¡ABENÁMAR, ABENÁMAR! Poema comentado

El romance es una de las estrofas con más antigüedad y, a la vez, más vigencia de la literatura española. ¡Abenámar, Abenámar! es uno de los romances más conocidos del Romancero Viejo. Su carácter lírico, su cuidado vocabulario y su dinamismo lo convierten en uno de los romances más bellos de la literatura española.

Hacemos aquí su comentario: contexto, tema, partes, estructura, estilo, figuras…

EL ROMANCERO

El romancero es un conjunto de poemas de gran variedad temática que solían recitar o cantar los juglares acompañados con música. Narraban sucesos importantes para el pueblo (hazañas de héroes famosos) o relatos que excitaban la fantasía y la imaginación popular.

Los romances anteriores al siglo XVI suelen ser anónimos; pertenecen al «Romancero viejo»; después del siglo XVI aparecen muchos romances ya firmados; a este nuevo grupo se le llama «Romancero nuevo».

La estructura métrica de un romance

El romance es una estrofa típica de la poesía española que ha pervivido hasta nuestros días y grandes poetas lo han usado para expresarse, por ejemplo García Lorca en su ROMANCERO GITANO.

Un romance tiene la siguiente estructura métrica:

Para comentar un texto

Recuerda que, antes de comentar un texto, debes tener claro:

Dos lecturas

Te recomiendo que hagas una primera lectura, simplemente para disfrutar del poema y tener una primera impresión.

Después una segunda, con un lápiz en la mano para anotar y marcar todo lo que te llama la atención y piensas que debe ser comentado después.

Recuerda numerar los versos

Es muy útil numerar los versos (generalmente se hace de cinco en cinco, como verás en este poema) para hacer un comentario, ya que así es más fácil referirse a uno u otro verso.

Finalmente, ponte a redactar tu comentario.

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ROMANCE DE ABENÁMAR

1 -¡Abenámar, Abenámar,
moro de la morería,
el día que tú naciste
grandes señales había!
5 Estaba la mar en calma,
la luna estaba crecida,
moro que en tal signo nace
no debe decir mentira.
Allí respondiera el moro,
10 bien oiréis lo que diría:
-Yo te lo diré, señor,
aunque me cueste la vida,
porque soy hijo de un moro
y una cristiana cautiva;
15 siendo yo niño y muchacho
mi madre me lo decía
que mentira no dijese,
que era grande villanía:
por tanto, pregunta, rey,
20 que la verdad te diría.
-Yo te agradezco, Abenámar,
aquesa tu cortesía.
¿Qué castillos son aquéllos?
¡Altos son y relucían!
25 -El Alhambra era, señor,
y la otra la mezquita,
los otros los Alixares,
labrados a maravilla.
El moro que los labraba
30 cien doblas ganaba al día,
y el día que no los labra,
otras tantas se perdía.
El otro es Generalife,
huerta que par no tenía;
35 el otro Torres Bermejas,
castillo de gran valía.
Allí habló el rey don Juan,
bien oiréis lo que decía:
-Si tú quisieses, Granada,
40 contigo me casaría;
daréte en arras y dote
a Córdoba y a Sevilla.
-Casada soy, rey don Juan,
casada soy, que no viuda;
45 el moro que a mí me tiene
muy grande bien me quería.

ABENÁMAR, ABENÁMAR. Comentario

Introducción/contextualización del texto

El Romancero Viejo y el siglo XV

Se trata de un romance del Romancero Viejo (recopilación de los romances escritos entre el siglo XIV y XV), anónimo.

Dentro de la clasificación de los romances, Abenámar es un romance fronterizo-histórico que utiliza el diálogo para dar dinamismo a la narración. No tiene ni introducción ni desenlace. Su carácter lírico, su cuidado vocabulario y su dinamismo lo convierten en uno de los romances más bellos de la literatura española. (Amplía en CLASES DE ROMANCES)

Por su tema se data en el siglo XV. El siglo XV es una época de transición entre la Edad Media y el Renacimiento; las viejas ideas medievales se ponen en tela de juicio y la modernidad llega procedente de Italia. El hombre deja de percibir el mundo como un valle de lágrimas y el vitalismo, la fama y la riqueza aparecen con fuerza en la literatura. Ha nacido el Humanismo (el hombre es el centro del universo: antropocentrismo); la cultura sube en importancia: se inventa la imprenta, hay nuevas universidades, surgen los mecenas que protegen y financian a los artistas, se publica la “Primera gramática del español” por Antonio de Nebrija…

El romance se sitúa en el reinado de Juan II de España (anterior a los Reyes Católicos) y en la ciudad de Granada. Época de reconquista, cuando los musulmanes vivían en la Península Ibérica y convivían con los critianos.

TEMA

En el poema el rey don Juan expresa su admiración por el reino de Granada (en forma de mujer) y ansía poseerla. De forma menos poética: el rey cristiano quiere apoderarse de Granada y unirla a Córdoba y Sevilla.

El tema anterior se desarrolla en forma de dos diálogos:

  • El rey cristiano con el rey moro Abenámar
  • El rey cristiano con la ciudad de Granada, que aparece personificada en una mujer

En el primer diálogo (el más largo), el rey cristiano alaba a Abenámar (versos 3-4) y le pregunta por Granada (versos 23-24); Abenámar le contesta describiendo todas las riquezas de la ciudad (versos 25-36).

En el segundo diálogo, el rey le propone a «Granada» que se case con él. Esto es en sentido metafórico la unión de Granada a los reinos cristianos. Granada ni acepta ni rechaza la propuesta; solo dice que ya está casada; esto se puede interpretar como una incitación al rey cristiano para que luche por ella.

DIVISIÓN EN PARTES

Podemos dividir el romance en dos partes, atendiendo a su tema.

  • PRIMERA PARTE. Versos 1 hasta 36

Diálogo entre el rey y Abenámar. Es un diálogo que podría ser real.

  • SEGUNDA PARTE. Versos 36 al final

Diálogo entre el rey y la ciudad de Granada. Como si de un flirteo se tratara, hay un acambio de estilo: de lo real a lo metafórico; aparece lo fantástico y el romance gana en fuerza poética y en intensidad.

ESTRUCTURA EXTERNA 

El romance tiene 46 versos que se organizan en forma de diálogo entre el rey cristiano (don Juan), el rey moro (Abenámar) y Granada.

El romance empieza y termina de forma abrupta. No hay una introducción temporal ni espacial que ayude al lector a situarse. Este tipo de comienzo “in media res” (a mitad del tema) era habitual en los romances, ya que se lograba intensidad. Tampoco tiene un final; es decir, es como si se hubiera cortado un romance más largo (los primeros y los últimos versos) y nos hubiera presentado solo en centro.

ANÁLISIS MÉTRICO

El texto sigue el esquema métrico propio de los romances:

  • Versos octosílabos
  • Rima asonante en los pares: “ia”
  • Los impares quedan sueltos
ESTILO

Este romance, como casi todos los romances, se carateri¡xa por un estilo sencillo, fácilemte comprensible. El romance estaba destinado a un gran público, muchos de ellos analfabetos, por lo que el vocabulario busca ser accesible. A la vez es un vocabulario elegante y bien elegido.

Morfosintácticamente podemos destacar:

  • Uso de pocos adjetivos y abundantes verbos. Esto le da agilidad.
  • A veces hay una alternancia de tiempos verbales y se mezcla el presente y el pasado, por ejemplo el verso 24 “Altos son y relucían”.
  • Oraciones cortas y simples. Esta sintaxis también imprime dinamismo.

El lirismo se consigue con el uso del ritmo, la rima y algunas figuras retóricas (no muchas) que ahora analizamos.

FIGURAS LITERARIAS
  • EXCLAMACIÓN-APELACIÓN-VOCATIVO. El romance comienza con una exclamación-apelación-vocativo que marca todo el poema y le da un tono elevado: verso 1, «¡Abenámar, Abenámar!». Es el verso con más intensidad del poema.
  • REPETICIÓN. Verso 1, 30
  • POLIPTOTON o DERIVACIÓN. Verso 2, uso de dos palabras de la misma familia léxica “moro” y “morería”.
  • ANÁFORA. Repetición de “casada soy”, versos 43-44
  • HIPÉRBATÓN.  En varios versos: 5, 30, 32, 40…
  • PERSONIFICACIÓN o PROSOPOPEYA. La ciudad de Granada está tratada como una mujer.
  • METÁFORA. El deseo de conseguir Granada es tanto que el rey lo expresa como un amor humano.
  • CONCATENACIÓN. Versos 30-31: “…al día/y el día…”.
  • ELIPSIS. El verbo no aparece en los versos 26 y 27.
  • ENUMERACIÓN. En la descripción que hace Abenámar de las bellezas de Granada.
CONCLUSIÓN

Hay tres elementos a destacar en este romance: su sencillez, su belleza lírica y el uso del diálogo.

Con una simple repetición en el primer verso (engrandecida por la admiración), el autor nos sumerge en el mundo fronterizo de la España del siglo XV. Después mezcla elementos reales con una acertada personificación de la ciudad de Granada, a la que convierte en una bella mujer deseada. El romance va subiendo en intensidad y, de repente, se termina para que cada lector puede inventar su propio final.

Además, el uso del diálogo le da dinamismo y agilidad.

Muchas personas que han leído este poema lo recuerdan por su ritmo, por su facilidad y por su bella historia de amor.

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