mexicana de veinticuatro años, va en un coche de alquiler a Barcelona después de visitar a su familia en Zaragoza. En el camino sufre una avería el coche y, al buscar ayuda, sube a un autobús cuyo destino es un manicomio. Ella solo quiere hablar por teléfono y avisar a su marido, pero de nada sirven sus protestas y acaba hay una confusión que la lleva a quedarse en el sanatorio como una enferma más. Tras muchas vicisitudes logra conectar con su marido, Saturno, que pensaba que se había fugado con otro hombre; su marido va a visitarla, pero está convencido de que ella está realmente loca y de que es mejor que siga ingresada.
Una tarde de lluvias primaverales, cuando viajaba sola hacia Barcelona conduciendo un automóvil alquilado, María de la Luz Cervantes sufrió una avería en el desierto de los Monegros. Era una mexicana de veintisiete años, bonita y seria, que años antes había tenido un cierto nombre como actriz de variedades. Estaba casada con un prestidigitador de salón, con quien iba a reunirse aquel día después de visitar a unos parientes en Zaragoza. Al cabo de una hora de señas desesperadas a los automóviles y camiones de carga que pasaban raudos en la tormenta, el conductor de un autobús destartalado se compadeció de ella. Le advirtió, eso sí, que no iba muy lejos.
– No importa – dijo María-. Lo único que necesito es un teléfono.
ESPANTOS DE AGOSTO
«Los fantasmas existen»
Es un cuento de horror y fantasía sufrido por una pareja que viaja a la Toscana, Italia, acompañada de sus dos hijos pequeños. Lo que comienza como una visita turística y placentera se transforma paulatinamente en una experiencia inquietante, al revelarse la leyenda del fantasma de Ludovico. La pareja adulta representa el escepticismo moderno frente a las creencias tradicionales sobre fantasmas; los niños encarnan la fascinación por lo mágico.
El cuento se sitúa en la frontera entre lo real y lo sobrenatural. Lo cotidiano y lo lógico coexisten con lo inexplicable, un rasgo típico del realismo mágico que cultiva García Márquez en una etapa de su vida.
Aquel día íbamos a almorzar al castillo de Miguel Otero Silva. Por el camino, una pastora nos advirtió que no nos quedáramos a dormir, ya que, según ella, en esa casa espantan. No le hicimos mucho caso y seguimos nuestro camino. Ya allí, Miguel nos enseñó todo el castillo, incluyendo la habitación de un tal Ludovico, que era el que construyó el castillo. Ésta era un tanto tenebrosa; por eso nos llamó más la atención.
Por la noche, los niños insistieron en quedarnos a dormir y no nos pudimos negar. Todo parecía ir bien hasta el momento en que me desperté. Entonces me acordé de lo que nos dijo la pastora y de que la noche anterior nos habíamos acostado en la planta baja y que ahora estaban ¡en la cama de Ludovico, que estaba empapada de sangre!
MARÍA DOS PRAZERES
«Placer sin edad»
María dos Prazeres es una prostituta portuguesa ya mayor que vive en Barcelona. Entrena a su perro para llorar ante la tumba que ha escogido para sí misma porque está convencida de la inminencia de su muerte y se prepara para ella. La vida le da, en cambio, una sorpresa inesperada y le demuestra que no ha sabido interpretar bien la premonición sobre su muerte.
Cuando llegaron al barrio de Gracia había empezado a escampar, era de noche y estaban encendidas las luces de la calle. María dos Prazeres le indicó a su conductor que la dejara en una esquina cercana, pero él insistió en llevarla hasta la puerta de la casa, y no sólo lo hizo sino que estacionó sobre el andén para que pudiera descender sin mojarse. Ella soltó el perrito, trató de salir del automóvil con tanta dignidad como el cuerpo se lo permitiera, y cuando se volvió para dar las gracias se encontró con una mirada de hombre que la dejó sin aliento. La sostuvo por un instante, sin entender muy bien quién esperaba qué, ni de quién, y entonces él le pregunto con una voz resuelta:
– ¿Subo?
DIESIETE INGLESES ENVENENADOS
«El poder de la intuición»
Prudencia Linero es una colombiana que viaja a Roma para conocer al Papa, el sueño de su vida. Antes de lograrlo, es testigo de la muerte de diecisiete ingleses que se han envenenado al comer otras; ella se salva gracias a su intuición.
Le gustó el nombre del hotel con las letras grabadas en una placa de bronce, le gustó el olor de ácido fénico, le gustaron los helechos colgados, el silencio, las lises de oro del papel de las paredes. Después dio un paso fuera del ascensor, y el corazón se le encogió. Un grupo de turistas ingleses de pantalones cortos y sandalias de playa dormitaban en una larga fila de poltronas de espera. Eran diecisiete, y estaban sentados en un orden simétrico, como si fueran uno solo muchas veces repetido en una galería de espejos. La señora Prudencia Linero los vio sin distinguirlos, con un solo golpe de vista, y lo único que le impresionó fue la larga hilera de rodillas rosadas, que parecían presas de cerdo colgadas en los ganchos de una carnicería. No dio un paso más hacia el mostrador, sino que retrocedió sobrecogida y entró de nuevo en el ascensor.
-Vamos a otro piso – dijo.
TRAMONTANA
«Viento mortal»
Unos suecos llevan a la fuerza a un joven de Barcelona a Cadaqués, donde ocurre una tragedia. El joven se negaba a ir porque conocía y temía el poder del viento, de la tramontana.
Comprendí muy bien a aquel chico cuando decía que no quería que los suecos se lo llevaran a Cadaqués. Allí llegaría la tramontana. Cuando fui a aquel pueblo tan encantador, la pude sentir antes de que llegara. Sí, la tramontana era un viento muy fuerte y temido por los habitantes de Cadaqués. Durante aquellos días, el portero de nuestro edificio, venía todos los días a vernos y a traernos comida. Incluso un día nos salvó la vida. Al fin la tramontana se fue, pero dejando a su paso como víctima a nuestro querido portero. Parecía que todo volvía a la normalidad y la gente intentaba recomponerse del terrible temporal. Nosotros escuchamos el desenlace del chico que había sido acosado por los suecos: se había tirado del camión en el que lo llevaban a Cadaqués, el lugar al que nunca volver.
EL VERANO FELIZ DE LA SEÑORA FORBES
«Los deseos se cumplen»
Una institutriz alemana está en Sicilia, Italia, cuidando con extremo rigor de dos niños que, cansados de tantas exigencias, deciden matarla.
Aquel verano en la isla de Pantelaria, cerca de Sicilia, lo recordaré mientras viva. Mi padre era de origen caribeño y sentía una especial atracción por todo lo que tuviera que ver con Europa y sólo a él se le podía ocurrir contratar a una institutriz alemana.
Todo el año lo pasamos mi hermano y yo esperando que llegara el verano.
El primer mes todo fue fantástico: las comidas eran una fiesta, Fulvia Flaminea, que era la cocinera, conseguía esto, entraba canturreando y terminaba sentada en la mesa picoteando con nosotros en todos los platos.
Nosotros acostumbrábamos a hacer excursiones con mi padre y no había horarios ni disciplina.
Por las noches nos íbamos con Oreste a cazar ratas tan grandes como conejos y volvíamos a veces cuando incluso nuestros padres ya estaban acostados. Pero todo cambió cuando mis padres decidieron hacer un crucero por el mar Egeo de cuatro semanas de duración.
La señora Forbes se encargó de cuidarnos durante ese tiempo y para nosotros fue la experiencia más amarga de nuestras vidas.
LA LUZ ES COMO EL AGUA
«Imaginación y tragedia»
Realmente es un cuento de horror. Los protagonistas son dos niños, Totó y Joel, que piden un bote de remos como recompensa por sus buenas notas. Sus padres se lo compran, aunque no comprenden para qué quieren sus hijos el bote si viven en un piso en Madrid. Los niños aprovechan que sus padres no están para “abrir el chorro de luz” y navegar con el bote en el piso.
La noche del miércoles, como todos los miércoles, los padres se fueron al eme. Los niños, dueños y señores de la casa, cerraron puertas y ventanas, y rompieron la bombilla encendida de una lámpara de la sala. Un chorro de luz dorada y fresca como el agua empezó a salir de la bombilla rota, y lo dejaron correr hasta que el nivel llegó a cuatro palmos. Entonces cortaron la corriente, sacaron el bote, y navegaron a placer por entre las islas de la casa.
EL RASTRO DE TU SANGRE EN LA NIEVE
«Gota a gota»
Nena Daconte y Billy Sánchez se conocen desde muy pequeños. Dejan de verse durante unos años hasta que se rencuentran un verano en Marbella. A los pocos meses, aunque son jóvenes e inexpertos, se casan. A Billy le regalan un magnífico coche y a ella un abrigo de visón. También le regalan a Nena un ramo de rosas. Al cogerlo, se pincha con una espina. Se dirigen en su coche a París. Nena lleva vendado el dedo anular que no deja de sangrar. En Paris van a un hospital, pero el desenlace será una tragedia.
Poco antes del amanecer se lavaron la cara y orinaron en una fonda del camino, y tomaron café con croissants calientes en el mostrador donde los camioneros desayunaban con vino tinto. Nena Daconte se había dado cuenta en el baño de que tenía manchas de sangre en la blusa y la falda, pero no intentó lavarlas. Tiró en la basura el pañuelo empapado, se cambió el anillo matrimonial para la mano izquierda y se lavó bien el dedo herido con agua y jabón. El pinchazo era casi invisible. Sin embargo, tan pronto como regresaron al coche volvió a sangrar, de modo que Nena Daconte dejó el brazo colgando fuera de la ventana, convencida de que el aire glacial de las sementeras tenía virtudes de cauterio. Fue otro recurso vano, pero todavía no se alarmó. «Si alguien nos quiere encontrar será muy fácil», dijo con su encanto natural. «Sólo tendrá que seguir el rastro de mi sangre en la nieve.» Luego pensó mejor en lo que había dicho, y su rostro floreció en las primeras luces del amanecer.
CONCLUSIÓN
La variedad de temas hace que la lectura de esta recopilación sea entretenida y amena. Quizá algunos relatos sean algo inconsistentes, pero el disfrute está garantizado.



