Conocemos ahora la vida, obra y estilo de LUIS DE GÓNGORA, el poeta más original e influyente de todo el Siglo de Oro español. Su poesía rompe moldes e inaugura un nuevo estilo, el CULTERANISMO. Poeta admirado y alabado en su época por otros como Cervantes, también criticado duramente por Quevedo y Lope de Vega. Su magisterio es indiscutible y su influencia llega hasta la Generación del 27, ya en el siglo XX.
Más sobre Góngora
- POESÍA SIGLO DE ORO
- A LOS CELOS. Poema comentado
- A UNA ROSA. Comentario
- ROMANCE. Callaré la pena mía
- CONCEPTISMO Y CULTERANISMO
- SELECCIÓN DE SONETOS SIGLO DE ORO
GÓNGORA en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes
Esta es la introducción que hace la Biblioteca Virtual Cervantes sobre Góngora.
Luis de Góngora (1561-1627) es el poeta más original e influyente de todo el Siglo de Oro español. Su obra poética rompe moldes e inaugura un nuevo lenguaje cuya virtualidad, aún insuperable, sigue marcando rumbos en la poesía contemporánea.
Lo luminoso y lo oscuro en Góngora surgen de una misma raíz proteica, capaz de enfrentar el doble espejo en el que todos nos miramos; ampliando, a la vez, la dimensión de sus límites. El Polifemo y Las Soledades se constituyen en las dos obras más imaginativas y complejas de la poesía universal, retando la inteligencia y la razón humanas, mostrándonos un camino que nadie como él supo vislumbrar.
GÓNGORA. Vida, obra y estilo
Primero la biografía de Góngora. Analizamos después su obra y su estilo literarioy acabamos comentando las relaciones que hubo entre Góngora y otros poetas de la época: buenas con Cervantes y no tan agradables con Francisco de Quevedo.
VIDA
Don Luis de Góngora y Argote nace en Córdoba en 1561; es el primer hijo de don Francisco de Argote y doña Leonor de Góngora,
Se cría en casa de su tío, el racionero don Francisco y su niñez se desarrolla como la de todos los niños de la época.
NOTA. Un racionero era en la época quien se encargaba de administrar y controlar la economía de las comunidades religiosas.
Estudia con los jesuitas.
Su tío Francisco lo hace también racionero y, por ello, se convierte en clérigo a los catorce años. Nadie le pregunta sobre su vocación religiosa. Empiezan los contrastes en la vida de Góngora: sus obligaciones religiosas y sus deseos de vida cortesana.
Va a estudiar a Salamanca, donde se afianza su vocación literaria. Aprende latín, sabe leer italiano y portugués. Sus primeros poemas son de 1580 y ya demuestra ser un poeta culto. Pero sus poemas cultos se mezclan con letrillas, romances, poemas llenos de ingenio y humor. Estas dos facetas coexisten durante toda la vida de Góngora.
Pronto se convierte en el poeta más famoso de la época.
Alterna la poesía con sus deberes como racionero y, aunque nunca manifestó una gran vocación religiosa, ocupa varios cargos en la Catedral de Córdoba. Esto lo obliga a viajar frecuentemente a Madrid, Palencia, Salamanca… Estos viajes le gustan porque satisfacen su deseo de vida cortesana, le permiten relacionarse con personajes nobles, con los escritores de la época y conocer ambientes dudosos (fue un gran jugador y estuvo endeudado por esta causa). Pretende en vano conseguir mecenas que lo alivien de su mala situación económica.
Vuelve a Córdoba en 1603 y se dedica con fuerza a la poesía. En 1611 nombra ayudante a un sobrino suyo y esto le permite tener más tiempo para escribir. Escribe “Fábula de Polifemo y Galatea” y “Soledades” y esos versos se leen en Madrid. Esta fama despierta de nuevo el ansía de medrar en la corte de Góngora. Busca el apoyo del Duque de Lerma, valido de Felipe III. Consigue así una capellanía en Madrid (esto lo obliga a ordenarse sacerdote antes), pero pierde el favor real cuando Lerma deja de ser valido. Sus rentas no le permiten vivir bien en Madrid. La vida en la corte es cara; además Góngora siempre fue demasiado generosos con sus familiares, amante del juego y de la vida acomodada.
Sube al trono Felipe IV en 1621 y Góngora sigue en la corte. Ahora busca la generosidad del nuevo valido, del Conde Duque de Olivares, pero no llega. Su situación económica es insostenible y las deudas lo ahogan hasta el punto de obligarlo a vender sus objetos personales.
Regresa a Córdoba decepcionado, incapaz de escribir y enfermo.
Muere en Córdoba el 23 de mayo de 1627 y es enterrado con sus padres en la Catedral de Córdoba.
Deja una obra lírica tan extensa como importante: cartas, romances, letrillas, canciones, sonetos, poemas mayores y dos comedias. No sabemos si fue consciente de su importante legado literario; si supo que había creado un nuevo lenguaje y cuán impresionante fue su poesía.
CARACTERÍSTICAS DE LA OBRA GONGORINA
Al estudiar la obra de Góngora debemos tener siempre en cuanta la duplicidad, los contrastes tan típicos en el Siglo de Oro, en el Barroco. Por una parte los poetas barrocos buscan huir de la realidad y centrarse en la belleza como único objetivo; por otro, desean reflejar lo humano, desde lo particular hasta lo universal. También en Góngora es patente ese paralelismo; poemas de gran belleza y esplendor por un lado; por otro, poemas con crueles burlas y sátiras que reflejan todas las miserias de la época en la que vivió.
Podemos establecer las siguientes características:
- Sentido pictórico. Poesía sensorial y descriptiva.
- La naturaleza es un motivo central en su obra (paisajes, animales, flores…).
- Culto y popular. La poesía arte de la poesía tradicional renacentista pero la complica con artificios.
- El tinte satírico y humorístico; unificó ambos registros que hasta ese momento se utilizaban por separado.
- Temas. La obra de Góngora es muy amplia temáticamente: poesía amorosa, satírica, moral, religiosa, laudatoria…
ESTILO
- El rasgo que más destaca en Góngora es la dificultad, que él entiende como un acicate para la mente y la sensibilidad del lector; es el CULTERANISMO, un nuevo estilo literaio que nace en oposicióncontraste al CONCEPTISMO.
- Emplea cultismos, una enorme abundancia de léxico culto.
- Continuas alusiones y citas mitológicas.
- Metáforas, hipérbaton, aliteraciones… todas las figuras literarias para evitar la expresión directa y dar más musicalidad a sus versos. Por ejemplo:
- «Era del año la estación florida». La «estación florida» es una metáfora para «la primavera».
- “En tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada”. Un gradación espectacular.
- “Oh siempre gloriosa patria mía, / tanto por plumas como por espadas”. Una metonimia donde «Plumas» son escritores y «espadas» son guerreros.
- Siempre hombre de contrastes. Frente a todo lo anterior, es maestro en escribir poema populares (letrillas y romances) donde recoge la cultura del pueblo (temas, estrofas, estilos…), aunque siempre teñidos de cierta dificultad. Como ejemplo el ROMANCE. Callaré la pena mía.
OBRA
- CARTAS. 124 cartas constituyen el «Epistolario» de Góngora. Estas cartas tienen un gran valor literario; además reflejan importantes momentos de la época y muestran la personalidad y las íntimas vivencias del poeta.
- TEATRO. Dos comedias: “Las firmezas de Isabela” y el “Doctor Carlino”.
- POESÍA. Dos grandes grupos: poemas populares (letrillas y romances) y poemas cultos (sonetos, canciones y poemas mayores).
POEMAS POPULARES
Poemas en metros cortos, romances y letrillas. Predominan los elementos populares pero son igual de complejos que los cultos.
Es una obra abundantes: 214 composiciones entre letrillas y romances.
Son poemas de temática variada: humorísticos, amorosos, cortesanos y algunos religiosos. En general, en ellos, Góngora nos muestra un concepto pesimista de la vida, un mundo sórdido y desolador.
Entre los romances hay que resaltar la “Fábula de Píramo y Tisbe”, un extenso romance en 508 versos, donde el poeta versifica la trágica historia de estos desdichados amantes.
UN EJEMPLO DE LA POESÍA POPULAR DE GÓNGORA
EN LA VERDE ORILLA
Los rayos le cuentan al Sol
Con un peine de marfil
La bella Jacinta un día
Que por mi dicha la vi
En la verde orilla
De Guadalquivir.La mano oscurece al peine;
Mas qué mucho, si el abril
La vio oscurecer los lilios
Que blancos suelen salir
En la verde orilla
De Guadalquivir.Los pájaros la saludan,
Porque piensa (y es así)
Que el Sol que sale en oriente
Vuelve otra vez a salir
En la verde orilla
De Guadalquivir.Por sólo un cabello el Sol
De sus rayos diera mil,
Solicitando invidioso
El que se quedaba allí
En la verde orilla
De Guadalquivir.
Más poemas populares de Góngora
- ROMANCE. Callaré la pena mía. Comentario
- Romance ¡QUE SE NOS VA LA PASCUA, MOZAS»
- Otros en SELECCIÓN DE ROMANCES
POEMAS CULTOS
Sonetos, canciones y poemas mayores
- Sonetos. No se sabe bien cuántos escribió, pero se habla de 167 sonetos de Góngora. Son de variada temática: amorosos, a ciudades y ríos, ataques literarios contra Lope de Vega y Quevedo y otros personajes, a la muerte, a los celos… Puedes leer dos sonetos comentados A LOS CELOS y A UNA ROSA
- Canciones. Canciones patrióticas, canciones amorosas y canciones cortesanas, dedicadas a reyes y grandes señores.
- Los poemas mayores. Tres son los llamados «poemas mayores» de Góngora:
- “Fábula de Polifemo y Galatea”
- “Soledades”
- “Panegírico al Duque de Lerma”
Fábula de Polifemo y Galatea
En 1612, aparece la «Fábula de Polifemo y Galatea«, donde se narra la trágica pasión del cíclope Polifemo por la ninfa Galatea, enamorada a su vez del bello pastor Acis. El tema (que ya aparece narrado por Ovidio en sus «Metamorfosis«) había inspirado a numerosos poetas antiguos y modernos, aunque con Góngora alcanza una dimensión desconocida.
Soledades
Se considera la obra central de Góngora y la más característica del gongorismo. En el mundo literario, unos admiraban el estilo y otros los criticaban. Las «Soledades» (1614), que iban a ser cuatro, no pasaron de dos, quedando además inconclusa la Segunda. La obra, escrita en silvas, se dividiría en cuatro partes; al parecer el autor pretendía simbolizar las cuatro edades del hombre: juventud, adolescencia, virilidad y senectud.
Las «Soledades» nos presentan el relato de un joven que, desdeñado por la mujer que ama, llega, náufrago, a la costa, y es acogido por los pobladores. La naturaleza aparece como limpia y pura frente a la corrupción de los pueblos y cortesanos.
Panegírico al Duque de Lerma
El «Panegírico» es un poema inconcluso (632 versos, en 79 octavas reales) de 1617 que nos cuenta la vida del Duque, primero en lo estrictamente personal y después en lo público. Es una obra cortesana (que solo busca lograr el apoyo económico del Duque), sin gracia, en la que es evidente el poco entusiasmo del poeta.
Lecturas recomendadas
- DE LA AMBICIÓN HUMANA, en SELECCIÓN DE SONETOS SIGLO DE ORO
- EL DINERO EN LA POESÍA ESPAÑOLA
- A LOS CELOS. Poema comentado
- SELECCIÓN POEMAS «LA VIDA ES BREVE»
Góngora y Cervantes
Cervantes le dedicó en dos ocasiones versos para mostrar su admiración.
En 1585 en «La Galatea«, Calíope dice:
En don Luis de Góngora os ofrezco
un vivo raro ingenio sin segundo;
con sus obras me alegro y me enriquezco
no sólo yo, más todo el ancho mundo.
En 1614 en el «Viaje del Parnaso«:
«Aquel que tiene de escribir la llave»
Este otro […] es aquel agradable,
aquel bienquisto,
aquel agudo, aquel sonoro y grave
sobre cuantos poetas Febo ha visto;
aquel que tiene de escribir la llave
con gracia y agudeza en tanto extremo,
que su igual en el orbe no se sabe,
es don Luis de Góngora, a quien temo
agraviar en mis cortas alabanzas,
aunque las suba al grado más supremo.
- Fuente CENTRO VIRTUAL CERVANTES
Góngora y Quevedo
Es conocida la enemistad entre dos de los mejores poetas del Siglo de Oro: Góngora y Quevedo. Góngora como el representante del CULTERANISMO y Quevedo como representante del CONCEPTISMO. Eran crueles, inteligentes y brillantes con las palabras. Sabían sacar partido a cada composición que lanzaban a su contrincante. ¿Desprecio o admiración? Francisco de Quevedo se ensaña con Góngora en estos famosísimos versos:
«Érase un hombre a una nariz pegado,
Érase una nariz superlativa,
Érase una alquitara medio viva,
Érase un peje espada mal barbado».
Más en
Dos poemas de Quevedo comentados
Góngora y Velázquez
Todos tenemos en mente el retrato que Diego de Velázquez hizo en 1622 cuando pensamos en Luis de Góngora. Tonos sombríos, ceño fruncido, gesto serio… Un personaje malhumorado y quizá antipático. Pero probablemente no fuera tan adusto como refleja su retrato y falte la parte de un poeta creativo y vitalista que busca el placer. Como todo lo barroco, un hombre lleno de contraste que nos dejó una obra única.
Góngora y la Generación del 27
Luis de Góngora nace en Córdoba en 1561 y muere en esa misma ciudad en 1627. Es el año de su muerte, el 27, el que da nombre a la Generación del 27, por ser Góngora el poeta más admirado por los miembros de este grupo literario.
El 17 de diciembre de 1927 se reunía una generación de jóvenes poetas en el Ateneo de Sevilla, con motivo del tercer centenario de la muerte de Luis de Góngora. Formaban el núcleo del grupo seis de los mejores escritores del momento, por entonces, residentes en Sevilla: Pedro Salinas, Jorge Guillén, Dámaso Alonso, Gerardo Diego, Federico García Lorca y Rafael Alberti. Les acompañaron Juan Chavás y José Bergamín, que habían viajado desde Madrid. Habría otras importantes plumas, que por edad y amistad, completarían la generación, como Vicente Aleixandre, Miguel Hernández, Manuel Altoaguirre o Luis Cernuda. (LIBERTAD DIGITAL)
Más sobre Góngora
- Comentario de su soneto A LOS CELOS
- Comentario de su romance CALLARÉ LA PENA MÍA



