Estos dos animales, EL CUERVO Y EL ZORRO, han sido protagonistas de varias versiones de la misma fábula. Hemos comentado el cuento de “El conde Lucanor”, el poema del Arcipreste de Hita y ahora trabajamos con la versión de Félix María de Samaniego, uno de los fabulistas más importantes del siglo XVIII.
Para contextualizar
- LAS FÁBULAS. Características, historia…
- LA ZORRA Y EL CUERVO. Tres versiones
- SIGLO XVIII. Neoclasicismo
SAMANIEGO. El cuervo y el zorro. Comentario
(1) En la rama de un árbol,
bien ufano y contento,
con un queso en el pico,
estaba el señor Cuervo.
(5) Del olor atraído
un Zorro muy maestro,
le dijo estas palabras,
a poco más o menos:
«Tenga usted buenos días,
(10) señor Cuervo, mi dueño;
vaya que estáis donoso,
mono, lindo en extremo;
yo no gasto lisonjas,
y digo lo que siento;
(15) que si a tu bella traza
corresponde el gorjeo,
juro a la diosa Ceres,
siendo testigo el cielo,
que tú serás el fénix
(20) de sus vastos imperios».
Al oír un discurso
tan dulce y halagüeño,
de vanidad llevado,
quiso cantar el Cuervo.
(25) Abrió su negro pico,
dejó caer el queso;
el muy astuto Zorro,
después de haberle preso,
le dijo: «Señor bobo,
(30) pues sin otro alimento,
quedáis con alabanzas
tan hinchado y repleto,
digerid las lisonjas
mientras yo como el queso».(35) Quien confíe en aduladores,
nunca espere otro premio.
COMENTARIO
CONTEXTO. Época y autor
Este poema es una fábula de Félix María de Samaniego (1745–1801), uno de los mejores fabulistas de la historia de la literatura. Nos vamos al siglo XVIII y a su lema «Enseñar deleitando»; de ahí la gran importancia que tuvo la fábula en ese periodo literario. La literatura debe servir para educar; debe tener un fin moralizante y didáctico y la fábula encierra una moraleja (implícita o explícita) ideal para este fin.
El NEOCLASICISMO, el estilo literario del siglo XVIII, busca una vuelta al mundo clásico (símbolo de mesura), al racionalismo y al pensamiento científico. Todo arte se ve sometido a estrictas reglas; por ello es difícil conseguir un estilo propio.
Félix María de Samaniego es conocido especialmente por sus fábulas. Temido en su época por su sátira mordaz contra políticos y religiosos, por lo que fue perseguido por la Inquisición. Sus fábulas son menos “ingenuas” que las de Esopo y están llenas de críticas “escondidas” a personajes conocidos y a costumbres de la época.
TEMA
Un cuervo está en un árbol y tienen un pedazo de queso en su pico. Un zorro desea el queso y, para obligar al cuervo a soltarlo, comienza a alabar su “traza” y su “gorjeo”. El cuervo cae en la trampa y “de vanidad llevado” se pone a cantar para mostrar su linda voz. Consecuencia: suelta el queso y el zorro se apodera de él. Como en la mayoría de las fábulas, el zorro simboliza la astucia.
Moraleja: No confíes en falsos aduladores.
- Esta fábula es una de las más versionadas. Mira LA ZORRA Y EL CUERVO. Tres versiones y LA RAPOSA Y EL CUERVO, «Libro de buen amor».
ESTRUCTURA EXTERNA. Métrica
El poema tiene 36 versos heptasílabos con rima asonante en los pares. Tiene la estructura de una endecha, un tipo de romance. Es una estructura ágil que permite crear un poema que se memoriza con facilidad.
ESTRUCTURA INTERNA. Partes
Lo dividimos en 5 partes, aunque las tres centrales pueden agruparse en solo una.
- Verso 1-4. Introducción. Nos sitúa y nos presenta al cuervo, uno de los protagonistas.
- Verso 5-20. Intervención del zorro, segundo protagonista, para lisonjear al cuervo.
- Verso 21-24. Reacción del cuervo.
- Verso 25.34. Triunfo del zorro al quedarse con el queso.
- Verso 35-36. Moraleja que cierra el poema.
ESTILO
- Las fábulas suelen tener un vocabulario comprensivo y una sintaxis sencilla, ya que si finalidad es didáctica y su intención es llegar al mayor número de lectores posible.
- En esta fábula se hace una alusión mitológica a la diosa Ceres, diosa de agricultura, tierra y alimentos.
- Adjetivación rica: ufano, contento, donoso, mono, lindo, dulce, halagüeño, hinchado…
- Para los dos protagonistas usa “un Zorro muy maestro” y un cuervo “bien ufano y contento”; pero al final usa: «astuto zorro/señor bobo» (el cuervo); es decir, el cuervo ha salido perjudicado.
- IRONÍA. En cada palabra que dice el zorro. Verso 9-10. “Tenga usted buenos días, / señor Cuervo, mi dueño”. También pretende mostrarse falsamente sincero cuando dice “yo no gasto lisonjas, / y digo lo que siento”.
- Palabras de la misma familia semántica: lisonja, halagüeño, lisonjas, alabanzas, aduladores
- Cierre del poema con dos versos que sirven de moraleja: “Quien confíe en aduladores, / nunca espere otro premio”. Suponemos que es el autor quien las dice.
- Falsa forma de diálogo, ya que solo habla el zorro.
- Uso del estilo directo cuando habla el zorro.
- Mezcla de tiempos verbales. El pasado para introducir la historia y el final; el presente cuando habla el zorro. Uso del imperativo para enfatizar en los dos versos finales. Versos 33-34: “digerid las lisonjas / mientras yo como el queso«.
FIGURAS LITERARIAS
- HIPÉRBATON. En los cuatro primeros versos: “En la rama de un árbol… estaba el señor Cuervo”. Verso 4, “Del olor atraído”. Verso 24, “quiso cantar el Cuervo”.
- HIPÉRBOLE. Verso 19 y 20: “que tú serás el fénix / de sus vastos imperios”.
- ESTRUCTURA PARALELAS (dos adjetivos). Verso 2, “bien ufano y contento”. Verso 22 , «tan dulce y halagüeño”. Verso 32, «tan hinchado y repleto».
- ASÍNDETON. Versos 25-26, “Abrió su negro pico, / dejó caer el queso”.
- EPÍTETOS. «Negro pico, astuto zorro, bella traza«.
CONCLUSIÓN
Da gusto leer una fábula tan bonita, tan irónica y con tanto ritmo como esta. A pesar de conocer la historia (hay muchas versiones y todas muy famosas) se disfruta de esta lectura; con un sencillo vocabulario y el uso de versos cortos, Samaniego consigue una fábula alegre y dinámica.
Se comprende el éxito que tuvo con sus fábulas en el siglo XVIII y que ahora se mantengan actuales.



