Comentamos el cuento X, titulado “LO QUE OCURRIÓ A UN HOMBRE QUE, POR POBREZA Y FALTA DE OTRO ALIMENTO, COMÍA ALTRAMUCES”, uno de 51 relatos de “El conde Lucanor”, obra de don Juan Manuel escrita en el siglo XIV. Es una joya de nuestra literatura. Este relato y los otros de El conde Lucanor son obras clásicas que mantienen su actualidad hoy día; su moraleja puede ser aplicada a varios aspectos de nuestra vida.
Para contextualizar
- EL CONDE LUCANOR. Don Juan Manuel
- LITERATURA DE LA EDAD MEDIA
- PRINCIPALES ESCRITORES Y OBRAS DE LA EDAD MEDIA
- MESTER DE JUGLARÍA y MESTER DE CLERECÍA
- CARACTERÍSTICAS DE LA LITERATURA MEDIEVAL
Dos lecturas
- Te recomiendo que hagas una primera lectura, simplemente para disfrutar del poema y tener una primera impresión.
- Después una segunda, con un lápiz en la mano para anotar y marcar todo lo que te llama la atención y piensas que debe ser comentado después.
Recuerda numerar las líneas
Es muy útil numerar las líneas (generalmente se hace de cinco en cinco) para hacer un comentario, ya que así es más fácil referirse a una y otra línea.
Finalmente, ponte a redactar tu comentario.
EL CONDE LUCANOR. ENXIEMPLO X
“Lo que ocurrió a un hombre que, por pobreza y falta de otro alimento, comía altramuces”
(1) Otro día hablaba el conde Lucanor con Patronio de este modo:
-Patronio, bien sé que Dios me ha dado tantos bienes y mercedes que yo no puedo agradecérselos como debiera, y sé también que mis propiedades son ricas y extensas; pero a veces me siento tan acosado por la pobreza, que me da igual la muerte que la vida. Os pido que me deis algún consejo para evitar esta congoja.
(5) -Señor conde Lucanor -dijo Patronio-, para que encontréis consuelo cuando eso os ocurra, os convendría saber lo que les ocurrió a dos hombres que fueron muy ricos.
El conde le pidió que le contase lo que les había sucedido.
-Señor conde Lucanor -dijo Patronio-, uno de estos hombres llegó a tal extremo de pobreza, que no tenía absolutamente nada que comer. Después de mucho esforzarse para encontrar algo con que alimentarse, no halló sino una escudilla llena de altramuces. Al acordarse de (10) cuán rico había sido y verse ahora hambriento, con una escudilla de altramuces como única comida, pues sabéis que son tan amargos y tienen tan mal sabor, se puso a llorar amargamente; pero, como tenía mucha hambre, empezó a comérselos y, mientras los comía, seguía llorando y las pieles las echaba tras de sí. Estando él con este pesar y con esta pena, notó que a sus espaldas caminaba otro hombre y, al volver la cabeza, vio que el hombre que le seguía estaba comiendo las pieles de los altramuces que él había tirado al suelo. Se trataba del otro hombre de quien os dije que también había sido rico.
(15) »Cuando aquello vio el que comía los altramuces, preguntó al otro por qué se comía las pieles que él tiraba. El segundo le contestó que había sido más rico que él, pero ahora era tanta su pobreza y tenía tanta hambre, que se alegraba mucho si encontraba, al menos, pieles de altramuces con que alimentarse. Al oír esto, el que comía los altramuces se tuvo por consolado, pues comprendió que había otros más pobres que él, y tuvo así menos motivos para desesperarse. Con este consuelo, luchó por salir de su pobreza y, ayudado por Dios, salió de ella y otra vez volvió a ser rico.
(20) »Y vos, señor conde Lucanor, debéis saber que, aunque Dios ha hecho el mundo según su voluntad y ha querido que todo esté bien, no ha permitido que nadie lo posea todo. Mas, pues en tantas cosas Dios os ha sido propicio y os ha dado bienes y honra, si alguna vez os falta dinero o estáis en apuros, no os pongáis triste ni os desaniméis, sino pensad que otros más ricos y de mayor dignidad que vos estarán tan apurados que se sentirían felices si pudiesen ayudar a sus vasallos, aunque fuera menos de lo que vos lo hacéis con los vuestros.
Al conde le agradó mucho lo que dijo Patronio, se consoló y, con su esfuerzo y con la ayuda de Dios, salió de aquella penuria en la que se (25) encontraba.
Y viendo don Juan que el cuento era muy bueno, lo mandó poner en este libro e hizo los versos que dicen así:
Por padecer pobreza nunca os desaniméis,
porque otros más pobres un día encontraréis.
COMENTARIO
CONTEXTO. Época y autor
El cuento es uno de los 51 relatos que componen el “Libro de los enxiemplos del Conde Lucanor et de Patronio” (conocido como “El conde Lucanor”), obra de don Juan Manuel, principal representante de la prosa didáctica en español del siglo XIV.
Fue escrito entre 1325 y 1335.
Consta de tres partes:
- Colección de 51 enxiemplos con intención didáctica-moral.
- Colección de 100 proverbios
- Tratado sobre la salvación del alma
La parte más importante y conocida de El Conde Lucanor es la colección de ejemplos; son 51 cuentos donde el autor utiliza el tópico “senex-puer” (viejo-joven), siguiendo la moda medieval.
Todos mantienen la misma estructura:
- Planteamiento de un problema. El conde Lucanor, un joven señor feudal, plantea un problema y pide consejo a su ayo Patronio
- Consejo y moraleja final. Patronio le responde con un cuento que alude al problema planteado y acaba con una moraleja explícita.
La literatura didáctica
El primer poeta en castellano fue Gonzalo de Berceo. Su obra pertenece al Mester de clerecía y a la literatura didáctica-moral típica de la Edad Media. El clero escribe obras literarias con el propósito de divulgar entre el pueblo llano determinados aspectos de la religión.
También la nobleza busca una finalidad didáctica en la literatura, pero con un propósito menos transcendente; pretenden transmitir valores éticos acordes a la moral de la época. Pero además esta literatura encierra un mensaje político, que busca reforzar el sistema de clases y el poder de la nobleza. Los clérigos eligieron la poesía y los nobles de decantaron por la prosa.
Los dos grandes representantes de la prosa didáctica medieval son Alfonso X el Sabio (siglo XIII) y su sobrino, el infante don Juan Manuel (siglo XIV).
TEMA
Debemos aceptar lo que el destino nos depara, pensando además, que, sea cual sea la situación, siempre podrá ser peor.
Patronio le cuenta al conde Lucanor la historia de un hombre que lo había perdido todo y sólo tenía para comer unos altramuces. Mientras los comía, iba tirando al suelo las cáscaras. Al volver la cabeza, se dio cuenta de que otro hombre las recogía y se las comía. Este le contó que, aunque en otro tiempo había sido también muy rico, ahora lo había perdido todo y, ya que no tenía ni siquiera altramuces, se tenía que conformar con comer sus amargas cáscaras.
ESTRUCTURA EXTERNA. Partes
La organización del cuento sigue la estructura de todos los relatos de El conde Lucanor. Tiene cuatro partes:
- Presentación. Diálogo inicial entre el conde Lucanor y Patronio en el que se plantea el problema. Línea 1-8. «Otro día hablaba el conde Lucanor con Patronio…»
- Narración del ejemplo por Patronio. Línea 8-19.
- Aplicación del cuento al caso real que se ha planteado y aceptación del mismo por el conde. Línea 20-23.
- Final. Intervención del autor, don Juan Manuel, quien aprueba la historia y decide incluirla en su libro, junto con unos versos finales (un pareado) a modo de moraleja. Línea 24-28.
ESTILO
- Presencia de un narrador nos guía a lo largo de todo el relato. Es un narrador omnisciente, que cuenta una historia ya pasada, que conoce perfectamente.
- Presencia del autor al final: «Y viendo don Juan que el cuento era muy bueno…», como persona que ha elegido los cuentos.
- Es texto es una narración en la que el tema va en función del propósito didáctico, que es lo verdaderamente importante en El conde Lucanor.
- Este relato tiene una estructura narrativa doble. Hay una narración principal (protagonizada por el conde Lucanor y Patronio) y una secundaria, el cuento (protagonizado por los dos hombres pobres). Realmente el mensaje que don Juan Manuel quiere transmitir está en la narración secundaria, en el relato que cuenta Patronio al conde; por ello, la narración secundaria se convierte en principal y deja a la principal como un marco que la engloba.
- La acción es lineal: se suceden los hechos uno a continuación del otro, sin saltos temporales.
- El diálogo aparece en estilo directo (mediante guiones) y en estilo indirecto, a través del narrador.
- La sintaxis es sencilla, con predominio de oraciones simples y coordinadas, como se espera de la prosa didáctica: claridad y simplicidad para que el lector lo comprenda sin esfuerzo.
- Como suele ocurrir en los cuentos, hay un predominio de verbos (indican la acción) y escasez de sustantivos y adjetivos (que son más usuales en las descripciones). Se mezcla el tiempo presente con el pasado.
- Hay que destacar las referencias a Dios en el relato, muestra de la importancia de Dios en todos los aspectos de la vida en la Edad Media. Por ejemplo ya al comienzo: “Dios me ha dado tantos bienes y mercedes que yo no puedo agradecérselos como debiera”. Y al final: “con la ayuda de Dios”.
- La narración acaba con un pareado que resume el sentido del cuento y sirve de moraleja.
- Dos versos alejandrinos (7+7)
- Rima consonante
Por padecer pobreza nunca os desaniméis,
porque otros más pobres un día encontraréis.
Los protagonistas
La narración principal está protagonizada por el conde Lucanor y su consejero Patronio. Ambos son personajes planos, sin apenas complejidad ni evolución psicológica, que representan sendas clases sociales, el señor y el criado; cada uno se mantiene en su plano social; no hay familiaridad entre ellos. El autor no los describe, pero se puede deducir que el conde es un joven sin experiencia y que Patronio es un hombre de cierta edad, cuya sabiduría y sentido común hacen que Lucanor le pida consejo.
En la narración secundaria los personajes son los dos pobres.
CONCLUSIÓN
Don Juan Manuel es un recopilador; recoge estos cuentos de la tradición oriental y los adapta a la realidad de la nobleza castellana del siglo XIV, con un claro objetivo didáctico.
Logra perfectamente lo que busca: un contenido claro, una sintaxis sencilla y pocas figuras literarias para conseguir el mensaje eficaz.
VERSIÓN DE CALDERÓN DE LA BARCA
Calderón de la Barca recoge este cuento y lo versiona en La vida es sueño, como ejemplo de la resignación que el hombre debe mostrar ante los problemas que se le presentan:
Cuentan de un sabio que un día
tan pobre y mísero estaba,
que sólo se sustentaba
de unas hierbas que cogía.
¿Habrá otro, entre sí decía,
más pobre y triste que yo?
Y cuando el rostro volvió
halló la respuesta, viendo
que otro sabio iba cogiendo
las hierbas que él arrojó.
Puedes leer el comentario: CUENTAN DE UN SABIO QUE UN DÍA…



