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“A MARGARITA DEBAYLE”. Rubén Darío

"“A MARGARITA DEBAYLE”. Rubén Darío. Un bellísimo cuento con forma de poesía que (te recomiendo encarecidamente) debes leer y compartir.

RUBÉN DARÍO (escritor nicaragüense y máximo representante del “Modernismo“) nos dejó uno de los poemas más famosos en lengua española, que todos hemos oído alguna vez (y muchos también recitado): “A MARGARITA DEBAYLE”. Margarita Debayle fue una mujer real y singular (hija del médico de cabecera de Rubén Darío) que le pidió, siendo niña, al poeta que le escribiera un cuento en verso; siempre he pensado que me gustaría ser la protagonista de esta bellísima historia o la Margarita a la que va dedicada.

Este juguete para niños es de una belleza sonora única. Si conocéis a alguna Margarita que no conozca estos versos, obligadla a leerlos. Y si os gusta ese ritmo tan especial y único que los modernistas dieron alarte, no dejéis de leer la “SONATINA”, también de Rubén Darío, esa historia de una princesa triste que solo espera a un príncipe enamorado.

Imprescindible que ambas historias las leáis en voz alta; veréis cómo suena ese ritmo, esos acentos, esa rima tan sencilla y tan rica a la vez. ¡Me encanta!

"A Margarita Debayle". Rubén Darío. Un bellísimo cuento con forma de poesía que (te recomiendo encarecidamente) debes leer y compartir.

“MARGARITA”, de Carmen Calvo.

A MARGARITA DEBAYLE

Margarita, está linda la mar,
y el viento,
lleva esencia sutil de azahar;
yo siento
en el alma una alondra cantar;
tu acento:
Margarita, te voy a contar
un cuento:

 

Esto era un rey que tenía
un palacio de diamantes,
una tienda hecha de día
y un rebaño de elefantes,
un kiosko de malaquita,
un gran manto de tisú,
y una gentil princesita,
tan bonita,
Margarita,
tan bonita, como tú.

Una tarde, la princesa
vio una estrella aparecer;
la princesa era traviesa
y la quiso ir a coger.

La quería para hacerla
decorar un prendedor,
con un verso y una perla
y una pluma y una flor.

Las princesas primorosas
se parecen mucho a ti:
cortan lirios, cortan rosas,
cortan astros. Son así.

Pues se fue la niña bella,
bajo el cielo y sobre el mar,
a cortar la blanca estrella
que la hacía suspirar.

Y siguió camino arriba,
por la luna y más allá;
mas lo malo es que ella iba
sin permiso de papá.

Cuando estuvo ya de vuelta
de los parques del Señor,
se miraba toda envuelta
en un dulce resplandor.

Y el rey dijo: « ¿Qué te has hecho?
te he buscado y no te hallé;
y ¿qué tienes en el pecho
que encendido se te ve?».

La princesa no mentía.
Y así, dijo la verdad:
«Fui a cortar la estrella mía
a la azul inmensidad».

Y el rey clama: «¿No te he dicho
que el azul no hay que cortar?
¡Qué locura!, ¡Qué capricho!…
El Señor se va a enojar».

Y ella dice: «No hubo intento;
yo me fui no sé por qué.
Por las olas por el viento
fui a la estrella y la corté».

Y el papá dice enojado:
«Un castigo has de tener:
vuelve al cielo y lo robado
vas ahora a devolver».

La princesa se entristece
por su dulce flor de luz,
cuando entonces aparece
sonriendo el Buen Jesús.

Y así dice: «En mis campiñas
esa rosa le ofrecí;
son mis flores de las niñas
que al soñar piensan en mí».

Viste el rey pompas brillantes,
y luego hace desfilar
cuatrocientos elefantes
a la orilla de la mar.

La princesita está bella,
pues ya tiene el prendedor
en que lucen, con la estrella,
verso, perla, pluma y flor.

Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar:
tu aliento.

Ya que lejos de mí vas a estar,
guarda, niña, un gentil pensamiento
al que un día te quiso contar
un cuento.

(Ilustración de Carmen Calvo. “Margarita”)

¿Te apetece curiosear?

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